No quisiera olvidar:
• La habitación de la niña muerta de Sin destino.
• Las vacas de Una esposa.
• El martillo de La casa gratuita.
• Los alegres vestidos de La prometida.
• El perro de Porzia.
• Los ojos detrás de las cortinas de Los gemelos.
• La ventana de La vieja vanidosa.
Detalles que en manos de Fleur Jaeggy se convierten en elementos tremendamente desestabilizadores y que dejan entrever los pensamientos de sus complejos personajes a través de insólitas acciones.
Un intenso placer que hay que probar. Y repetir.