"El tío Petros y la conjetura de Goldbach"

Publicado el 02 septiembre 2015 por Juancarlos53
En España es habitual escuchar decirnos los unos a los otros aquello de "Es que yo soy de letras", como si eso fuese suficiente para justificar nuestra incompetencia en cálculos sencillos y también para evitar hablar u opinar sobre cualquier asunto que tenga que ver con los números. Nunca he estado de acuerdo con este tipo de disculpa que pocas veces he escuchado en sentido contrario. Es más, con frecuencia, "los de ciencias" destacan y han destacado en el campo de las letras. Ejemplos de esto que digo hay muchos: Oliver Sacks recientemente desaparecido me viene ahora a la memoria; pero hay muchísimos más como Pío Baroja, Luis Martín Santos, Juan Benet, Arthur C. Clarke, Isaac Asimov, y un larguísimo etcétera. 
Es por lo anterior por lo que nunca he dejado de manifestar cierta atención por las actividades y los asuntos de interés para los compañeros de ciencias entre los que cuento con algunos buenos amigos (Juan Luis, Juanjo, Pilar, Nieves, Mª Jesús, ...). 
La curiosidad  en mi opinión es esencial y ella es la que me lleva en ocasiones a leer páginas de divulgación científica en revistas populares o en -y aquí he de agradecérselo a Juan Luis, buen amigo y gran matemático- algún blog de contrastado nivel científico pero con vocación de llegar a profanos como yo. Me estoy refiriendo concretamente a los blogs que acoge la revista de "Investigación y Ciencia" que abarcan prácticamente todo el abanico científico (Astronomía, Física y Química, Matemáticas, Medicina, Neurociencia, etc.) y que para quienes les interese -¡os digo que es una publicación muy interesante!- dejo aquí el enlace y al final de esta entrada podéis ver la cabecera de su web.
Pues bien, fue a través de alguno de los artículos leídos en uno de estos blogs o en alguna revista en papel de divulgación científica que conocí "El tío Petros y la conjetura de Goldbach", una novela de 1992 escrita por el griego Apostolos Doxiadis que más tarde, en 1998, revisó y actualizó. 
Mentiría si dijera que me acerqué al relato de Doixadis movido sólo por curiosidad científica. No, para nada; al menos hubo dos motivaciones más: La primera sin lugar a dudas fue la situación actual de Grecia, el alboroto mediático que sus problemas económicos y políticos levantan me ha llevado a interesarme por escritores de nombre griego; la segunda razón, mi interés por la educación que siempre me acompaña.
Apostolos Doixadis es un griego nacido en Australia en 1953. Estudió matemáticas en la universidad de Columbia y en París. Ha escrito dos novelas de éxito internacional, la que aquí reseño y "Logicomix", una novela gráfica que apareció en 2009 escrita en colaboración con Christos Papadimitriou. Además ha hecho incursiones en el mundo del cine. Dos realizaciones suyas así lo acreditan, Underground Passage y Terirem, de las que -he de reconocerlo- no sé nada de nada.

El tío Petros y la conjetura de GoldbachSinopsis
Apartado de la vida social y familiar, el anciano tío Petros tiene dos aficiones: la jardinería y el ajedrez. Un día, por casualidad, su sobrino se entera de que Petros fue un niño prodigio de las matemáticas y un eminente profesor e investigador de esta disciplina en universidades alemanas y británicas. El lector descubrirá que durante años Petros Papachristos dedicó su vida a intentar resolver la conjetura de Goldbach, un problema en apariencia sencillo pero que durante dos siglos nadie ha conseguido dilucidar. 
Mi comentario
Estamos ante un auténtico best seller; un best seller peculiar pues no es muy habitual que el tema de los mismos sea la supuestamente 'aburrida' vida de un genio de las matemáticas. Sin embargo Doixadis consigue lo esencial en este tipo de libros: mantener viva nuestra atención. Y esto pese a que en un momento central la acumulación de referencias a procesos matemáticos y la abundancia de nombres ilustres de esta ciencia, al menos a mí llegaran a abrumarme un poco. Lo que desde luego consigue Doixadis es entretener y hacernos interesar por el arcano mundo de las matemáticas.
Pero no sólo es un libro sobre las matemáticas, "El tío Petros y la conjetura de Goldbach" es mucho más y eso explica que su lectura sea incluida como obligatoria por los profesores de variadas materias educativas como la filosofía, la psicología, la literatura, la ética, y, por supuestísimo, las matemáticas. En efecto es una novela en la que se plantean muchos asuntos interesantes. El principal, sin dudarlo, yo diría que es la necesidad de marcarse metas alcanzables en la vida. Así escuchamos cómo el padre le dice a su hijo, el narrador, cuando le habla a propósito del tío de este último:
"El secreto de la vida es fijarse siempre metas alcanzables. Pueden ser fáciles o difíciles, dependiendo de las circunstancias, tu carácter y aptitudes, pero ¡siempre deben ser al-can-za-bles!"

En 1742, Goldbach planteó su famosa conjetura

Otro asunto importante deviene cuando nos planteamos por qué un hombre sabio e inteligente como Petros Papachristos, catedrático de matemáticas en Mucnich y colega de sabios de la disciplina tan importantes como "los ingleses G. H. Hardy y J. E. Littlewood y el extraordinario genio indio autodidacta Srinivasa Ramanujan. Los tres estaban en el Trinity College de Cambridge." (pág. 49), decidió embarcarse en una aventura matemática difícilísima. La razón no puede ser más griega, la hybrisEsa hybris que desde Sófocles -y aún antes quizás, pero de seguro hoy día aún presente en el pueblo griego- provoca que los hombres caigan una y otra vez en el desafío a los dioses (hoy los dioses parece que se llaman "Troika") y éstos les respondan con el castigo y la humillación
Su gran pecado fue el hybris, el orgullo desmedido. ¡Pretendía triunfar allí donde Euler y Gauss habían fracasado! (pág. 110). 
El genio matemático de Papachristos por orgullo y desmesura, ¡por hybris!, se quemará como Prometeo por intentar acercarse en exceso a la Verdad reservada exclusivamente a los dioses. En la novela se alude a matemáticos que tras dedicar varios años a esta ciencia decidieron abandonarla consagrando sus esfuerzos intelectuales a la teología ( Pascal y Newton, que cambiaron las matemáticas por la teología, pág. 116), o bien se vieron abocados a la locura ( El proverbial «matemático loco» estaba más cerca de la realidad que de la fantasía, pág. 116 ) como Georg Cantor, el padre de la teoría de conjuntos, que pasó los últimos años de su vida en un manicomio. Del mismo modo "Ramanujan, Hardy, Turing, Gödel y tantos otros fueron polillas locamente enamoradas de la luz brillante" (pág. 116) aunque tuvieron la suerte de no quemarse en ella.

Pero ¿por qué si tan peligrosa es la dedicación en cuerpo y alma a la Ciencia los hombres -los elegidos sólo, claro- se embarcan en ella? Sencillamente -se nos dice en la novela- porque la mayor felicidad, el mayor placer, la máxima satisfacción se alcanzan cuando se logra aunar los conceptos de Verdad y Belleza, algo que se atisba en la resolución y demostración de algún problema o teorema matemáticos. Este acercamiento sólo es análogo al que los poetas místicos refieren de sus encuentros con la divinidad o al del compositor que en su cabeza va dando forma a la música de las esferas. De ahí que la matemática pura se ponga en relación con la música o/y la poesía:

La amalgama de Verdad y Belleza revelada mediante la comprensión de un teorema importante no puede obtenerse mediante ninguna otra actividad humana, a menos que también la proporcione la mística (pág. 117)
De hecho, desde un punto de vista psicológico, el verdadero matemático se parece a un poeta o a un compositor musical; en otras palabras, a alguien preocupado por la creación de belleza y la búsqueda de armonía y perfección. Es el polo opuesto al hombre práctico, el ingeniero, el político. (pág. 20)
 Final
La novela es una excelente obra divulgativa de una de las ciencias más temidas por los estudiantes. Sirve para hacer un repaso de los principales nombres de matemáticos ilustres desde Eratóstenes o Euclides hasta Kurt Gödel o André Weil. Para profanos como yo hay algún párrafo que resulta muy esclarecedor sobre esta disciplina:
Las matemáticas son como un árbol con raíces firmes «los axiomas», un tronco fuerte «la demostración rigurosa» y ramas que crecen constantemente y dan flores maravillosas «los teoremas». Los modernos matemáticos, geómetras, teóricos de números, algebristas y los más recientes analistas, topólogos, geómetras algebraicos, teóricos de grupos, etcétera, los practicantes de todas las nuevas disciplinas que continúan emergiendo en nuestros días (ramas nuevas del mismo y viejo árbol) nunca se han desviado del camino del gran pionero: axiomas, pruebas rigurosas, teoremas. (pág. 81).
Por último son muchos los mensajes educativos que se pueden entresacar de este texto cuya funcionalidad esencial en mi opinión es esa. He aquí algunos de ellos: 
    • «El secreto de la vida, hijo mío, es fijarse metas alcanzables.»
    • ¡La verdad no siempre es demostrable!
    • «estreñimiento intelectual de la vejez»
    • confíe. Comience a compartir, intercambie ideas, amigo.

Para concluir me permitiría hacer una recomendación: ahora que el nuevo curso está a punto de comenzar y muchos profesores están/-áis buscando lecturas escolares, creo que esta novela  podría ser una buena elección, en especial para alumnos de bachillerato, en materias como las matemáticas, la psicología, o la filosofía; no tanto para literatura.
¿Conocéis otros títulos educativos semejantes a éste? ¿Sí? ¿Cuáles?