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“El último bailarín de Mao”: La danza del amor y de la libertad

Publicado el 16 diciembre 2010 por La Mirada De Ulises

[6/10] El cine está lleno de historias de superación personal y de individuos que buscan la libertad en un entorno adverso. En principio, esas piedras en el camino resultan un material muy apropiado para crear situaciones dramáticas y emotivas que enganchen al espectador, para construir personajes de carne y hueso… que saquen a flote sus aspiraciones, frustraciones y esperanzas. Además, si la ficción está basada en hechos reales y contempla un marco histórico atractivo, entonces podrá llegar a ser una gran película. Lo intenta Bruce Beresford (“Paseando a Miss Daisy”) con “El último bailarín de Mao”, a partir de la exitosa autobiografía del bailarín Li Cunxin. Le acompañamos desde que es seleccionado en su aldea para ir a Pekín y seguir un programa de danza clásica… para después comenzar a vivir el sueño americano, con algún problema y decepción pero también con tenacidad y lealtad. Desarraigo y sacrificio, amor y desencanto, arte y política se mezclan en un mundo sin fronteras en el que las aspiraciones personales se sienten amenazadas por lo institucional.

“El último bailarín de Mao”: La danza del amor y de la libertad

Simplificando historias y personajes con algún que otro tópico, Jan Sardi escoge los elementos necesarios para elaborar un guión equilibrado y complaciente: sabe crear momentos de intensa emoción –el desenlace es la guinda del goloso pastel– y también detenerse en escenas de ballet para hablar con ellas de profundos sentimientos. Menos logrados están los instantes dramáticos dentro de la embajada china o la relación afectiva de Cunxin con una de las bailarinas, rodadas de manera más convencional y televisiva. Sin duda, la buena ambientación conseguida por Beresford –sobre todo en las localizaciones de China– y la decisiva presencia familiar en el ánimo del bailarín son aspectos que destacan sobre el resto. La envolvente y apabullante música sinfónica mueve irremisiblemente las emociones del espectador, y la puesta en escena no brilla en exceso teniendo en cuenta las posibilidades que la historia ofrecía.

“El último bailarín de Mao”: La danza del amor y de la libertad

El director australiano nos deja una cinta agradable y positiva en la que un bailarín lucha para que la política y los intereses nacionales no determinen el curso de la vida personal ni dicten los sentimientos individuales. Retrato suavizado de la Revolución Cultural china y de la injerencia maoísta en el ámbito familiar, con una diplomacia que permite al director rodar en el país y al bailarín cumplir su sueño sin ser contra-revolucionario ni perder a su familia. La interpretación de Chi Cao en el papel de Cunxin adulto resulta correcta, más brillante en las escenas de ballet –de hecho es bailarín reconocido–, con una danza que adquiere una utilidad revolucionaria o que es expresión de libertad… según quién la contemple. La película clausuró la última Seminci y gustará a los amantes de las buenas historias que se quieran dejar conmover y salir del cine con buen sabor de boca. Una cinta amable y cómoda, sin un ápice de dureza ni denuncia, con coreografía y lágrima fácil… al servicio de una danza de amor y de libertad.

Calificación: 6/10

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En las imágenes: Fotogramas de “El último bailarín de Mao” – Copyright © 2010 Distribuida en España por “A contracorriente Films”. Todos los derechos reservados.

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Publicado el 16 Diciembre, 2010 | Categoría: Australia, Año 2010, Críticas, Drama, Histórico, Romance

Etiquetas:Bruce Beresford, Chi Cao, crítica, El último bailarín de Mao, Jan Sardi, Li Cunxin, libertad, Paseando a Miss Daisy


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