Tengo que deciros que esta novela me ha gustado mucho, me ha durado un suspiro a pesar de sus casi ochocientas páginas y, sobre todo, el autor me ha sorprendido doblemente: al enterarme de que era su primera novela y al descubrir que no era del País Vasco como yo había supuesto conforme iba leyendo la obra, sino de Algeciras. Se trata de una novela coral y poliédrica con varios personajes y, por lo tanto, también con distintos puntos de vista, pero todos, cada uno a su manera, son víctimas de la violencia que arrasa su pueblo, Arrasate-Mondragón, en Gipuzkoa, al igual que arrasó durante muchos años todo el País Vasco, España e incluso el sur de Francia. La historia comienza en 2005, cuando ETA se resistía a desaparecer dispuesta a morir matando, como siempre había hecho durante tantos años. Alkorta y Reyes son una pareja de policías nacionales que durante años van detrás del principal jefe de ETA, Arrano, hombre escurridizo e implacable. Son conscientes de que, aunque por fin logren dar con él, otro ocupará su lugar en un bucle infinito de muerte, sangre, destrucción, violencia y odio. Pero esa certeza no les impide sacrificar sus vidas profesionales y personales en la lucha contra ETA. Xabi es un concejal del Ayuntamiento de Mondragón. Trabaja en la construcción, tiene un hijo de seis años y está casado con Elena. Ella no está de acuerdo con que se meta en política, y menos aún cuando comienzan las amenazas: pintadas en su portal, cócteles molotov contra sus ventanas, insultos y empujones en plena calle... Hasta que su partido le obliga a llevar escolta. Los escoltas son Salva e Iñaki. Salva es solitario, su trabajo no es compatible con relaciones de pareja y mucho menos familiares. Pero ya no sabe si ser el ángel de la guarda de políticos y empresarios amenazados por ETA sigue valiendo la pena. Jone Larrucea es una abogada abertzale que está dispuesta a todo con tal de conseguir una tregua de la cúpula etarra. Por su parte, Pipe, su hijo adolescente, prefiere saltarse las clases en el instituto y pasar las horas con sus amigos en el gaztetxe, en las txoznas y en la herriko taberna preparando manifestaciones, pintadas y pancartas y soñando junto a su amigo Txiki con dar el salto de la kale borroka a la militancia, cruzar la muga y convertirse en otro etarra clandestino que entrega su vida a la causa de Euskal Herria. Lierni es una etarra que ya ha dado esos pasos junto a sus compañeros de comando. Ahora se plantea si todo por lo que ha luchado, todo lo que ha perdido en la vida, todas las vidas que ha arrebatado, todo a lo que ha renunciado ha merecido la pena. Lo mismo se pregunta su madre, Felisa, quien cada día, mientras hace la compra y los recados por el pueblo, tiene que ver la gran pancarta con la cara de su hija en una de las fachadas de la plaza y convivir con los regalos y las buenas palabras de algunos de sus vecinos y los reproches y los desprecios de otros. Estamos ante un thriller lleno de acción y suspense que nos atrapa igual que todos los personajes están atrapados en la red y en la trampa de la violencia, de un entorno opresor, sectario, en el que es muy difícil entrar y mucho más difícil salir.
Cada uno de los personajes tiene sus motivos para luchar por sus ideales, pero estos pueden volverse en su contra y no ser los que la gente presupone.
Mediante una narración frenética, adictiva y, sobre todo, valiente, la novela no solo engancha al lector, sino que le hace reflexionar, al igual que lo hacen los personajes, sobre la necesidad de reconciliación y memoria, de alejarse del odio, del rencor y del miedo, de seguir viviendo en medio de una violencia normalizada en el día a día.
Una violencia, un odio, unas ideas que muchas veces se dan por hecho y se adoptan sin ni siquiera plantearse si es esa la vida, el presente y el futuro que queremos para nosotros, para nuestros hijos, para nuestro pueblo.
Si os gusta la temática de ETA en la literatura esta obra os va a encantar. El último gudari es una novela con la que he disfrutado muchísimo, a pesar de la crudeza del tema que trata. Y creo que, aunque es la primera obra del autor, Nacarino ha logrado con gran destreza meternos en la piel y en la cabeza de todos los personajes, con sus luces y sus sombras, sus miedos y sus anhelos, sus ideas exhibidas y sus ideales ocultos.