Y cuando se aplacaban los ruidos de la loza en el fregadero del patio, y los gritos de los niños peleando por los guayabos. Cuando el olor a café recién hecho empezaba a diluirse y hasta las moscas que daban vueltas sin cesar, sobre una circunferencia imaginada por ellas mismas, se posaban exhaustas a la sombra de las helechas de a metro. Cuando el sol ocupaba el ángulo menos ángulo, y castigaba todo tanto que condenaba a los objetos a quedarse sin sombra, y el camino parecía un revuelo de polvo amarillo, y los lagartos se alargaban como rayas en las paredes de piedra seca. A esa hora en que casi ni corría aire, ni se oía ningún ruido más que el de la respiración del abuelo que se quedaba dormido sobre el canapé del patio, debajo de la granada, que debido a su loza de cemento fratasado era la única superficie de la tierra que mantenía un cierto frescor. Toda la casa se quedaba bajo el sopor de la humedad de los árboles, bajo el sol tamizado por la panza de burro.
En ese momento en el que hasta los diálogos de Pancho, del Piraña, de Tito o de Quique parecieran salidos de otro mundo más allá, un mundo de una sola cadena y música con arreglos; cuando mi tía ponía punto y final a las labores de quitar la mesa, y lo firmaba todo con un chorro de Oro Matón, pulverizado en forma de lluvia asesina de insectos y moscas.
Justo en ese momento en el que cualquier movimiento, cualquier decisión generaba un sudor incómodo y estremecedor, justo en ese instante era cuando nos dábamos cuenta, cuando éramos conscientes, cuando certificábamos y se abría la veda, cuando ya no había marcha atrás, cuando empezaba todo, todo lo bueno, todo lo relacionado con la aventura, con el descanso cansado de jugar en las plataneras y en las paredes, de escalar por el barranco y de bañarnos al amanecer en la arena de las playas de arena negra con ribetes blanquísimos.
Ese era el momento, ese era el instante en que, haciendo hasta un esfuerzo, y para nuestros adentros infantiles nos asegurábamos con todas nuestras fuerzas que el verano ya había llegado.