Revista Cultura y Ocio

‘El viaje de Pau’ traspasa la frontera del idioma

Publicado el 05 abril 2014 por Benjamín Recacha García @brecacha

 

El viaje de Pau

El primero de una nueva tirada de 200 ejemplares.

Hace un año todavía estaba esperanzado con que alguna de las editoriales a las que había mandado el manuscrito de El viaje de Pau me respondiera con una propuesta de publicación. Entonces no sabía cómo funcionaban (buena parte de) las editoriales. Ahora tampoco conozco su funcionamiento en profundidad, pero sí sé que los autores noveles no están entre sus objetivos prioritarios. Sé que es materialmente imposible que puedan leer la ingente cantidad de propuestas que les llegan, de modo que un porcentaje alto de éstas acaba en un cajón sin que nadie las haya evaluado. También sé que existe una cantidad al alza de empresas que se autodenominan editoriales, pero que en realidad el único interés editorial que tienen es hacer negocio a costa de escritores incautos y poco conscientes de cuál es la realidad de un mercado absolutamente saturado de títulos. 

El panorama no invita precisamente al optimismo y, ciertamente, lanzarse a la autopublicación en semejante contexto no parece una decisión inteligente. Sí es, desde luego, una decisión que garantiza mucho esfuerzo para la obtención de resultados que sólo hay alguna posibilidad de que lleguen a largo plazo. No se trata, pues, de un camino adecuado para quienes esperen que por el simple hecho de disponer de un buen producto la gente se va a lanzar en tropel a leerlo. Desde mi punto de vista, la autopublicación con objetivos comerciales sólo se entiende en el caso de que estés dispuesto a trabajar mucho sin pretender ganar dinero. Menuda paradoja. Sí, pero todo ese trabajo resulta imprescindible para que al cabo de un tiempo indeterminado, con suerte, los lectores acaben llegando y, quién sabe, si lo que has escrito gusta a algunos puede que lo recomienden a otros, y si esos otros lo acaban recomendando a otros otros, pues, por qué no, quizás acabes ganando algo de dinero.

Oye, e igual alguien que trabaja en una editorial lo lee porque le llama la atención la sinopsis que has colgado en Amazon, o la portada, y se pone en contacto contigo para ver si te interesaría traducir tu novela y comercializarla bajo un sello editorial emergente de, pongamos, Brasil.

Eso es exactamente lo que me ha pasado a mí. Hace unos días me contactó a través de mi página de Facebook una editora brasileña para proponerme la traducción de El viaje de Pau al portugués y su comercialización en formato digital, con la posibilidad de más adelante publicarlo también en papel. Al principio pensé que se trataba de una de esas empresas que pretenden aprovecharse de las ilusiones de un (ya no tan) joven autor y que la propuesta escondería algún tipo de venta de servicios editoriales. Pero no, es una editorial en toda regla, de las que se encargan de la traducción y pagan al autor un porcentaje de las ventas, sin que éste tenga que aportar nada más (y nada menos) que su obra. Se llama Liga. Acabo de firmar un contrato con ellos. Es una editorial joven, con una propuesta novedosa y una apuesta valiente por los autores desconocidos, convencida de que existe un porcentaje muy respetable de lectores dispuestos a descubrirlos.

Librería La General Aínsa

‘El viaje de Pau’ en La General de Aínsa.

Os podéis imaginar el subidón que estoy experimentando. A la práctica quizás todo se traduzca en un puñado de descargas de mi novela en portugués, pero no es eso en lo que pienso ahora mismo. Lo que me viene a la cabeza es que hace un año nadie más allá de mi círculo personal sabía que El viaje de Pau existía. Ni me planteaba la remota posibilidad de que un día se tradujera al portugués. Recuerdo la alegría inmensa que sentí cuando vi la primera foto de mi libro en el escaparate de una librería, en La General de Aínsa, y la primera vez que lo vi con mis propios ojos, en la Llamborda de Caldes de Montbui, el pueblo donde vivo. Recuerdo cuando me informaron de las primeras ventas, cuando leí la primera reseña (en La inmortalidad del cangrejo), cuando los primeros lectores, la mayoría desconocidos, algunos desde el otro lado del charco (Edwin, Esteban, Julia, Rotze…) me felicitaban por la historia y me daban las gracias por haberla escrito… Ahora me siguen, me seguís, felicitando. Esos desconocidos de entonces en muchos casos ahora sois mis amigos; el libro está a la venta en más de veinte librerías (en varias de ellas gracias a vuestra intermediación) y en tres plataformas digitales; lo he presentado en público en Barcelona, en la maravillosa librería Espai Literari, a cuyos impulsores no me cansaré nunca de dar las gracias, y en los próximos meses lo presentaré al menos en un par de sitios más; las ventas a distancia continúan; y un ejemplar de la novela está viajando por toda España.

Ahora doy un paso más, el que traspasa la frontera del idioma. El viaje de Pau, A viagem de Pau… Desde luego que está viajando.

Aprovecho este post para hacer otro anuncio que me ilusiona muchísimo. Sabéis que el 23 de abril es una fecha muy especial en Catalunya. Se celebra la Diada de Sant Jordi, la fiesta del libro y de la rosa. Siempre ha sido mi celebración favorita. Es un día precioso, en el que las calles de todas las ciudades y pueblos se llenan de libros y rosas, amor y cultura. ¿Puede haber una asociación más deliciosa? Pues bien, voy a ser parte activa de la fiesta. El día 22, martes, a las 18 horas, participaré en la feria que los libreros de Badalona, mi ciudad natal, organizan en la plaza de la Vila. Estaré firmando libros (espero que muchos) en el stand de la librería El Full. Pero es que el día siguiente, en el que todo el mundo se lanza a la calle a impregnarse de una atmósfera especial, formaré parte de la feria que los libreros del distrito barcelonés de Gràcia organizan en la plaza Joanic. De las 16 a las 17 horas estaré a disposición de quien se acerque al stand de la librería Espai Literari. Serán dos días fantásticos.

Además, el mismo día 23, por la mañana, participaré en la celebración de Sant Jordi en la escuela de mi hijo Albert (que, por cierto, hoy ha cumplido cinco años). Estoy escribiendo el cuento que yo mismo, junto a otra mamá, leeré en el aula de mi hijo. Aún faltan casi tres semanas, así que hay tiempo para completar la agenda.

No puedo más que cerrar este post afirmando que el esfuerzo y el trabajo bien hecho acaban teniendo recompensa.


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