El viento se levanta

Publicado el 04 mayo 2014 por Spiderman @cineylibertad

El avance en las técnicas de animación de las últimas décadas ha permitido la creación de muchas productoras que están haciendo auténticas maravillas en lo que a dibujos animados se refiere, aunque destacan de un modo especial un par de compañías que no sólo derrochan gran calidad artística, sino que destacan por la gran riqueza antropológica de sus argumentos. Una de ellas no necesita carta de presentación y se llama Pixar. La otra sale de los Estudios Ghibli, cuyo máximo exponente es Hayao Miyazaki.

El citado cineasta tiene auténticas obras maestras como Porco Rosso, La princesa Mononoke o Mi vecino Totoro (mi favorita). Este trabajo parece ser una carta de despedida y está basado en la novela de Tatsuo Hori. Nos ha dejado un legado maravilloso fundamentado, sin enrollarnos demasiado, en resaltar las tradiciones de su país, Japón, pero, a la vez, se percibe su intento de formar a futuras generaciones con una serie de valores universales. El viento se levanta (2013) presenta unos dibujos impecables, utilizando la lógica técnica del anime nipón, cuidando hasta el más mínimo detalle. Esta vez no recurre a sus toques mágicos, no obtante ese elemento fantástico tan característico queda de manifiesto a través de los sueños del protagonista. Sin embargo, nos vuelve a mostrar una de sus pasiones, la aviación.

La película gira en torno a un personaje como Jiro Horikoshi (1903-1982), que existió en la realidad en la que veremos cómo éste irá progresando hasta convertirse en el creador de los célebres cazas, Mitsubishi A6M Zero Figther, que tanta importancia tuvieron en varios episodios durante la Segunda Guerra Mundial. El citado ingeniero aeronáutico se inspirará en el pionero de la aviación italiano Giovanni Battista Caproni. En paralelo a esta exitosa trayectoria conoceremos uno de los mejores relatos de amor heroico con mayúsculas de la historia del séptimo arte.

El realizador ha huido de la ideología de la que podía haberse impregnado por la época en la que se desarrolla. Además, la cinta se encuentra cargada de momentos que destacan por su belleza y por su humanidad en el sentido positivo del término. Por un lado, en ella se cuenta una superación personal por hacer realidad un sueño, ya que su miopía le impidió convertirse en piloto que era su gran aspiración. Por otra parte, la relación que se establece entre Jiro y Naoko Satomi te toca el corazón por los sacrificios realizados el uno por el otro y viceversa, donde el realizador trata de resaltar el valor del matrimonio en boca de un personaje secundario. Por cierto, no deben perderse la preciosa canción con la que termina el largometraje (publicado en Páginas digital).