Elecciones Generales 2015: La excusa perfecta

Publicado el 08 diciembre 2015 por Monpalentina @FFroi
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Los dimes y diretes sobre los amores y desamores que refluyen, una y otra vez, desde la cueva oscura donde cavilan hechiceros, asesores, poderes ocultos y manos negras, aportan a la política el atractivo de cualquier otro culebrón repleto de dramatismo e hiperactividad emocional. Y si no, que lo explique Montoro, ese que harto de todo y de todos sacó la lengua a pasear y estuvo a un milímetro de soltar un taco gordo y retratarse una vez más como él solo sabe hacerlo.
Todo el mundo tiene derecho a evolucionar. Es la justificación más socorrida para los políticos e ideólogos que se deslizan de la noche a la mañana al asiento de enfrente, otorgando al término evolucionar tan amplio sentido como cada cual considere oportuno. Para muestra léase la alucinante biografía política de Jorge Verstrynge, quien no deja cabo suelto en el derecho a la propia evolución ideológica casi por minutos.

Irene Lozano, mujer valerosa y al parecer sin muchos escrúpulos, se zampó a Rosa Díez sin despeinarse. Ahora presume de ser el verso suelto independiente que salvará al bipartidismo de su rancia cerrazón. Y…, nada menos que en el número cuatro de la lista, lo que no ha conseguido el histórico Eduardo Madina. A Susana Díaz casi le da un soponcio. Por si no tenía bastante desazón por sus diferencias con el mandón de Pedro, ahora le sale una competidora caída del cielo con la leyenda de salvar al PSOE de su empecinamiento interno.

Y, es que, a grandes males, grandes remedios. Ante el lento hundimiento de un PSOE menguante a causa de los nacionalismos y los nacientes Ciudadanos y Podemos, Pedro Sánchez ha decidido jugársela a farol. Su largo dedo salvador lo mismo reparte cartas que quita y pone miembros en la Ejecutiva Federal o en la cabeceras de listas electorales.  A modo de ciencia práctica de prueba-efecto toma decisiones rápidas y arriesgadas. Necesita descartarse y pedir nuevo juego. El azar y la deriva de los otros determinarán en buena parte su éxito o su fracaso. Sabe que el grueso de su electorado es inestable e infiel, que su banda ideológica se mueve desde el centro hasta la más izquierda, y que ese campo está siendo ocupado por los emergentes. Hagan juego, señores. Nunca la partida ha sido tan inquietante.





A vuela pluma de Elisa Docio, ahora también en "Curiosón", @2015