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En el archipiélago ecuatoriano, Darwin encontró los principales fundamentos para su teoría.

Publicado el 14 septiembre 2015 por Hugo Rep @HugoRep

No puedo dejar pasar estos días sin escribir sobre Charles Darwin, el notable científico inglés que marcó un gran hito en la historia y que rompió esquemas. Hace 150 años lanzó al mundo su teoría sobre la evolución de las especies y alcanzó con eso lo que casi ningún ser humano ha hecho; lograr que sus ideas sigan siendo vigentes y que no hayan podido ser rebatidas. En pocas palabras, su idea principal es que los seres vivos se transforman en millones de años desarrollando capacidades de adaptación al medio que aseguran su supervivencia, en donde los débiles sucumben y los más fuertes prevalecen. ¿Dónde queda Dios? Se quedó en algún paradero botado, pues en esta teoría, no hay sitio para él.

En el archipiélago ecuatoriano, Darwin encontró los principales fundamentos para su teoría.

El inicio de la gran aventura de Darwin se dio en 1831 cuando puso los pies sobre el navío "HMS Beagle" para navegar durante cinco años por las costas sudamericanas junto a 73 hombres más bajo el mando del capitán Robert FitzRoy. Las primeras semanas fueron terribles para el joven de 22 años pues se la pasó prácticamente enfermo con todo lo que un viaje en altamar acarrea. Recién en febrero de 1832, frente a las costas brasileñas, Darwin empieza realmente a disfrutar de su viaje y a observar el más mínimo detalle de lo que tenía al frente.

Luego, la expedición rozó el litoral argentino en donde el joven científico observó diversos fósiles de enormes mamíferos, lo cual dio inicio al parecer a sus primeras reflexiones sobre el paso de los seres vivos por la Tierra. Darwin se cuestionaba ya sobre la relación que podría haber entre los animales ya extintos y los que aún habitan el planeta. ¿Por qué desaparecen algunas especies mientras otras sobreviven? En esas estaba el naturalista cuando en setiembre de 1835, tras un paso breve y no muy provechoso por el Perú, llegó a las Islas Galápagos.

En el archipiélago ecuatoriano, Darwin encontró los principales fundamentos para su teoría. Al final de su periplo, logró recolectar 1 529 animales, entre ellos los pinzones que llevan su nombre y que fueron los principales inspiradores de sus planteamientos. En un principio, pensó que estas aves eran diferentes especies. Más tarde se daría cuenta de que no era así. El viaje por estas tierras sudamericanas le abrió los ojos al naturalista para descifrar las diferentes interrelaciones entre los seres que habitan el planeta. ¿Dónde estaba Dios en todo esto? Sigue sin aparecer.

I think...!

En un documento de 1837 donde esbozó sus primeras ideas titulado I think, Darwin plasmó un árbol genealógico del origen de la vida, en donde las especies se iban desarrollando en grupos o simplemente desaparecían. Tales afirmaciones se derivaron del trabajo que hizo en 1836 tras arribar a Inglaterra de su travesía. Para ello contó con la ayuda de diversos científicos, entre los que destaca el ornitólogo John Gould quien determinó que las aves recolectadas por Darwin pertenecían a una misma familia (Darwin pensaba que todas eran distintas). Gould estableció que una clara diferenciación entre las mismas no era posible, pues todos eran diversos pinzones que se diferenciaban solo por la forma y uso del pico.

Dios volvió a aparecer. Darwin estaba confundido. Si todas las especies fueron creadas por Dios, entonces por qué se diferencian unas de otras. Será que cada una de ellas debe adaptarse a diferentes tipos de vegetación y alimento. Así, las que deben comer frutos tienen un pico corto y grueso y aquellas que se alimentan de insectos, tienen picos largos. No es posible entonces que Dios haya creado para cada isla o lugar determinado una especie. Entonces, Darwin se aproximaba ya a la idea de que las diversas especies tenían un solo y único antecesor.

Aquellas especies que se adaptan mejor, sobreviven, las que no, mueren. Con esto, la teoría de Darwin se ubica en contraposición a la línea creacionista de la Iglesia que afirma que las especies no presentan variaciones, solo son creadas. No obstante, en un principio, mantuvo sus pensamientos (blasfemos) para sí mismo, pues no quería perder su buena reputación como naturalista. Paralelamente ya recorría también por su mente la teoría sobre el origen del hombre. Las sombras de la Iglesia y la reacción de su creyente familia lo asustaban. Pasaron más de veinte años para que lanzara su teoría.

Wallace

Al mismo tiempo, otro científico, Alfred Russel Wallace deambulaba por las costas de Malasia coleccionando muestras de animales y plantas para el Museo de Londres. Sin conocer el trabajo de Darwin, Wallace desarrolló su propia teoría sobre la evolución afirmando que las especies se han desarrollado a través de los años con la finalidad de adaptarse a las características cambiantes del medio.

De esta manera, lo que no hizo Darwin en dos décadas lo hizo Wallace: plasmar en el papel su teoría. Finalmente se la mandó a un científico que admiraba: Charles Darwin, quien en junio de 1858 recibió un correo con los postulados de Wallace. Al notar que existía una gran semejanza con su teoría, escribió con toda prisa el resumen de casi 20 años de trabajo y asumiendo un compromiso de respeto científico publicó junto con el trabajo de Wallace sus tesis sobre la evolución.

Dicha publicación no tuvo una mayor repercusión en el mundo científico. Recién un año después, en 1859, cuando salió a la luz el libro El origen de las especies con su teoría claramente definida sobre la evolución, ardió Troya. Darwin fue catalogado como hereje y caricaturizado como mono. Adicionalmente, la guerra entre la ciencia y la Iglesia se inició y hasta ahora no se detiene.

La que se armó.

Hoy en día todavía se discuten los postulados de la teoría de Darwin, incluso se ha llevado la discusión al plano social, económico y hasta político. ¿Sucumben las sociedades ante las leyes de su origen o juegan un papel preponderante en el quehacer humano otros factores además de los biológicos? No obstante, los enunciados de Darwin trascienden a un plano más completo, pues él fue el primero en formular una teoría absoluta sobre la vida en donde incluye a la muerte como un elemento esencial de la evolución.

Darwin propuso la existencia humana como algo natural y material en donde la existencia de todos los seres vivos se mantiene a través de los años mediante su desarrollo en la historia. Es decir, los seres vivos somos parte del potencial histórico y genético que hemos heredado. Todo eso nos permite afrontar el medio y seguir para adelante.

Existe una gran discusión sobre la teoría de Darwin que nos lleva a planos mucho más complicados de los "normales" pero que nos ilustra de manera clara parte del funcionamiento de este mundo. Para escribir estas líneas, me fui adentrando en terrenos mucho más complejos que me demuestran lo complicado de nuestro universo. No obstante, me queda la certeza de que la obra de este gran científico ha trascendido a la historia y que todas sus aristas se discutirán muchos años más.

Se intenta por ejemplo explicar el triunfo de Barack Obama en Estados Unidos con una sentencia histórica que demuestra que se puede dar un paso desde las tinieblas hasta la gloria. Claro que es posible. Ya Darwin había apuntado que el futuro del hombre se prolongará siempre y cuando este busque lo mejor y lo más completo. ¿Estaremos en eso? Habla, ¿vas?


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