En el arte actual todo vale

Publicado el 22 marzo 2010 por ArÍstides

EL HABLA ES PLATA; EL SILENCIO ES ORO. Proverbio alemán.

El Sol saldrá a las 6.04h. y se pondrá a las 18,11h.

Ha sido una constante en los artistas el tratar de explicar su obra. De esta manera, los modernos de la primera mitad del siglo XX, si querían significar algo dentro de su complejo mundo, debían recurrir a agruparse en un movimiento que rompiese con al arte anterior. Tenían por costumbre publicar un manifiesto que diera cuerpo teórico a su obra, e incluso editaban revistas en las cuales daban razón de su hacer.

En la actualidad, quien desea ver su obra aupada a los altares de las ventas debe usar de los medios de masas, que bien por vía oral o escrita, magnifiquen su trabajo y publiciten a gran escala su labor, buscando el “glamour” del instante y el homenaje de los grandes medios de comunicación. Poco importa lo que hacen los demás y las declaraciones de intenciones sobre el objeto de las obras, ante una visión totalitaria del mercado que conduce hacia el conformismo.

El arte contemporáneo adolece de espíritu crítico y sustituye el compromiso por una frivolidad intelectual carente de una praxis transformadora de la realidad; mas al contrario, tiende a confirmar la complacencia con el sistema y el orden de las cosas. Con ello se ha producido un academicismo de las vanguardias donde prima la estética.

En el arte actual no hay nada bueno ni malo en función de una justificación ideológica previa. Desde esta óptica todo es válido y todo lo que se haga puede ser considerado como arte, de manera especial, si goza del favor del gran público o de la burguesía del coleccionista. Hasta el punto de que no se busca que la obra perdure, puesto que pronto habrá de ser sustituida por otra.