Revista Salud y Bienestar

En las personas obesas la hipertensión arterial es dos o tres veces más frecuente que en los individuos con un peso normal

Por Fat
En las personas obesas la hipertensión arterial es dos o tres veces más frecuente que en los individuos con un peso normal
Considerada la epidemia silenciosa del Siglo XXI, la obesidad es un grave problema de salud pública que afecta a la mitad de los adultos españoles y al 25% de la población infanto-juvenil. En los próximos años se estima que su incidencia aumente de seguir haciendo caso omiso a las recomendaciones de los expertos: más ejercicio físico y menor consumo de grasas saturadas. Lejos de tratarse de un problema de salud aislado, el exceso de peso incrementa el riesgo de hipertensión arterial que, en personas obesas, es entre dos y tres veces más frecuente que en los individuos con peso normal. Pero además, "la obesidad actúa como desencadenante de otros factores como la diabetes, el síndrome metabólico y la dislipemia que igualmente elevan el riesgo cardiovascular", alerta el doctor José Luis Rodicio, presidente en funciones de la Sociedad Española de Hipertensión-Liga Española para la Lucha contra la Hipertensión Arterial (SEH-LELHA) que este año celebra el Día Mundial de la Hipertensión bajo el lema "Obesidad e hipertensión arterial".
Se estima que más de la mitad de las personas obesas son hipertensas. Esto se debe a que la presión arterial aumenta de forma proporcional al exceso de peso. Y al revés, la pérdida gradual de peso consigue rebajar las cifras hasta niveles aceptables. Esta relación es mucho más evidente en personas menores de 40 años y en las mujeres. Así, por ejemplo, por cada 10 kilos de menos, la presión baja hasta 10 mmHG y reduce entre un 30 y 40% la mortalidad relacionada con la diabetes. "En algunos pacientes la hipertensión arterial no requiere tratamiento farmacológico, basta con seguir hábitos de vida saludables", señala el doctor José Abellán, catedrático de Riesgo Cardiovascular de la Universidad Católica de Murcia.
--Hábitos saludables
La obesidad es el factor de riesgo cardiovascular que más está creciendo en las últimas décadas, hasta el punto de que por primera vez en la historia desde el año 1700, "la esperanza de vida en las próximas generaciones no sólo no aumentará sino que, incluso, se prevé un ligero descenso como consecuencia del aumento de peso y de los factores de riesgo inherentes a la misma", explica la doctora Nieves Martell, coordinadora del Club del Hipertenso de la SEH-LELHA.
Los cambios en los hábitos de consumo y alimentación que se han producido en los últimos años en España, así como la creciente tendencia al sedentarismo en las actividades lúdicas, están incidiendo de una manera negativa en la salud de la población adulta. "Aún más alarmante es el hecho de que la tasa de sobrepeso y obesidad está aumentado de una forma exponencial y muy preocupante en niños y jóvenes. Es necesario, por tanto, integrar la actividad física como un hábito diario y volver a la dieta mediterránea, rica en frutas, verduras y hortalizas", aconseja la doctora Martell.
Por su parte, el doctor Rodicio añade que "ya en la adolescencia pueden identificarse marcadores de riesgo asociados a patología cardiovascular en la edad adulta. De entre todos ellos, la elevación de la presión arterial es el más importante para determinar el riesgo en este grupo de edad". En este sentido, la educación en salud es un tema prioritario desde edades tempranas y debe dirigirse a enseñar a los niños a comer bien y a tomar por costumbre la práctica de ejercicio físico para reducir al mínimo cualquier complicación en la madurez.
--Más riesgo
Se habla de hipertensión cuando se detectan cifras de presión arterial por encima de un valor que, por consenso, se ha fijado en 140/90 mmHg. Por encima de estos valores los expertos alertan de un mayor riesgo cardiovascular. Hasta hace unos años se desconocía el motivo por el que las personas obesas son más propensas a rebasar estas cifras.
En un inicio se relacionaba con niveles elevados de insulina en sangre, lo que se conoce como hiperinsulinismo. "Ciertamente contribuye, pero no es el único motivo", aclara el doctor Abellán, que apunta como otras posibles causas el sistema renina angiotensina y el sistema nervioso simpático, encargados de regular la presión arterial. "La grasa abdominal favorece su actividad y contrarresta su función reguladora. Pero al mismo tiempo, sabemos que estimula la producción de la hormona leptina, relacionada con múltiples aspectos neurofisiológicos. A nivel experimental, se ha descubierto que la obesidad altera la función renal dificultando la reabsorción del sodio como consecuencia de la grasa acumulada alrededor del órgano".

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