Rompimos el tratado de paz y ahora estamos en plena batalla. Nos encontramos en pie de guerra, yendo a contracorriente de nuestros propios sentimientos. Hemos lanzado dardos y cuchilladas a discreción, sin preocuparnos tan sólo por apuntar bien.
Estamos caminando entra las ruinas de todo aquello que dejamos pendiente y que ya es imposible recuperar. Heridos de gravedad por culpa de los besos perdidos, de las caricias ocultas, de todas esas miradas que aunque queremos no podemos darnos.
Las botellas vacías se acumulan en mi mesa y tengo ya los ojos vidriosos por no tenerte a mi lado, escribo cada vez que siento que sería capaz de naufragar en cualquier charco que me cruzo por el camino, escribo cuando tu recuerdo comienza a disparar a traición otra vez y no me da un respiro, y así no puedo vivir tranquilo.
Pienso mantener esta lucha hasta que el cuerpo aguante, aunque sé que tarde o temprano la balanza se decantará de tu lado, que otra vez serás el bando vencedor y que yo seré el vencido. Me mantendré de pie todo el tiempo que pueda aunque tus palabras de advertencia y tu tono distante vaya haciendo mella en mí, me vaya matando poco a poco.
Demostrar devoción no se me dio bien, ni dejarme la piel por quien a la primera de cambio gira el rostro para no volver a verte.
Esta guerra es sólo otro cuento, otra historia más que no acaba bien y que no tiene moraleja. Esta guerra perdida es sólo otra de esas cosas que me merezco por pensar que vivir merece la pena.
Cóseme a besos por favor, sonríe en mi funeral.
Habrás ganado.
Visita el perfil de @OrdinaryLives