Revista Comunicación

En un libro: ¿notas al pie de página o al final?

Publicado el 16 marzo 2015 por Marianaeguaras @MarianaEguaras

Este fin de semana en Twitter descubro una interesante discusión sobre la colocación de las notas en los libros: si hacerlo con notas al pie de página o al final del libro. El disparador fue un tuit de Jordi Graupera solicitando a los editores que no incluyan las notas al final de los libros.

Editors: no poseu les putes notes al peu al final del llibre!

— Jordi Graupera (@JordiGraupera) March 14, 2015

La función de las notas al pie de página o al final es indicar la fuente de una cita o la referencia bibliográfica de una obra mencionada en el texto principal. También se utiliza para añadir información, incluir un comentario breve que se desprende de ese texto principal o dejar constancia de alguna aclaración. Gracias al intercambio de opiniones en Twitter con Josep Mengual, del blog Negritas y cursivas, que comenzó la conversación con Rosa Mena de Lectures al Jardí, podemos ver más fondo para qué se utilizan las notas al pie de página en este documento.

Cada obra tiene una anatomía y particularidades propias y, según el caso, puede ser más oportuno incluir las notas al pie de página o al final del capítulo o del libro. Como bien indica Ediciones Godot en Twitter, depende del tipo de nota, de la extensión de la misma y del tipo de libro, ya que no es lo mismo una edición de correspondencia entre filósofos que un libro de teoría. Personalmente, y por pura comodidad, prefiero las notas al pie que las notas al final.

Me resulta un engorro para la lectura buscar las página finales y ubicar la nota que quiero leer cuando estoy imbuida en una novela, un ensayo o cualquier tipo de contenido. Las notas al final interfieren en la linealidad de la lectura, pero sobre todo en los movimientos y en la concentración: hay que ubicar las páginas donde están las notas, hojear el libro, luego buscar la nota en cuestión hasta dar con ella y recordar en qué punto del texto principal nos encontrábamos para conectar con la nota. ¿Por qué hacer algo tan complicado con lo sencillo que es ubicar la nota al pie de página, que solo requiere bajar la vista? Es una fracción de segundo que no implica movimientos ni la realización de búsquedas visuales, ni produce desconcentación.

Evidentemente, no soy la única persona a la que le importunan las notas al final del libro, ya que los retuits, favoritos  y opiniones a favor que ha tenido la publicación de Graupera, más otras conversaciones que se generaron en las redes sociales a raíz de este tuit, atestiguan que los lectores prefieren las notas al pie de página.

Algo similar, sucede con el tipo de referencia de la nota, es decir, con el formato de número de la notas al pie. Si son cuatro notas da igual, pero si son muchas —y hay libros que superan las cien o cientos con facilidad— es preferible utilizar números antes que letras o símbolos. Si ya distrae buscar notas al final imagina además hacerlo con estas referencias *, ††, ‡‡‡, §§§§.

En el libro Ortotipografía para diseñadores, Raquel Marín Álvarez señala que “no es necesario separar las notas al pie del texto seguido con un filete , ya que en las notas al pie ya se está utilizando un diacrítico como es el cuerpo menor. El filete es necesario cuando una nota empieza en una página anterior a la página en la que nos encontramos, es decir, si se trata de una nota al pie de una extensión suficiente como para ocupar la parte baja de dos o más páginas”.

Siguiendo este criterio, no hace falta utilizar un filete (una línea) para separar las notas al pie del texto principal, ya que se diferencia un texto del otro porque la nota al pie posee un cuerpo menor que el texto; es decir, existe una diferencia tipográfica clara entre texto y nota y se prescinde de esa raya. Si la nota al pie fuera lo suficientemente larga, y ocupara una o más páginas, sí se utiliza el filete para indicar al lector que la nota comienza en páginas precedentes y continúa en la actual.

Como cualquier otro elemento, tanto las notas al pie de página como las notas al final deben estar poseer un criterio unificado; es decir, ser homogéneas en cuanto a su estilo.

En algunos casos sí se justifica el uso de las notas al final de capítulo, por ejemplo, en antologías de ensayos o en revistas con artículos de diferentes autores, donde cada artículo posee sus propias notas y, por tanto, corresponde ponerlas al final del artículo, que no del libro. Otro caso es cuando en un texto se emplea el “sistema cita-nota” que permite la ubicación de las referencias de las citas bibliográficas a lo largo del texto. Este sistema es muy utilizado en textos científicos y consiste en insertar tras cada cita un número que reenvía a la nota.

En un libro digital no se puede elegir si las notas van al pie o al final (entre otras cosas, porque no hay página y, por tanto, no hay pie de esta), pero la funcionalidad queda salvada porque basta con tocar con el dedo la referencia de la nota para saltar a ella y hacer lo mismo para regresar nuevamente al texto.

Finalmente, como no existe norma alguna que indique cuándo usar una nota al pie de página o cuándo una nota al final; pasa igual que con los colores: esto va de gustos. Sí la próxima vez que necesites utilizar notas pregúntate: ¿qué tipo de notas son? y ¿qué podría resultarle más cómodo a mi lector, encontrar las notas al pie de página o al final del libro? ;-)

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