Enamorarse

Por Tupenda

Empeñaba las horas libres paseando sin rumbo por los entresijos de la ciudad, esperando encontrárselo en cada esquina y queriendo no volver a encontrárselo nunca. Se le helaba la sangre en las venas cuando creía adivinar su figura esbelta avanzando por la calle, y entonces deseaba que no fuera él, porque el corazón le palpitaba dentro del pecho hasta lastimarle y la respiración se le llenaba de piedras, y cuando, en efecto, descubría que se trataba de otro hombre y que las ansias de verlo habían engañado sus sentidos, volvía a buscarlo en los rostros de todos los que se cruzaban en su camino pero él no aparecía por ningún sitio,..