Era todo el mismo hueco
Eider Rodríguez
Está en el estante de novedades de la biblioteca, que queda a media hora andando desde casa. Voy a devolver un libro, sin intención de llevarme otro (eso no es tan verdad como podría parecer).
En 2024 descubría a Eider y su prosa exquisita con una durísima novela de no ficción, centrada en su historia familiar y el alcoholismo de su padre. Y ahora me adentro en sus cuentos. Cada uno me lleva a realidades con miradas laterales y hacia lo más profundo. Sin necesidad de giros inesperados, acción desbocada o frases grandilocuentes. Hace de lo cotidiano un lugar extraño donde a veces no tenemos intención de indagar y detenernos.
Dos muestras
La literatura, como la vida, se había convertido en una serie de desengaños: los relatos estaban vacíos, los escritores también.
Había llegado hasta allí gracias a la inercia, quizá por un empujón que le había dado alguien cuando era niña en el patio del colegio, y no sabía si deseaba nada de lo que tenía. Nada de lo que tenía.
Sinopsis: Una pareja de largo recorrido se enfrenta a la verdad en mitad de un verano caluroso; dos amigas que son casi una misma persona, pero para quienes el mar no es exactamente lo mismo; un almuerzo compuesto de entrañas en el que se dirimirá quién hace mejor las cosas; una mujer que excava con sus propias manos en busca de más espacio; una turista con el tobillo roto que ya no puede caminar con su familia; la última mañana de una pareja que aún se ama. Los personajes de estos relatos habitan un territorio confuso entre el amor y el desamor, la vida y la muerte, la plenitud y un moderado bienestar, la fragilidad y el destino. A su alrededor hay cavidades, cuevas y abismos, a veces imaginarios, y otras no tanto: una hendidura profunda en la tierra o en la carne. Es a través de estos huecos que Eider Rodríguez se asoma, con maestría y feroz clarividencia, a aquello que corre bajo la superficie desgastada de los afectos, desde las mínimas asimetrías y ambigüedades que agrietan las relaciones hasta la felicidad perdida, iluminando con su prosa árida y clara las incómodas y desconcertantes emociones con las que traficamos cada día.Traducción: Ander Izagirre. Editorial Random House, 2026. Número de páginas: 152.