Desde el otro lado de la barra un parado literalmente parado sentencia: «Mira Luis; a estos los ponía yo con pico y pala a hacer la jodida Tercera Ronda» (circunvalación por la que suspiramos en Coruña ciudad desde hace muchos años y gobiernos). Carcajada cómplice y general en la cafetería. El hombre prosigue: «Con la de problemas y desgracias que hay y estos todo el día rascándola y discutiendo por todo. Y encima les pagan como a nadie. ¡Que les den!». Otra vez carcajada y una humareda de nicotina y comentarios a tutiplé. Todos de hartazgo, por decirlo suavemente. Pago el café, me despido y recojo entre un encendido debate sobre las necesidades del país y la miopía de tantos políticos. Antes de cerrar la puerta alguien lo deja muy claro: «Es que esto es un cachondeo»... Una frase que se convirtió en un zumbido hasta que me senté a escribirla.
Desde el otro lado de la barra un parado literalmente parado sentencia: «Mira Luis; a estos los ponía yo con pico y pala a hacer la jodida Tercera Ronda» (circunvalación por la que suspiramos en Coruña ciudad desde hace muchos años y gobiernos). Carcajada cómplice y general en la cafetería. El hombre prosigue: «Con la de problemas y desgracias que hay y estos todo el día rascándola y discutiendo por todo. Y encima les pagan como a nadie. ¡Que les den!». Otra vez carcajada y una humareda de nicotina y comentarios a tutiplé. Todos de hartazgo, por decirlo suavemente. Pago el café, me despido y recojo entre un encendido debate sobre las necesidades del país y la miopía de tantos políticos. Antes de cerrar la puerta alguien lo deja muy claro: «Es que esto es un cachondeo»... Una frase que se convirtió en un zumbido hasta que me senté a escribirla.