Esos pequeños nativos del aprendizaje…

Por Mamaquesabe @mamaqsabe

Muchas veces leo que los niños de hoy en día son nativos digitales. Guauuu, ¿eso es algo que llevan implantado nuestros hijos hoy en día y que nosotros no llevábamos en nuestro momento? No. Lo que ocurre es que los niños son unos observadores natos y los mejores aprendices, y si tienen acceso a la tecnología aprenden intuitivamente a usarla desde el primer momento, ¿verdad?

Cada padre tiene algo apasionado que enseñar a un hijo

Por otro lado, también leo sobre estimulación temprana y siempre hay quien dice: ¿para qué querría enseñarles a leer tan pronto? ¿para qué iba a querer enseñarles los colores si ya los aprenderán?, ¿para qué…? Ja! Pues por el mismo “para que” de quien ofrece un móvil o una tableta digital al niño y se da cuenta de que al mismo tiempo aprende a usarlo, ¿no? Porque lo usamos como juego, como entretenimiento, porque nos apasiona…

Está claro, todos estamos ofreciendo diversos recursos a los niños para aprender, jugar, entretenerse, estimular… lo que nos diferencia es qué tipo de recursos ofrecemos o qué métodos seguimos. Cada uno defenderá por qué hace uso de unos recursos u otros con sus hijos, pero es evidente que todos somos conocedores de que no hay nadie más precoz en aprender algo que un niño que crece con ello.

En mi caso, cuando ofrezco juegos a mis hijos que podrían verse orientados a una estimulación temprana no lo hago con la misma intención con la que quizá podrían ofrecerse desde el área escolar. Si allí se ofrecen recursos con la finalidad de un aprendizaje dirigido, aquí en casa lo que ofrezco es una multitud de recursos para que estén a su alcance sin ninguna otra finalidad que la de que los conozcan desde el juego. Aunque sé que llegado el momento los aprenderán a usar, además de con las reglas establecidas por la generalidad, de forma individualmente creativa, pues les dan la utilidad que ellos desean en cada momento de su crecimiento. Es decir, en casa no dirijo el juego hacia el aprendizaje, uso el aprendizaje como un juego. Existe relación, por supuesto, pero aprender no es un fin, es un medio que usamos.

Si me preguntáis cuándo aprendió mi hijo mayor a leer, cuándo aprendió a contar, cuándo aprendió a sumar, cuándo aprendió… no tendría respuesta para la mayoría. Recuerdo jugar a leer palabras (no letras) desde bien pequeñito, y llegó un momento en el que sabía leer. Evidentemente fue antes que la mayoría de niños de su edad, pero es que él había estado jugando con eso igual que jugaba con un balón. Un niño puede aprender aquello con lo que está en contacto; evidentemente cada uno lo hará a su ritmo, pero lo aprenderá. Es más fácil aprender por roce que aprender por imposición, ¿no creéis?

Mi hijo no sabe tocar el piano. Normal, yo no sé y no tenemos piano. No sabe coser. Normal, yo no coso (salvo botones)… Los niños aprenden aquello con lo que se rodean en su crecimiento. No se necesita buscar aprendizajes externos a nosotros si no queremos, solo necesitamos buscar en nosotros mismos qué podemos enseñar que nosotros sepamos y cómo hacerlo adecuadamente: mediante el juego y con pasión. Si yo enseño a leer o enseño matemáticas es porque me gusta y porque un poquito sé, pero soy aprendiz de todo y maestra de nada. También enseño #filosofíadeandarporcasa porque no se me da muy mal jugar a hacerlos pensar… pero sobre todo, lo que enseño es porque es mi pasión, es lo que tengo en la medida de mis posibilidades. No pongo límites al aprendizaje en casa.

Una naranja me inspirar enseñar matemáticas

Y quien adora y conoce mil recursos de la naturaleza, ¿no podrá enseñar cosas fantásticas? ¡Yo creo que sí! Y así con todo… quien tiene una pasión como padre podrá ser un fantástico maestro para su hijo. No hace falta buscar fuera de mí, solo busco en mí misma, y seguro que todos vosotros podéis hacer lo mismo. No necesitamos ser extraordinarios en algo, ya somos geniales en lo ordinario para nuestros hijos. Seguro que tú sabes cantar y bailar, y tú tocar algún instrumento; tú quizás seas un buen cocinero, un genial informático, una maravillosa maestra, un pintor apasionado, un deportista fantástico… pues disfrutad juntos, intentad acercar esa pasión a vuestros hijos sea la que sea porque no hay mejores ni peores. Si lo hacéis mediante el juego, de forma temprana, seguro que aprenderán lo que esteis dispuestos a enseñarles. Ya llegará el día en el que ellos decidan si quieren seguir aprendiendo en función de su propia individualidad y elección, pero cuando ese día llegue… ¡será tanto lo que ya hayan aprendido de y con vosotros!, que serán geniales en eso que los hayáis enseñado

A lo mejor os gustan los juegos que propongo en el blog y pensáis: “jo, qué cosas se le ocurren”… pero son mis cosas, es lo que sé y me apasiona. Seguro que si vosotros me contáis lo que enseñáis a vuestros hijos yo diría lo mismo: “jo, qué genial enseñarlos a cocinar; jo, qué chulo aprender a dibujar, aprender esas cosas de la naturaleza… No creáis que siempre es otro el que hace cosas geniales porque es probable que el otro piense eso mismo de vosotros.

Solo me permitiré daros un consejo: no lo hagáis con la finalidad de que aprendan algo; es innegable que eso llega, pero no es lo importante del proceso. Lo importante es la unión que se crea entre vosotros y vuestros hijos en ese camino; es algo más de tipo emocional. Lo cognitivo llega porque son nativos aprendiendo todo aquello de lo que se rodean y porque es evidente que cuanto más pronto aprenden algo más pronto empiezan a ser creativos con ello y a buscar utilidades prácticas; pero es esa pasión que vosotros podéis transmitir de forma única la que puede suponer un gran valor añadido para ellos.

Yo no dirijo los juegos, solo preparo materiales, jugamos con ellos, hablamos… Si mi hija sabe distinguir triángulos de círculos o cuadrados no es porque se lo haya estado enseñando como se hace en la escuela, es porque ha jugado con piezas de esas formas y cuando cogía una le decía lo que era o qué color tenía, o cuando paseamos y vemos una señal… Todo es juego.

Por eso no quiero enseñar a mis hijos en casa lo que en la escuela pueden aprender… porque eso no me apetece, eso no es mi pasión. A mí me apasiona enseñar en lo cotidiano de mi vida lo poco que sepa de algo porque creo que hay tanto genial por aprender que me resulta divertido y se lo intento transmitir a ellos. Es mi mundo apasionado. Si tengo que ayudarles con las tareas lo hago, pero yo enseño en casa otras cosas. Por eso siempre tienen recursos a mano de los que aprender; pero son mis recursos, ni mejores ni peores, son simplemente los que yo tengo en mi vida. Imaginad que fuera apasionada de la jardinería, o de la cocina, o de la física, o de la música… qué cosas tan geniales también podría enseñar, ¿no creéis? Pues eso es lo que intento transmitiros hoy: todos vosotros estoy segura de que tenéis cosas geniales que enseñar a vuestros hijos desde la pasión; ese es el aprendizaje extraordinario.

¿Creéis que ese aprendizaje puede resultar tan valioso como yo creo? ¿Podemos enseñar  las familias desde otro tipo de sistema diferente al escolar? ¡Cuéntame! ¿Cuál es tu pasión que será un genial aprendizaje para tus hijos?