Espárragos empanados con salsa de queso azul

Por Bouquetgarni
¡Bienvenida primavera al hemisferio sur! y ¡Bienvenida temporada de espárragos! Es que una cosa va de la mano de la otra... Como si no alcanzara con el simple hecho de que los días ya son más largos y luminosos, nuestros jardines empiezan a llenarse de vida, actividad, colores y aromas, y el clima tiende a querer mostrarse un poco más cálido, intentando sostenerse así,los espárragos inundan mercados y verdulerías para tentarnos con sus ramilletes, coronados por yemas como melenitas (a veces, algo despeinadas o tiradas hacia un lado; en otras ocasiones, con peinados ajustados, más formales, como de fiesta) para darnos un banquete de placeres sencillos.
Como ya saben bien quienes más me conocen, amo los espárragos (aunque debo comerlos con cautela porque no son muy amigos de mi litiasis... Todavía  no me he operado, por distintas cuestiones familiares, pero voy camino a ello) y verlos por todos lados, en ese período corto en que nos honran con su presencia (porque es una de esas hortalizas que se hace la interesante... Sí, sí. Aparece por algunas pocas semanas al año, y donde nos pilla distraídos perdemos nuestra oportunidad hasta el período siguiente) provocan en mí unas ganas incontrolables de prepararlos de mil maneras porque siempre-siempre quedan sabrosos. Como con tantas otras cosas en la vida, a los espárragos se los ama o no se los puede ver ni en pintura; pero, no se les demuestra indiferencia.

Y para festejar el comienzo de la temporada de espárragos (¡y la primavera misma!), les traigo esta receta la mar de simple, con varias opciones para todos los gustos, pocos ingredientes (como de costumbre) y mucho-pero-mucho sabor ;)

Para preparar este plato sabroso y sencillo con que poder deleitarnos en sólo un rato, lo primero será lavar un atado de espárragos y quitarle las partes más fibrosas. Para ello, descartaremos sólo el final de cada tallo, en caso de tratarse de espárragos muy delgados. Sin embargo, en aquellos con tallos algo más desarrollados la tarea será bien simple: Tomaremos cada espárrago por ambas puntas (cuidando de no lastimar las yemas), entre los dedos pulgares e índices de cada mano, realizando una ligera presión o fuerza descendente con los dedos que sostienen la parte final de los tallos (es decir, el extremo opuesto al de las yemas). De este modo, el tallo por sí mismo cederá, rompiéndose justo allí donde se vuelve duro, fibroso y desagradable. Y sin muchas otras complicaciones, tendremos espárragos listos para usarse. De cualquier manera, los restos de hortaliza que no los utilizaremos en este platoson perfectos para añadir a caldos o guisados porque, aunque no los consumamos, aportarán mucho sabor a la receta. 
Una vez limpios, los cortamos en mitades - en sentido longitudinal - y los reservamos.

Entretanto, mezclamos 1 huevo (pastoril/ecológico/decampo) con 1 cucharada de mostaza, 1 cucharada de Garam Masala, 1 cucharada de jugo de limón, sal, pimienta y nuez moscada a gusto. Integramos muy bien y reservamos.
Aparte, combinamos 3/4 taza de pan rallado (puede ser casero, panko/pan rallado japonés...) con 1 cucharada de orégano y semillas de sésamo a gusto (en mi caso, un mix de sésamo blanco, integral y negro para obtener todos sus beneficios).
Entonces, pasamos las mitades de espárragos por la mezcla de huevo y, luego, por el pan rallado, disponiéndolos finalmente en una asadera o fuente apta para horno, humedecida con rocío vegetal (también podemos pincelarla con aceite o con manteca, según prefiramos algo más liviano y sano o algo menos saludable). Cocinamos en horno fuerte hasta que se dore el empanado y servimos calientes o tibios, acompañados de una sabrosa salsa.

Para la ocasión, les propongo realizar una rápida Salsa de queso azul que combina muy bien con los espárragos, aportándoles algo de carácter y mucho sabor. Contrariamente a lo que pueden pensar, se trata de una salsa de aroma y gusto suave; aunque, si así lo prefieren, pueden utilizar cualquier otro queso de su agrado.
Entonces, para preparar la salsa, desgranamos muy bien unos 50 gramos de queso azul y los llevamos, en una cacerolita, a fuego bajo junto con 2 tazas de leche (vegetal o animal) en las que disolvimos 2 y 1/2 cucharadas generosas de almidón de maíz. Condimentamos con sal, pimienta y nuez moscada a gusto (¡Atención! A no excederse con la sal que el queso ya tiene suficiente cuota) y revolvemos con cuidado hasta que la salsa espese. En ese momento, la servimos junto con los espárragos ya cocidos. Puede ser a modo de lecho o en un recipiente aparte para embeberlos antes de ir comiéndolos.

Algunas observaciones y recomendaciones finales: Si al empanado que elijan utilizar le agregan un puñado de harina de maíz/polenta lograrán que los bocados tengan texturas más interesantes, aportando un toque crocante extra.
Cuando hablamos de quesos azules, debemos recordar que entre ellos podemos encontrar estupendos quesos regionales que se distinguen por su sabor, perfume, textura y calidad. Para esta receta pueden utilizar queso Roquefort, Stilton, Gorgonzola, Cabrales... De igual modo, si lo prefieren, pueden reemplazarlo por otros quesos con personalidad que hacen excelente dupla con los espárragos. Puede ser queso Gruyere, Cheddar en todas sus variedades, Lincoln, Fontina... 
Además, si así lo desean pueden acompañar el plato con otro tipo de salsa, aderezo o aliño. Puede tratarse de mostaza de Dijon estilo antigua, alioli de su gusto, salsa de pimientos, mayonesa/mahonesa casera o vegetal (de zanahorias, de remolacha...), quesos veganos a base de frutos secos...
En lugar del huevo que incluye la receta, pueden optar por reemplazarlo por harina de garbanzos y agua caliente (o caldo de vegetales, que aportará más sabor) para conseguir obtener una pasta algo espesa, capaz de reemplazar en el empanado las funciones del huevo batido (aquí pueden encontrar las proporciones para ello). En esta mezcla, pueden incluir los condimentos que incorporé en mi propuesta o los de su agrado: caprese, ajo en polvo, hongos en polvo, zanahorias al curry, variedades de curry...
Por último, les recuerdo que realicé esta receta en horno porque me parece que es mucho más saludable que con otros métodos de cocción. Pero, si no les preocupan las grasas, el colesterol "malo", la hipertensión y otros detalles, pueden freír los espárragos. Eso sí, recuerden hacerlo en un aceite que tolere altas temperaturas sin volverse tóxico, que la temperatura sea la adecuada para que, durante la cocción, no absorban aceite de más y escurrirlos bien en papel de cocina antes de llevarlos a la mesa para retirarles excedentes de materia grasa.

A quienes viven en esta parte del planeta, quiero desearles una hermosa primavera y a mis amigos del hemisferio norte, un estupendo otoño (que también tiene su encanto; además, muchos de ustedes han de estar felices tras el verano sofocante que les ha tocado vivir) :D
Espero que les guste mi receta y que la prueben en casa, si disponen de espárragos frescos.
Les deseo una gran semana. ¡Hasta la próxima! Disfruten mucho junto a sus seres queridos, pásenla muy bien y no olviden experimentar en la cocina que siempre algo bueno sale de allí ;)
Textos y fotografías: ©Bouquet Garni RecetasDigiscrap: ©Amber Shaw Digital Design Studio/Anita Designs/Bella Gypsy Designs/Booland Design/ Designs by Connie Prince/ Bouquet Garni Recetas