Especial Halloween 2014: Huevos de bicho invasor

Por Las Mil Y Una Cayenas @milyunacayenas

Un día menos para el día D, ¿tenéis pensado ir a alguna fiesta o la fiesta la hacéis en casa? Nosotras este año haremos la fiesta fuera, mi calabacita tiene concierto en una fiesta de disfraces y vamos a ir todos. Mi calabacita no es otra que la fotógrafa y co-cocinera de este blog, aunque se mosquea un poco con el mote no sé por qué, es súper cuco, calabacita: redondita, pequeñita, dulcecita, kawaii... Cualquiera que me escuche llamarla así dirá que dónde voy, si está más grande que yo (de tamaño), pero la jerarquía de la ¿gran? diferencia de edad, me otorga cierto poder a la hora de llamarla como quiera, que para eso le cambiaba los pañales.

Hoy, haciendo un pequeño paréntesis a la historia de ayer, os voy a contar la historia de la calabaza y por qué empezó a asociarse con Halloween. Os voy a presentar a mi amigo Jack. Jack es el protagonista de un relato popular muy antiguo de origen también irlandés. Como cuento popular tiene varias versiones, pero sólo me extenderé en una, el final es el mismo en todas. Cuenta la historia que mi amigo Jack era un trápala de los buenos, vago como nadie, robaba mucho y mentía más todavía (como cualquier político nacional de ahora vaya), tenía al pueblo tan harto que un día lo persiguieron hasta el bosque, después de una de sus múltiples fechorías, para darle chicharrón. En su huida se encontró con el Diablo, que le dijo que había llegado su hora, por listillo...pero precisamente por listillo se libró. Le dijo al Diablo que lo que tenía que hacer era castigar a los aldeanos que lo perseguían porque eran fieles a Dios, así que le contó la manera de tentarlos: como era el Diablo, podía adoptar la forma que deseara; así, si se convertía en moneda, Jack pagaría lo robado y los aldeanos volverían al pueblo. Allí la moneda desaparecería y los aldeanos se pelearían entre sí para averiguar quién la había robado, incumpliendo los mandamientos de Dios. Pues va el Diablo y tanto como se las da, pica, enterito, sin vaselina ni nada: se convierte en moneda y se cuela en la bolsa de Jack...pero en la bolsa había un crucifijo que había robado en el pueblo, así que el Diablo pierde todos sus poderes y mientras Jack escapa de los aldeanos. Una vez a salvo hace otro trato con el Diablo, que si lo libera, nunca se llevará su alma, así que llegados a este punto al Diablo no le quedaba otra que aceptar. Ya tenemos al Diablo otra vez libre, pero Jack no es inmortal y por ley de vida, llega el momento de su muerte. Va al cielo pero allí no lo quieren por todas las fechorías que ha hecho y lo envían al infierno. Allí el Diablo tampoco lo quiere, avergonzado y vengativo, decide cumplir la promesa de no se llevarse nunca su alma, ahora estaba condenado a vagar solo en la oscuridad eterna. Yo creo que en este punto es cuando se cagó de verdad, la había liado tan pardísima que ya no tenía ningún tipo de arreglo. Se preguntaba cómo vería donde ir sin ninguna luz, así que el Diablo a modo de burla le lanzó una brasa del infierno que ardería sin fin. Como no podía llevarla en las manos, talló un nabo, que era su comida favorita y siempre llevaba encima, y metió la brasa dentro a modo de farol. Éso sí que es una linterna molona de energía ecológica y no las de ahora, que ni las pilas duracell ni las bombillas de led, cuando más las necesitas no encienden.
Estamos en que ya tenemos a nuestro Jack con su nabo linterna vagando por toda la tierra buscando un sitio donde quedarse y la gente empezó a conocerlo como Jack el de la linterna, Jack of the Lantern que acabó acortándose a Jack-o'Lantern, aunque estos nombres no son demasiado conocidos fuera del mundo anglosajón. He dicho nabo linterna, nabo sí, nabo, turnip en inglés. En realidad no es sólo una costumbre inglesa la de tallar vegetales y usarlos como linternas, en Francia también la tienen. Lo normal era tallar nabos o remolachas, ¿entonces por qué ahora calabazas? Pues resulta que los emigrantes irlandeses, al llegar a América no sólo llevaron sus cuerpecitos, sino también sus costumbres y sus historias. Allí nabos había pocos, pero calabazas...para echarle a los guarros. Además se dieron cuenta que las calabazas eran más grandes y más fáciles de tallar, así que como conclusión tenemos invasión de estas monadas:

El por qué de la cara terrorífica tallada en las calabazas y su asociación con Halloween...¡para mañana!  Ahora la receta.

Ingredientes (para 12 ud.):
  • 6 huevos
  • 2 bolsitas de té clásico
  • Conserva: ideal si son pulpitos en salsa americana, si no, cualquiera que tenga patas.
  • Salsa de tomate
  • 1 aguacate
  • Sal
  • Limón
  • Opcional: aceitunas, atún, pimiento morrón, picante, ...

Lo primero que vamos a hacer es hervir los huevos hasta que estén duros. Una vez listos, los sacamos de agua y con cuidado de no quemarnos los vamos a cascar bien por todos sitios, pero sin pelarlos. Mientras en el agua caliente vamos a echar las bolsitas de té hasta conseguir que el agua oscurezca bastante, y vamos a volver a introducir los huevos en el agua. El tiempo, hasta que se enfríe el agua por lo menos, que podamos pelarlos bien. Lo que vamos a conseguir con este proceso es marmolear la clara.

El sabor del té no es significativo, es más, no se nota. Otra forma de hacerlo en meterlos en un recipiente cubiertos con salsa de soja, pero ya os digo que el sabor no se nota y el té es más barato. Una vez fríos ya podemos pelarlos. Lo podéis dejar hecho con antelación, no hay problema. Ahora los pelaremos con cuidado y los partiremos por la mitad, el efecto marmoleado le da apariencia de huevo de reptil.

Separamos las yemas de las claras con cuidado para preparar el relleno. El contenido del relleno puede ser de variantes infinitas, evidentemente lo que más os guste, aunque la base normalmente es de la yema triturada y salsa de tomate, a partir de aquí: atún, aceitunas picadas, mahonesa, picante, pimiento morrón, ... Con la mezcla que preparemos vamos a rellenar las claras.

Ahora vamos a preparar una cubierta: un color fácil de conseguir de manera natural sin tintes es el verde y uno de nuestros aliados es el aguacate. Trituramos un aguacate con algo de sal y limón, para evitar la oxidación. Si hemos añadido bastante aliño al relleno no hará falta añadir más especias a la cubierta. Lo extendemos con cuidado por encima del relleno intentando no mezclar.


Ahora el toque final. He de reconocer que en nuestro caso ha sido todo un fiasco porque no ha quedado como quería. Después de más de una semana buscando los pulpitos en salsa americana por yo qué sé cuantas tiendas, no hubo forma de encontrarlos, así que tuve que recurrir a unos chipirones en conserva que puaaaggg, éso no sabe a nada, no los compréis por favor. Lo ideal son los pulpitos, colocados con la cabeza hacia abajo, con la garra y las patas bien visibles, además la salsa americana es rojiza y picante...patas sangrientas y una garra ahí en medio...terroríficamente maravilloso si tenéis la suerte de encontrarlos.

Espero que tengáis más suerte que yo a la hora de encontrar los ingredientes y que lo pongáis en práctica, es muy fácil de preparar, al fin y al cabo sólo son huevos rellenos...aunque con una pinta asquerosa eso sí. Enviadnos vuestras creaciones y si os salen mal no os preocupéis, siempre podéis echarle la culpa a que son terroríficos, no se va a notar.