Espera hasta la muerte
¡Amiga, es cierto! Lo nuestro está más allá de lo supremo,
aunque son los nuestros dos corazones necios
Espera… Déjame, cuando se acerque la muerte
y estos cuerpos marchitos no tengan calor
cuando nuestros ojos nublados no vean, adivinen
cuando solo arrugas cubran estos esqueletos
y sea débil nuestra voz fuerte
déjame entonces darte un beso
de estos labios que se habrán secado
y tu piel insensible sentirá un rose seco
pero tu ser abrirá por primera vez los ojos
y me verás como nunca me viste
y tal vez entonces se nos quitará lo necio
y como una revelación divina
te erguirás preciosa en tu encorvado cuerpo
y resueltos a amarnos tendremos que despedirnos,
porque morirás tu o moriré yo
sin haber sufrido por el amor fallido
porque estoy seguro de que en un solo instante
te habré dado mi vida y tú a mí la tuya
Nos habremos amado tanto
que no habrá lástima, dolor ni amargura solo
entendimiento y gozo, y al fin… descanso.
Gloria
Y te veo tranquila cual mariposa dormida
sin proferir sonido o exhalar aliento alguno
y te veo ahí sin moverte pareces sin vida
recostada y sumergida en un sueño profundo
Y te siento distante, lejana, ausente
y soy presa de la agonía por momentos
mientras tus recuerdos se aferran a mi mente
y en mi pecho se ahogan mis lamentos
Me rehusó a creer que inerte estés a mi lado
que el invierno se haya llevado tu calor
y que con tu partida en mi pecho haya quedado
tan solo este angustiante y cruel dolor.
Se que solo descansas, que esperas, que aguardas,
que pronto escribiremos una nueva historia.
Que la esperanza no muere, ni las ilusiones tardan.
Que es cuestión de esperar… de esperarte Gloria.
Imaginaciones
Que pasaría si pudiera volver a verte
Si pudiera volver a ver tus ojos
Si pudiera llegar a tenerte
Y besar tus suaves labios rojos
Si pudiera regresar el tiempo
Al día aquel en que nos conocimos
Dejar de lado nuestro hablar incierto
y ser entonces lo que no fuimos
Que mi vida tan solo un instante
Me dejase observarte una mañana
Escuchar lo que quizá callaste
Y hablarte de lo que imaginaba.
¿Que pasaría… que pasaría?
Mi vida quizá fuera menos roja
Pero lenta se hace mi agonía
Al plasmar mi alma en esta hoja
Quizá fuese como el cielo entero
como el mar quieto y el infinito
Fuera como tu hablar sincero
Tu mirar claro y sonreír quedito
Mi vida entonces seria vida
Ausente de estas imaginaciones
Alejada de llanto y melancolía
Del “hubiera” y las resignaciones.