Esperando a Milady

Publicado el 06 noviembre 2013 por Kiriki

Europa se ofrece de nuevo como mediador en Egipto. No me interesa. EE.UU., después de ver cómo los egipcios no solo han estado en Emiratos sino que también se han dado un paseo por Moscú quedando encantados ambos, llega con su delegación a Cairo ofreciendo su apoyo al Gobierno Interino y diciendo que por un quítame allá esas pajas no vamos a dejar de colaborar -aunque las pajas fueran la congelación de la ayuda monetaria y armamentística firmada en Camp David y el temor de perder la exclusividad de paso de sus buques por el Canal de Suez. Tampoco me interesa a menos que John Kerry rebaje el precio del ketchup Heinz, que para eso su mujer es la dueña de la empresa y en Egipto venden como churros el 57 variedades. Que hayan prohibido la salida a un miembro del Partido Libertad y Justicia y le hayan detenido en el aeropuerto internacional de Cairo, tal y como están las cosas, ni me sorprende lo más mínimo ni tampoco me interesa. Incluso ni me importa demasiado la jaimitada del doctor Mohamed Mohamed Morsi en la Academia de Policía; para él la perra gorda de ser el Presidente legítimo de Egipto pero ojalá el juez Idris le acabe explicando al doctor, por si no le habían informado Badie o al-Shater, sobre el pucherazo de las elecciones democráticas. Ni siquiera el enfado en los despachos egipcios después de oir que los gobernantes turcos, Hermanos Musulmanes al fin y al cabo, piden la restitución de M.M. Morsi me importa.
Lo que sí me interesa, y mucho, es ver lo poco va a cambiar Egipto con la nueva Constitución por mucho que Amr Moussa abogue por el debate público de la misma en los medios de comunicación. Tal y como ha dicho delante de medios internacionales el artículo 2, que dice que los principios de la Sharia son entendidos como fuente de derecho, va a ser intocable por consenso mayoritario. Mala pinta entonces porque ya se estaría discriminando a los millones y millones de cristianos coptos que viven y profesan en Egipto y que se la tragarán doblada por mucho que ahora adúlen al ejército arguyendo que les han liberado de los HHMM y del Islam político en el poder y muchos de ellos simplifiquen las manifestaciones del pasado 30-J como Golpe de Estado (bienvenido sea dicen algunos) porque, quieran o no, será una Ley que les someterá injustamente. Delante de los mismos medios dice Amr Moussa, sin ruborizarse, que el General al-Sisi cuenta con un amplio apoyo ciudadano en una posible candidatura presidencial y que este hecho ha de ser tenido en cuenta (lagarto, lagarto). Para remate habla de que la Constitución egipcia está ideada para tener una vigencia de al menos 50 años.
Después de todo lo ocurrido en Egipto, de la desastrosa situación económica, política y social, después del derrocamiento de M.M. Morsi el General al-Sisi tiene más popularidad en Egipto que en España Belén Estéban -del primero hay tartas y bombones con su cara, respecto a la segunda, gracias al altísimo o al sursum corda, aún no hemos caído tan bajo. Realmente lo que ha hecho al-Sisi con Egipto es lo que hizo en España Franco con los pantanos; inagurarlos porque si no hubiera sido él hubiera sido el que hubiera ocupado su puesto pero por el mero hecho de ser el Ministro de Defensa en Egipto -y oyendo a la ciudadanía ante las "excepcionales e históricas movilizaciones" contra el régimen de Morsi; o lo que es lo mismo obrando como le ampara la Ley en caso de Seguridad Nacional- el General al-Sisi, menos para el islamismo político, es una figura cuasi de adoración para un enorme número de ciudadanos; al-Sisi o el ejército que, al fin y al cabo, es lo mismo. Egipcios devotos de su historia, pasada y reciente, aunque hayan sido sodomizados por la misma, que también.
Me preocupa que de nuevo Egipto estará en un escenario dirigido; tal vez con una cierta apertura pero ni libre ni democrático aunque así lo vendan. Condicionado de nuevo el pueblo volverá a las urnas contra unos o contra otros porque al final, tan polarizada sigue la escena, ni siquiera los movimientos juveniles -el verdadero futuro- podrán abrirse paso por mucho y bien que se expliquen. Si de algo vale, para ellos irá mi apoyo.
Y me preocupa, y mucho, que dentro de la comisión constitucional el partido al-Nour -dudoso honor el que me llame igual que ellos, aunque los prefiero a los hermanos porque al menos van de cara- se niegue a añadir en la Constitución un artículo, el 11, que reconozca la igualdad de género; no solo en lo referente a cuotas, sino a lo referente a todo lo que abarca el intocable artículo 2: los principios de la Sharia. Por higiene -incluso política- sería deseable que la mujer tenga voz y responsabilidades en el próximo Egipto. Soy poco soñador pero, si hubiera un mínimo de cordura, deseo y espero ver a las mujeres en puestos mucho más representativos. Barbudos de al-Nour!, las mujeres no son floreros, aunque os cueste creerlo.