Las espigas en perros pueden convertirse en un problema bastante molesto, especialmente durante los meses más cálidos, cuando aparecen en parques, caminos, jardines y zonas con hierba seca. Al caminar o jugar, una espiga puede engancharse fácilmente en el pelo y acabar clavándose en la piel o entrando en alguna zona delicada.
El problema es que las espigas tienen una forma que favorece que avancen hacia el interior y no salgan fácilmente por sí solas. Por eso es importante revisar al perro después de los paseos y actuar cuanto antes si sospechamos que tiene una.
Espigas en perros en la pata
Las patas son una de las zonas donde más fácilmente pueden clavarse las espigas. Pueden introducirse entre los dedos, alrededor de las almohadillas o en la piel.
Si tu perro empieza a lamerse una pata insistentemente, cojea, levanta una pata al caminar o muestra molestias al tocar una zona concreta, conviene revisarla con cuidado.
Mira especialmente entre los dedos y alrededor de las almohadillas. Si puedes ver la espiga y está en la superficie, puedes intentar retirarla suavemente con unas pinzas limpias, siempre que salga fácilmente.
No conviene hurgar en la herida ni intentar sacar una espiga que se ha introducido profundamente, porque podría romperse y quedar una parte dentro.
Espigas en perros en la nariz
La nariz es otra zona especialmente delicada. Un perro puede aspirar accidentalmente una espiga mientras olfatea entre la hierba.
Los síntomas pueden aparecer de repente. Estornudos repetidos, secreción nasal, movimientos continuos de la nariz, sangrado o molestias al respirar pueden indicar que hay algo atrapado.
Si sospechas que tu perro tiene una espiga en la nariz, no intentes introducir pinzas u otros objetos para buscarla. Una manipulación incorrecta puede hacer que penetre más profundamente.
En este caso, lo más recomendable es acudir al veterinario cuanto antes para que pueda localizarla y retirarla de forma segura.
Heridas por espigas en perros
Cuando una espiga permanece clavada, puede provocar inflamación, dolor y pequeñas heridas que posteriormente pueden infectarse. También puede desplazarse desde el punto de entrada hacia tejidos más profundos.
Una zona inflamada, caliente, enrojecida o con secreción merece atención, especialmente si el perro se lame constantemente o parece sentir dolor.
Las heridas por espigas en perros no siempre son evidentes a simple vista. En ocasiones solo se observa un pequeño agujero en la piel, mientras que la espiga ya se encuentra en el interior.
Por eso, si después de un paseo el perro continúa mostrando molestias aunque no encuentres nada, es mejor consultar con un profesional.
Qué hacer si hay espigas clavadas en un perro
Si encuentras una espiga superficial, mantén la calma y evita que el perro se mueva bruscamente. Puedes retirarla con unas pinzas limpias sujetándola por la parte visible y tirando suavemente en la misma dirección en la que ha entrado.
Después, limpia la zona y observa su evolución durante los siguientes días.
Si no puedes ver la espiga, está profundamente clavada, se ha roto al intentar sacarla o aparece inflamación, pus, sangrado o dolor, no sigas manipulando la zona y acude al veterinario.
Cómo prevenirlas
La prevención es especialmente importante durante la época de hierba seca. Después de cada paseo, revisa las patas, los espacios entre los dedos, las orejas, el hocico, el cuello y otras zonas donde pueda quedar atrapada una espiga.
Cepillar al perro al volver a casa también ayuda a detectar estos pequeños cuerpos vegetales antes de que lleguen a clavarse.
Una revisión de pocos minutos después del paseo puede evitar un problema mucho mayor. Si tu perro ha estado en una zona con hierba seca y después empieza a lamerse una pata, estornudar repetidamente o mostrar molestias, no ignores estos síntomas. Detectar una espiga a tiempo facilita mucho su retirada y reduce el riesgo de complicaciones.
La entrada Espigas en perros. ¿Qué hacer si se clavan en la piel? se publicó primero en Casas Para Perros.