Espíritu crítico – @hipst_eria

Por De Krakens Y Sirenas @krakensysirenas

Fue como despertar de un largo sueño, pero sólo había durado un segundo.
A veces cuando por fin ves claro algo, parece que todo el tiempo en que tenías tapados los ojos, se diluye rápidamente en una inmensidad de agua clara y calma.
Cómo era posible que tras toda una vida marcada por un análisis profundo de las cosas, por el cuestionamiento responsable, por un espíritu crítico en busca de lo justo y de las respuestas más adecuadas, no le hubiesen aportado las claves para llevar más firmemente las riendas de ésta.
“Eres una rebelde”, había escuchado siempre. Pero ella no consideraba que fuera así. Siempre había entendido la rebeldía como una forma de contestación a algo, exenta del razonamiento adecuado, una forma de llevar la contraria, de ir a contracorriente, para hacer prevalecer una opinión o un comportamiento no siempre responsable. Y no, ella no era así.
Cuando no comulgaba con algo, lo hacía resistiéndose a dejarse llevar por convencionalismos y por elementos subjetivos que contaminasen su opinión y su actitud, siempre en una búsqueda inconsciente de la justicia. Demasiado justo quizás. Su alto grado de empatía la llevaba a involucrarse de tal forma que disculpaba comportamientos difícilmente  justificables por la mayoría e incluso cuando éstos eran contrarios a su propio interés. “No soy empática, soy tonta”. Y seguía pensando.
Pensar, siempre pensar. No pocas veces se preguntaba si ero algo normal, si todos vivían, como ella, en ese pensamiento continuo, en ese bucle infinito de divagaciones y pensamientos, más que absurdos, inutiles. Y sinceramente, no lo sabía. “¡Bah! Qué más da”, y seguía pensando en cualquier otra cosa, de las muchas que se le amontonaban en la cabeza. Y sintiendo y exigiéndose.
Era exigente con los comportamientos humanos, pero muchísimo menos que lo era con ella misma.
Hablaba de ella desnudándose sin rubor, con una naturalidad y una sinceridad que nadie le exigía, sólo ella, y que no pocas veces provocaba reacciones de incomprensión e incluso de desconfianza en los demás.
Usaba para definirse a si misma, adjetivos calificativos que pocas personas utilizarían por mucho que fuese verdad. “Qué crueldad”, pensaba ahora de esa actitud que hasta hace apenas un abrir y cerrar de ojos, le parecía ideal. Y si, puede que lo fuera, pero no nadando contra corriente. No puede una automachacarse, bastante lo hace ya la sociedad, sobre todo porque ésta no se mira al espejo.
Ojalá ella no se hubiera mirado tanto y tan detalladamente y hubiera visto más allá de sus defectos y limitaciones. Porque no debemos agredir tan cruelmente a nuestro amor propio, porque todos tenemos cosas buenas que hay que destacar, porque nadie es perfecto y no vamos nosotros a ser la excepción. Porque el amor debe de empezar por uno mismo. Porque si tú no te respetas, nadie lo hará. Porque si te equivocas, vuelves a empezar. Porque si no me quieres como soy, TE VAS.
Si, te vas y llévate tu perfección, tus exigencias, tus besos caducados y nuestras canciones, que se han quedado calladas.
Y hoy, empequeñecida despues de ocho años de amor en minúscula, había llegado el momento de empatizar, pero sólo con ella misma. De no analizar las consecuencias, de no saber si era justo o no, de sonreir ampliamente y de dar una patada a todas esas inseguridades que le cerraban las puertas a otros mundos, mejores o peores, pero sólo de ella.

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