Eurobabreadísimo

Publicado el 14 mayo 2014 por Torrens

En mi nota del Domingo 11 decía que no soy euroescéptico, pero si eurocabreadísimo porque en Europa no hay nada que funcione de otra forma que no sea desastrosamente mal, y aunque me refería solo a asuntos económicos y de política internacional, parece que no hay nada, ni la Justicia, en que las instituciones de este Continente tengan capacidad para hacer con relativo éxito algo más complejo que dibujar una O con un canuto.

Ahora resulta que nada menos que cuarenta años después que el Ejército Turco ocupase el noreste de Chipre y trece después de que el mismo Tribunal condenase absurdamente solo a Turquía por violación de los derechos que le dan nombre, el Tribunal Europeo de los Derechos Humanos ha fallado que Turquía debe pagar indemnizaciones a los grecochipriotas cuyas propiedades están en la zona Turca, sin ni tan solo hacer referencia a los turcochipriotas cuyas casas se hallan en la zona Griega.

Tal como expliqué en mi nota “DELICIAS TURCAS, DESASTRES GRIEGOS” del 26 de Marzo de 2013, referida al rescate financiero de Chipre por la Catastroika, el conflicto entre griegos y turcos en la isla en 1974 no lo iniciaron los turcos sino la dictadura griega de los coroneles que apoyó un golpe de estado grecochipriota, y después de mandar tropas a Chipre, tal como ha hecho ahora Rusia en Ucrania, sin identificarse como griegas y pasando por grecochipriotas, declararon su intención de anexionar Chipre a Grecia, conforme con la antigua aspiración griega de la Enosis, lo que provocó la invasión turca, sin trampas y con el ejército regular bien identificado.

Por razones que escapan a mi capacidad de comprensión, las instituciones europeas siempre han dado toda la razón, sin discusión posible, a los griegos en el conflicto chipriota, aunque tampoco he sido nunca capaz de comprender las razones porque antes del colapso financiero, griegos y chipriotas tenían una bula europea para saltarse todas las normas y hacer lo que les daba la gana, y sin embargo fueron sancionados muy raramente, sanciones que con frecuencia después se levantaban, y ahora resulta que la culpa de lo que ha ocurrido es toda de los griegos de a pie que son los que han pagado y están pagando muy cara la factura del desastre.

Se supone que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos está formado por 17 jueces de mucho prestigio y de una cierta edad, que cuando estalló el conflicto chipriota en 1974 debían disfrutar ya de un intenso uso de razón, leían los periódicos, y además deben tener el suficiente nivel cultural como para saber lo que ocurrió entonces aunque cronistas desinformantes les expliquen un cuento, y si todo lo que he supuesto es cierto todavía se entiende menos el fallo.

Puestos a no entender la decisión tampoco ayuda el que se cumplan ya casi dos años de negociaciones para solucionar el problema chipriota por la vía del pacto, en especial cuando había cierta predisposición a la reunificación para solucionar la quiebra financiera del Chipre griego y miembro de la U.E., mediante el turismo, poniendo de nuevo en oferta algunas de las mejores playas de Chipre en los alrededores de Famagusta, ahora vacías y deshabitadas porque se hallan en la Zona de Exclusión controlada por las Naciones Unidas. Es probable que después de este fallo los turcochipriotas devuelvan los borradores del pacto a la U.E., después de haberlos usado en el lavabo.

Lo dicho, cada día más Eurocabreadísimo.