Revista Toros

EVOLUCION DEL CARTEL TAURINO DESDE EL SIGLO XIX A NUESTROS DIAS (Capitulo IV)

Por Zubi
Por El ZubiCarlos Ruano Llopis,  fue heredero de la sensibilidad del aragonés Marcelino de Unceta y de la fuerza de Emilio Porset. Poseía la luminosidad mediterránea de su Orba natal, en Alicante y tenía en su interior las luces de Sorolla y de los hermanos Mariano y José Benlliure. Desde un punto de vista plástico, se puede considerar como heredero del “luminismo” plenairista,  que se había desarrollado a principios del siglo XX fundamentalmente en la zona valenciana, del que se extraen sus últimas consecuencias: factura libre y autónoma, abocetamiento, paleta amplia y brillante, luminosidad, captación de la vibración y movilidad del espectáculo.Fue testigo a través de sus carteles, de los años  que enlazan los tiempos de Guerrita con los de Manolete. Divide el cartel en dos registros: encabezamiento y centro. Incluye ya unas características definidas que serán persistentes en sus diseños durante todos estos años: el encabezamiento que contiene, además la frase “Plaza de Toros de...” en grafía decorativa, alguna escena secundaria con especial predilección por el tema femenino como protagonista de la Fiesta. Generalmente son majas o manolas ataviadas de forma típica con el mantón de Manila, mantilla de encaje o simplemente con flores en el cabello. Al fondo de estas figuras (que suelen ser de busto o tres cuartos) introduce distintos elementos parlantes que hacen directa alusión, bien a la ciudad donde se celebra el festejo (la Giralda, la Torre del Miquelet, la Puerta de Alcalá) o bien motivos relacionados con el desarrollo de la lidia, como testas de toro y de caballo adornadas con trastos taurinos. Un recurso muy utilizado por Ruano Llopis es el empleo de secuencias circulares, seguramente como clara alusión a la propia estructura formal del ruedo. Son panderetas, bastidores o tambores portados por figuras femeninas en cuyo interior o parche desarrolla una escena taurina. Este recurso lo inventó él y posteriormente fue utilizado por muchos otros cartelistas. Todos estos encabezamientos actúan  en realidad, como tema introductorio  al principal, que es el que se desenvuelve en el centro del cartel, ocupando las tres cuartas partes del mismo.  Por lo que se refiere a la iconografía, Ruano Llopis siempre  usa claramente tres temas fundamentales: la mujer –que sigue siendo protagonista en el centro del cartel—, las suertes de lidia y el toro. Ruano Llopis va evolucionando progresivamente en su concepción del cartel hacia la escena única, dejando de lado la composición en dos registros, con lo que consigue uniformar definitivamente el género. La escena única se impone en torno a los años 1929-1932. En estos carteles elimina ya el encabezamiento, en el que ahora únicamente es protagonista la palabra “Plaza de Toros” en grafía decorativa, y rellena todo el resto con un solo tema. Desde el punto de vista plástico, la obra de Carlos Ruano Llopis se ha relacionado con el movimiento impresionista, quizás motivado por la abusiva identificación que tradicionalmente se hacía de cualquier pintura abocetada con el ismo francés. Ruano Llopis, como ya dije anteriormente, se debe de considerar como un cartelista heredero del “luminismo” valenciano, aunque adopta los presupuestos de éste de una forma más decidida que muchos de sus antecesores en el género. Aunque insuficientemente estudiado, Ruano Llopis ha sido el primer cartelista taurino en lo que se refiere a cantidad de carteles y modelos realizados a lo largo de su vida. A él se le debe la fijación definitiva de las características del género, aunque también es posible criticarle la falta de técnica, así como el hecho de que se trata de un artista que practica lo que en la historia del arte contemporáneo se conoce como el “diseño industrial o gráfico” , y por tanto, repetidor de fórmulas, con temas y factura manoseada, que cae en el adocenamiento y en las soluciones de recetario. A pesar de lo cual, para mal o para bien, los carteles de Ruano Llopis marcarán un esquema, una iconografía, una factura y un colorido que permanecerán prácticamente invariables hasta la actualidad.En la década de 1950 todos los pintores que hacían carteles taurinos practicaron lo que Ruano y Domingo habían ya asentado como normas o claves maestras del cartel taurino. Vemos artistas como J. Reus, Saavedra, Ballestar, Antonio casero, García Campos, Martínez león, Álvarez Carmena, Cros Estrem… Todos ellos se parecían en sus composiciones y usaban los mismos elementos. ELEMENTOS DEL CARTEL EN ESTA ÉPOCA La ilustración del cartel taurino en estos años de mediados del XX, hace uso en sus composiciones de diferentes elementos y objetos que tienen una relación directa o simbólica con la Fiesta de los toros, y que se utilizan hasta la saciedad. Se ubican en el cartel de diferentes formas. Son imágenes con valor simbólico relacionadas con el espectáculo que se anuncia en el cartel. Hay tres grupos de elementos:A/ Los elementos relacionados con la lidia: testas de toro y caballo; los trastos del torero y del picador: o elementos del desenvolvimiento de la Fiesta: llaves y sombreros del alguacilillo, divisas, banderillas, rejones… Su disposición en el impreso recuerda la  fórmula clásica de las panoplias  y de la heráldica. B/ Elementos relacionados con la mujer: abanicos, el paipái, los anteojos, los mantones, las peinetas y las mantillas…C/ Elementos relacionados con el adorno de la plaza: moñas, divisas, cintas, guirnaldas, banderas, molinillos, flores, rejas, azulejos….(Continuará mañana)

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LOS COMENTARIOS (1)

Por  georgina
publicado el 05 mayo a las 03:59
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muy bueno!

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