¿Existe la Conciliación?

Por Patadita Paloma Micó @pataditablog

Cuando dí a luz a mi hija ya no tenía trabajo. Me despidieron 3 días después de mi última menstruación, seis semanas antes de saber que estaba embarazada, al comienzo de la búsqueda. Y es curioso porque formaba parte de un grupo que estaban formando para un nuevo proyecto. Supongo que hay cosas que nunca se deben comentar en según qué ámbitos.

Durante el embarazo supe que quería formar parte de su crianza, quería estar con ella, no quería verla solo unas horas al día. Y cuando por fin la tuve en brazos me di cuenta que iba a ser madre por primera vez solo una vez en la vida, que mi hija solo iba a vivir una vez sus primeros años, sus primeros momentos... Y yo quería estar ahí.

En casa tuvimos claro que lo mejor para ella y su desarrollo era criarse con su madre y sentirse segura en el calor de su hogar. Así que decidimos ajustarnos el cinturón, sacrificar muchas cosas a favor de la crianza que elegimos, la que creemos imprescindible, respetando los tiempos de nuestra hija y sus necesidades físicas y emocionales. Las que tiene todo bebé.

Algún día tendrá que ir al colegio obligatoriamente pero mientras, vamos al parque a jugar con amiguitos y aprendemos muchas cosas en casa. Es una niña muy sociable y autónoma.

Cuando Lucy cumplió 16 semanas descubrí lo terrible que hubiera sido separarse de ella a esa edad, que es el tiempo de permiso maternal que actualmente hay en España. Ella todavía no se sentaba sola, todavía tomaba pecho a demanda y me necesitaba cerca, necesitaba mi olor y continuar con la exterogestación. Por suerte yo no tuve que volver a mi trabajo, pero muchas mujeres si tienen que hacerlo.

Y digo por suerte, porque para mi lo es, pero como decía antes, es un sacrificio para nuestra economía familiar y también para mi experiencia laboral.

Las madres y los padres que dejan su trabajo y eligen criar a sus hijos en casa el máximo tiempo posible sacrifican su cotización a la seguridad social y oportunidades laborales.

Los padres y las madres que también trabajan fuera de casa, como Súper Papá, sacrifican un tiempo valioso y necesario con sus hijos, a los que ven pocas horas al día y la mayoría de veces a contrarreloj por la cantidad de cosas que tienen que hacer en el hogar en muy poco tiempo.

No creo que exista un tiempo de calidad que sea mejor que la cantidad de tiempo que pasamos con nuestros hijos. Definitivamente, la conciliación laboral y familiar no existe.

Por esto, y porque últimamente estoy muy reivindicativa y me uno a diferentes campañas que creo ineludibles, me he unido al Grupo de Facebook "Madres, si. Pero guerreras también.", que han decidido organizarse para luchar por una conciliación digna, tanto para madres y padres, como para nuestros hijos e hijas, teniendo en cuenta sus necesidades de crianza, que actualmente, ni siquiera se contemplan.

¿Qué pide el Manifiesto Madres, si. Pero guerreras también?

¿Y cómo lo vamos a hacer?

Durante toda la semana del 5 al 11 de septiembre, apoyadas por diversas entidades y personalidades, haremos ruido a nuestra manera:

Si quieres apoyarnos, tienes toda la información en el blog "Otro Mundo es Posible mediante la Crianza con Apego" de Sara Ribot, que fue la persona que contactó conmigo para que me uniese a esta iniciativa y con la que he coincidido en varias campañas (#BloguerasxlaLactancia y #Lactanciaxdinero) y también puedes hacer ruido con nosotras en Twitter los días señalados.

Y da igual que no tengas hijos todavía, o que no quieras tenerlos nunca. Esto es necesario y beneficioso para toda la sociedad, justo para padres e hijos y por un bien común.

¡Ayuda y difunde!