Revista Religión

Explicando a un protestante la relación de autoridad entre la Biblia y la Tradición en la doctrina católica.

Por Diegoserranomx
Explicando a un protestante la relación de autoridad entre la Biblia y la Tradición en la doctrina católica. 
A continuación presento una respuesta que le he dado a un hermano protestante sobre la relación de autoridad entre las Sagradas Escrituras y la Santa Tradición. Esta respuesta fue esgrimida en una red social, pero ante la grave confusión existente sobre lo que pensamos los católicos en cuanto a la Biblia y la Tradición, me parece importante ponerlo a la mano de otros lectores. 
Muchos hermanos separados creen que pensamos que la Tradición es "otra revelación", distinta a la de las Escrituras, y aquí explico que, por el contrario, creemos en una sola y única Revelación pública dada por Dios a la Iglesia, la cual se explica y se transmite por dos medios, de los cuales, en complementariedad, obtenemos la certeza de que lo creemos y practicamos.


Alfredo Rodríguez. 
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Comentario del hermano separado: Reconocemos que la Escritura tiene su autoridad; sin embargo, aunque para mí tiene toda autoridad, para tí no; y no la tiene en base a algo y puedo saber qué es, ese "algo"; si no me equivoco, ese "algo" es la Viva Voz (Tradición), pero ¿cuál tradición?
Si bien es cierto que las tradiciones son muy buenas, y no hay problema con ellas, al contrario, enriquecen la historia y la vida; incluso resultan necesarias para entender las Escrituras.
Ahora bien, desde el punto de vista biblico, ya sea teológico, litúrgico, etc, la tradición debe ser congruente entre la Viva Voz (Tradición) y la Escritura.
Existen muchas tradiciones, por ejemplo, la tradición familiar (cumpleaños, viajes, etc), la tradición nacional (día de muertos, etc), la tradición importada (halloween, etc) y muchas más, pero si estas tradiciones no son congruentes a lo que Dios ha establecido, no pueden ser puestas por obra por aquéllos que se dicen siervos o hijos de Dios.
Mi pregunta es:
¿ Cuál es esa Viva Voz para tí ?

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Mi respuesta: Creo que aquí has dado en el clavo con esta afirmación: "incluso resultan necesarias para entender las Escrituras"
Esto es justamente lo que creemos los católicos sobre la Tradición, que es necesaria para entender las Escrituras. Consideramos que la Revelación es un único y solo depósito de la fe que Dios en la plenitud de los tiempos ha confiado a la Iglesia dándole la gran comisión de anunciarlo y hacer discípulos de todas las naciones, y que ésta Revelación está contenida tanto en la Escritura como en la Tradición, no como dos Revelaciones distintas, sino como dos formas de transmisión de la única Revelación que existe.
O sea toda la Revelación está completamente contenida en las Escrituras (suficiencia material) y está completamente contenida en la Tradición, y la comprensión de ambas, por medio del Magisterio de la Iglesia que constituyeron los apóstoles y que confiaron a los obispos, es lo que da formalidad a las doctrinas.
Preguntas "¿Cuál es esa Viva Voz para tí ?". Bueno, voy a usar unos ejemplos para que veas cómo entendemos está íntima relación y complementariedad entre Escritura y Tradición apostólica, y cómo el entendimiento correcto de la primera es alcanzado por la luz que le proporciona la segunda.
Pensemos en la Eucaristía. Hay un gran debate entre ustedes y nosotros sobre la realidad de este Sacramento, sobre cuál es la forma en que Jesús está presente o si de plano no está presente en el pan y en el vino y solo sirve para recordarlo. Incluso –y esto creemos que es a causa precisamente de haber desechado la Tradición en el protestantismo- el debate ocurre entre las comunidades protestantes; Lutero, Calvino y Zwinglio, con las misma biblia, nunca se pudieron poner de acuerdo sobre la Cena del Señor, para Lutero el verdadero Cuerpo y Sangre del Señor estaban misteriosamente presentes en medio del pan y del vino, para Calvino se trataba de una presencia, pero espiritual, y para Zwinglio era solo un símbolo, sin misterio alguno de por medio. Tres interpretaciones con las mismas Escrituras.
Si hubiesen recurrido a la Tradición, no hubiesen disputado sobre este asunto, porque la Tradición lo aclara, despejando toda duda sobre cómo esos pasajes fueron entendidos en la Iglesia primitiva (ya que los primeros cristianos recibieron la comprensión sobre este asunto directamente de los apóstoles, de viva voz)
Si tomamos solo las Escrituras podemos llegar a muchas conclusiones distintas sobre este Sacramento, y terminar en una guerra de versículos de ida y vuelta sin llegar a un acuerdo, ¿entonces que es lo que nos arroja luz sobre este tema, y lo que nos hace afirmar a los católicos que se trata del verdadero Cuerpo y la Sangre de Cristo? LA TRADICIÓN es la que nos arroja esa claridad, porque así ha sido sostenido desde los primeros siglos de manera unánime por los Padres de la Iglesia, los sucesores de los apóstoles.
Entonces, tenemos algunos pasajes donde Jesús nos dice "el pan que yo les daré es mi carne", "el que no come mi carne y bebé mi sangre…", "mi carne es verdadera comida…", "esto es mi cuerpo", etc., pero puede haber dudas razonables sobre el sentido en el que Jesús estaba hablando, ¿qué nos lo aclara? ¿Cómo despejamos las dudas? ¿Cómo sabemos cuál era la doctrina apostólica sobre este tema? POR MEDIO DE LA TRADICIÓN, y entonces comprendemos que esos detalles particulares eran claros en la Iglesia primitiva porque eso enseñaron de viva voz los apóstoles a las comunidades allí donde llegaban. Entendemos que cuando celebraban la partición del pan, en la intimidad de la comunidad, los apóstoles le transmitieron oralmente a los obispos y al resto de los creyentes, que aquel pan y aquel vino, luego de las palabras de consagración, no debían ser tomados por pan y vino comunes, sino que se convertían en el Cuerpo y la Sangre de Cristo y como tal debían ser tratados recibidos, por ello ese mismo e idéntico lenguaje es el que usan Justino Mártir, Ireneo de León, Atanasio de Alejandría, Juan Crisóstomo, y muchos otros en diversos siglos.
Por eso un documento Magisterial, Dei Verbum, afirma:
«la Iglesia no deriva solamente de la Sagrada Escritura SU CERTEZA acerca de todas las verdades reveladas».
Así que si bien toda la revelación está en la Escritura, LA CERTEZA sobre la revelación no se haya solo en ella, encontramos la certeza, la claridad plena, solo cuando unimos la Escritura a la Tradición.
Podríamos dar otro ejemplo sobre la misma Eucaristía. Nosotros afirmamos que se trata de un verdadero sacrificio, no de otro sacrificio aparte del de Jesús, sino de la renovación del mismo Sacrificio de Jesús, ¿cómo sabemos este detalle? Porque la Tradición nos da la certeza. Sabemos que Jesús dijo "hagan esto en memorial mío" y que bíblicamente un "memorial", en algunas partes de la Escritura, se refiere a un verdadero sacrificio u ofrenda ("Y el sacerdote hará arder el memorial de él, parte del grano desmenuzado y del aceite, con todo el incienso; es ofrenda encendida para Jehová." Lev 2, 16.), no a un mero acto de recordar mentalmente, pero ante la duda que puede existir con las solas escrituras, sobre si es un mero acto de recordar o una verdadera ofrenda, tenemos la certeza que nos da la Tradición, donde, incluso desde la propia Didajé del siglo I, se habla de la Cena del Señor como un sacrificio:
«Los días del Señor reuníos para la partición del pan y la acción de gracias, después de haber confesado vuestros pecados, para que sea puro vuestro sacrificio.
Cualquiera, empero, que tuviere una contienda con su hermano, no os acompañe antes de reconciliarse, para que no sea mancillado vuestro sacrificio.
Pues, éste es el dicho del Señor: "En todo lugar y tiempo me ofrecerán una ofrenda pura. Porque soy un gran Rey, dice el Señor, y mi nombre es admirable entre las naciones".»

En este último párrafo vemos cómo la Tradición nos explica el sentido de un versículo de la Escritura (Malaquías 1, 11), aclarándonos que era una profecía sobre la ofrenda de la Eucaristía que realizaría la Iglesia.
Entonces, en resumen, la Tradición es todo el conocimiento y los detalles particulares de la revelación que dan certeza sobre las prácticas y las doctrinas de la Iglesia tal como la recibieron los apóstoles.

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