Fabrican un sol de 'leds' para iluminar los inviernos noruegos

Publicado el 01 octubre 2013 por Carlos Carlos L, Marco Ortega @carlosmarco22

SUN en su viaje por Noruega


En un país como España en el que algunas regiones disfrutan de una media de 300 días de sol al año, es difícil imaginar seis meses seguidos sin verlo. Vivir en una semipenumbra constante durante seis meses es una idea casi exótica para nosotros, y algo agobiante también. Lo pensamos mientras disfrutamos los últimos rayos del verano, sabiendo que la luz solar no nos abandonará completamente hasta que vuelva a brillar con fuerza la próxima primavera.
Sin embargo, eso que nos parece tan curioso es un verdadero problema en algunos países del norte de Europa, especialmente en los países nórdicos. Allí hay regiones que se despiden del sol en septiembre y no vuelven a saludarle hasta marzo. La falta de luz solar en esas zonas, sobre todo las más septentrionales, limita la vida social de sus habitantes y aumenta el riesgo de sufrir el llamado trastorno afectivo estacional, o en otras palabras, depresión invernal.
Existen tratamientos de fototerapia para tratar estos desórdenes, en los que se expone al afectado a una fuente de luz potente que imite la luz solar varias veces a la semana. Si la terapia es efectiva, los síntomas remiten en unas semanas.
Pero exponerse a la luz de una lámpara tiene poco que ver con disfrutar de un atardecer o admirar los colores cambiantes del sol en los distintos momentos del día.
Eso es lo que pensaron Lisa Pacini y Christine Istad dos artistas noruegas que decidieron utilizar la tecnología a su alcance para llevar el sol a los rincones de su país donde no llega durante el invierno. Junto con un equipo de diseñadores, crearon un sol artificial: una gran bombilla circular de 3 metros de diámetro, formada por miles de LEDs y dos cubiertas de PVC, sujeta sobre el tráiler de un camión para transportarla de un sitio a otro.
  La iluminación de SUN, como han bautizado el dispositivo, es muy potente y el color de los LED va cambiando de forma gradual, adoptando los mismos tonos que vemos en el sol desde la Tierra: amarillo brillante, naranja, rojizo y lila. Así, al ser visto mientras viaja de un lugar a otro, da la sensación de estar viendo el sol real.
Como parte de su proyecto, Pacini e Istad han viajado con su creación desde Oslo hasta Tromso: 1642 kilómetros que recorren de sur a norte casi todo el país. El viaje no fue fácil, debido al tamaño del tráiler y a las condiciones de la carretera (viento, nieve y hielo eran compañeros viaje habituales). “En el Círculo Polar el tráiler casi sale volando. El viento era tan fuerte que las cubiertas de PVC vibraban como un diafragma”, cuentan en el vídeo que han publicado sobre el proyecto. Otras partes del trayecto tuvieron que hacerlas a bordo de un barco. 
Ahora SUN se encuentra en Reino Unido, donde será la estrella de la exhibición 100% Noruega dentro del Festival de Diseño de Londres, pero después volverá a Noruega. A partir de octubre, este sol artificial dejará su carácter itinerante y durante los próximos seis meses colgará en la fachada de la Casa de la Cultura de Rjukan.
Rjukan, un pueblo en busca de luz:
No es casualidad de SUN vaya a pasar el invierno en Rjukan. Este pueblo situado en la provincia de Telemark, se encuentra en el fondo de un valle, rodeado por altas montañas que bloquean totalmente la llegada de los rayos del sol durante los meses del invierno. Y este no es el primer proyecto que trata de llevar al oscuro municipio algo de luz.
El pasado mes de julio, Rjukan fue el escenario del Proyecto Espejo. En las cimas que rodean al municipio, a 450 metros de altitud, se instalaron tres grandes espejos, con la idea de que reflejen la luz, que sí llega allí arriba, y la reboten hacia el fondo del valle, concretamente hacia la plaza central del pueblo, donde pueda ser disfrutada por los vecinos.
  Los espejos, llamados heliostatos, se controlan por ordenador para seguir el movimiento del sol. Así, cambiarán de ángulo de forma que el reflejo siempre esté orientado hacia el pueblo. En línea con la sostenibilidad y el respeto al medio ambiente de todo el proyecto, el movimiento de los espejos estará impulsado con energía solar. A la espera de probar los resultados este invierno, la idea quiere también convertirse en un reclamo turístico.
Después de pasar seis meses al año en penumbra, la combinación del reflejo de los heliostatos con los colores de SUN harán vivir a los habitantes de Rjukan el invierno más soleado de Noruega.  C. Marco