La Hoja Oficial del Lunes (de la Provincia de Barcelona) del 18 de marzo de 1957, Cifra informa que el premio a la mejor falla del año se lo ha llevado “la falla de la Avenida de José Antonio-Duque de Calabia, que representa un dinosaurio, animal prehistórico, cabalgado por un hombre primitivo y fuerte, simbolizando que entonces el mundo estaba poblado por una raza viril, y que ahora, en cambio, en mundo actual la humanidad es de merengue, sin fuerza, ni carácter, ni voluntad.”
Este éxito impulsó nuevas fallas con dinosaurios y así, la Hoja del Lunes del 22 de febrero de 1965, bajo el epígrafe “Perico Chicote, nombrado fallero mayor de Valencia”, nos cuenta que la falla de la que es “cónsul” –otro cargo honorífico recibido por el restaurador- Chicote “representa un dinosaurios de veintiséis metros de altura y cuesta cuatrocientas mil pesetas.” En el Diario de Burgos del 3 de abril, Angelina Lamelas Olaran glosa la cremá: “Quince o veinte coches consiguieron el privilegio de aparcar entre las tribunas y el gigantesco dinosaurio a todo color, motivo fallero que dio ambiente de aventura prehistórica a la Plaza del Caudillo”.