Cuando nos acercamos al segundo fin de semana de Fantasia Festival, todavía queda por delante una semana de proyecciones hasta el 2 de agosto, lo que convierte al festival canadiense en uno de los más extensos que se celebran en el mundo. De manera que, hasta principios de agosto seguiremos repasando todavía algunos títulos muy destacados que conforman el resto de la programación de esta muestra dedicada al cine fantástico, pero que no se limita a este género, como hemos visto en algunas de nuestras crónicas. En esta ocasión hablamos de películas que hacen comentarios sociales, bien sea desde las perspectivas documentales o bien desde las ficciones basadas en obras literarias que tienen una trascendencia especial.
No rest for the wicked
Kasper Kalle
Dinamarca 2026 | 103' | Cheval Noir | ★★★★☆
Ambientada en las Islas Feroe, la novela Manor (1884, Ed. Amistades Particulares), del autor Karl H. Ulrichs (1825, Alemania-1895, Italia), está considerada como la primera obra literaria abiertamente homosexual, en una historia que mezcla una relación homoerótica entre dos jóvenes pescadores con un relato de vampiros, utilizando el vampirismo como una metáfora del rechazo social hacia la homosexualidad, representado en las estacas que se clavan sobre el pecho de los no muertos. Karl-Heinrich Ulrichs fue un pionero activista de los derechos de los homosexuales en Alemania, cuando el término aún no se utilizaba. Él mismo se presentó a su familia como uranista, una palabra con la que se hacía referencia a las personas gays, y durante toda su vida defendió la desaparición de leyes sobre desigualdades relacionadas con la orientación sexual y escribió una docena de libros sobre homosexualidad y poemas de contenido homoerótico. La interesante edición española de la novela, publicada por la editorial Amistades Particulares, incluye precisamente algunos poemas de amor que el autor dedicó a soldados a los que había conocido. En la película No rest for the wicked (Kasper Kalle, 2026) se adapta de manera bastante fiel este relato corto, aunque se amplía la edad de los protagonistas, especialmente el ballenero Helge (Pilou Abæk), porque en el original literario se trataba de un amor entre dos jóvenes. También aprovecha la ambientación en las islas Feroe para introducir aspectos sociales relacionados con la interacción entre Dinamarca y las islas, desarrollando la historia en 1862, que no solo la acerca a la contemporaneidad de la novela, sino que se ambienta en una época en la que las islas Feroe todavía estaban consideradas como un condado danés, hasta que adquirieron autonomía a partir de 1948. El joven Baldur (Edgor Venned) trabaja como pescador, la única profesión posible en el pueblo recóndito en el que vive, después de que su padre muriera en el mar. Su madre, Ásla (Sofia Nolsøe Mikkelsen) se ha convertido en una mujer viuda, respetada en el pueblo, pero dependiendo del trabajo de su hijo para sobrevivir. Durante una incursión en el mar, Baldur sufre un accidente y es rescatado por el desconocido Helge, un ballenero que vive al otro lado de la isla y que es acogido en la casa familiar en agradecimiento a su ayuda. Pero su presencia despierta en Baldur un deseo erótico que acaba en una relación romántica, hasta el punto que el joven se plantea marcharse de la isla junto a Helge para recorrer el mundo en un ballenero que acaba de llegar solicitando mano de obra. La historia da un giro cuando se produce un naufragio y se revela el profundo rechazo social que provocan los rumores sobre la relación entre Baldur y Helge. Kasper Kalle (1984, Dinamarca) refleja en su primera película una historia de romanticismo gótico que en el entorno de las islas Feroe adquiere una dimensión cercana a la obra de Emily Brontë, con paisajes grises rodeados de niebla y de tormentas que contribuye también a la estética del género de terror, lo que el director aprovecha con especial eficacia. Creciendo también en un pequeño pueblo de Dinamarca cuando las redes sociales aún no le conectaban con el resto del mundo, el director traslada la historia de Baldur a un terreno personal, sobre todo a través de la identificación con la soledad y el aislamiento que puede experimentar un joven homosexual dentro de una comunidad pequeña. La llegada de Helge, un ballenero maduro que vive al día, sin compromisos familiares y presto a enrolarse en cualquier barco que salga del puerto, también contribuye a alentar el deseo del joven por conocer el mundo más allá de la isla en la que habita. No rest for the wicked tiene la virtud de ser siempre fiel a la dimensión romántica de la historia, aunque se introduzcan algunos elementos del cine de terror, con una utilización especialmente acertada de la niebla como un recurso cinematográfico de suspense, lo que puede hacer que la película tenga ciertas similitudes en algunos momentos con El faro (Robert Eggers, 2019). La cruda naturaleza que rodea a los personajes se convierte no solo en una pieza atmosférica para la historia, sino que también es un reflejo de los conflictos interiores de los protagonistas y de la pasión que se desata entre ellos. Y resulta especialmente interesante el compromiso que adquiere el director con los habitantes de las islas Feroe, estableciendo una producción formada principalmente por profesionales originarios, desde el actor debutante Edgor Venned, que hasta la fecha había trabajado como modelo internacional, hasta los compositores feroeses Torleik Mortensen y Andreas Tykjær Restorff, que a través de su formación Hettarher utilizan de nuevo música coral y composiciones locales para la banda sonora, como hicieron en la película The last paradise on Earth (Sakaris Stora, 2025). Resulta curioso que este año hayan coincidido dos largometrajes que abordan una relación de amor homosexual utilizando los resortes del género de terror, y en este sentido No rest for the wicked tiene algunos elementos en común con Leviticus (Adrian Chiarella, 2026), que se estrenó en el Festival de Sundance. Aunque traslada la historia de la novela original, al tratarse ésta de un relato corto, la película añade un tercer acto que tiene más elementos vampíricos, pero que se impregna igualmente del romanticismo homoerótico de aquella, incluso cuando introduce algunas curiosas ideas sobre el homodeseo como algo que puede transmitirse, lo que aporta en una escena concreta una mirada casi se podría decir que irónica a la historia. La soledad que experimenta Baldur en un momento determinado se convierte en enfermedad, pero el amor que siente por Helger, superando todos los obstáculos, sociales y terrenales, se plantea como eterno. Con su melancolía y su carácter de romanticismo de terror gótico, No rest for the wicked es una historia apasionante que merece un cartel menos cursi.
Someone's daughter
Wiebke Von Carolsfeld
Canadá 2026 | 96' | Cheval Noir | ★★★☆☆
Uno de los estrenos más esperados en esta edición de Fantasia Festival ha sido el de este thriller sobre dilemas morales, con el que la montadora y directora germano-canadiense Wiebke Von Carolsfeld (1966, Alemania) ofrece una de sus narrativas complejas desde una perspectiva femenina, como en Marion Bridge (2002) o The saver (2015). También por sus protagonistas, dos de los intérpretes quebequenses más internacionales: François Arnaud, que protagonizó Los Borgia (SkyShowtime, 2011-2013) y más recientemente participó en Más que rivales (Movistar Plus, 2025-) y Pascale Bussières, a la que hemos visto en películas como Premonición (Gilles Bourdos, 2008) y series como Corbeaux (Illico+, 2024). Presentado como un survival thriller, la historia comienza con el secuestro de la abogada Sam (Pascale Bussières) por parte de Mr. Borden (Peter Outerbridge), el padre de una joven víctima de una violación, que la considera culpable de la muerte de su hija por conseguir con su defensa que no se hiciera justicia. Sam se encuentra aislada en la cabaña de un bosque en la que descubre que también permanece retenido Paul (François Arnaud), el supuesto violador al que ella defendió. Abandonados en un paraje salvaje, ambos deben colaborar juntos para sobrevivir, mientras la sombra de la sospecha de ser realmente un agresor sexual se encuentra siempre sobre la personalidad de Paul. De manera que Sam no solo debe afrontar la supervivencia junto a un desconocido, sino que también tiene que permanecer segura frente a un posible violador. La idea original está inspirada en los sucesos que rodearon a la figura del popular presentador de radio y músico Jian Ghomeshi, quien recibió varias acusaciones de ex-parejas y trabajadoras sobre abusos y agresiones sexuales, pero alcanzando un veredicto de no culpabilidad contra las cuatro denuncias recibidas. Entre las últimas acusaciones, se encuentra la que realizó contra él la actriz Sarah Polley, quien le acusó de agresión sexual durante una cita que mantuvieron en 1995, cuando ella tenía 16 años y él 28 años. A pesar de que en la industria del entretenimiento canadiense era un secreto a voces el comportamiento del presentador, nunca ha tenido una condena en contra, y la directora ha señalado en alguna entrevista que le interesaba cómo muchos de los hombres que son acusados de agresiones sexuales suelen contratar a mujeres abogadas para ofrecer una imagen más convincente sobre su inocencia. De forma que en Someone's daughter (Wiebke Von Carolsfeld, 2026) no solo se plantea una reflexión sobre la ambigüedad del protagonista masculino, sino que también se introduce una aproximación psicológica hacia lo que lleva a una mujer a defender a un hombre que ha agredido a otras mujeres. Este desarrollo de los personajes se produce a través de sus conversaciones y sus decisiones, porque la película transcurre en la mayor parte de su metraje en el recorrido que realizan para tratar de alcanzar algún lugar habitado, a veces adentrándose en la espesura de un bosque lleno de peligros y otras teniendo que cruzar un lago para llegar a la otra orilla. Son dos personajes inteligentes que tienen planteamientos éticos que pueden resultar cuestionables, de forma que no se establece la habitual dinámica de poder entre ellos, sino que fluctúa en virtud de sus decisiones y sus habilidades respecto al otro.El planteamiento resulta interesante, y las conversaciones entre ambos a veces parecen esconder dobles significados para el espectador, pero el desarrollo en torno a dos personajes que deambulan perdidos por un bosque termina resultando bastante monótono. De hecho, los conflictos entre ambos, cuando realmente se expone el tema principal de la película, solo se producen en el tercer acto, mientras que los dos anteriores son demasiado anodinos. Someone's daughter también resulta previsible porque no tendría sentido que se hiciera este planteamiento si el desenlace fuera diferente al que es, pero hay que reconocer que el duelo de interpretación entre los dos actores es lo suficientemente poderoso como para mantener la atención. Aunque muchos espectadores solo le conozcan de su última intervención en la popular Más que rivales, lo cierto es que François Arnaud tiene una especial habilidad para interpretar a personajes complejos, y aporta esa incertidumbre sobre la culpabilidad de Paul, mientras que Pascale Bussières tiene la capacidad de dar vida a una mujer fuerte, pero cuya seguridad se hace cada vez más vulnerable conforme los dos protagonistas se acercan a espacios más habitados, y por tanto el entorno de los depredadores del bosque se difumina cada vez más para normalizar el entorno en el que se siente más cómodo otro tipo de depredador. Pero para llegar a estos momentos de suspense ha pasado antes más de una hora, y el desarrollo de los personajes no termina de definirlos claramente hasta que es necesario dentro de la narrativa. Someone's daughter utiliza los paisajes abiertos como una prisión para los dos personajes principales, un espacio que resulta tan claustrofóbico como una cárcel de la que necesitan liberarse, pero con el elemento añadido de que la liberación también puede suponer un mayor peligro. En este sentido, funciona como thriller mientras la directora expone la realidad de un sistema que falla a las víctimas, y si bien no convierte exactamente en víctima al personaje de Sam, sí la rodea de una cierta vulnerabilidad que la sitúa en un terreno mucho más incómodo del que se encuentra habitualmente.
Castration Movie, una Antología: Capítulo 3.2.
Junior Ghosts - Premorphic drift; a fragmentary passage
Louise Weard
Canadá 2026 | 127' | Underground | ★★★★☆
Atlántida Film Fest '26: Sección Trends
Una de las propuestas cinematográficas más interesantes de los últimos años ha sido la antología de películas que ha desarrollado la cineasta Louise Weard (1994, Canadá) desde una estética de cine underground para abordar de una manera provocadora las relaciones personales y la identidad trans. La antología creada por la directora ha ido posicionándose como una de las más sugerentes dentro un panorama audiovisual en el que la representación transexual, según el último estudio de la organización norteamericana GLAAD, está disminuyendo progresivamente en el cine. Frente a la negación las Castration Movies proponen la visibilización, pero también la presentación de problemáticas que surgen dentro de la propia comunidad queer. La primera película estrenada fue Castration Movie Anthology I: Traps (2024), con una duración de cuatro horas y media, a la que siguió Castration Movie Anthology II: The best of both worlds (2025), cuyo metraje alcanza las cinco horas. La interpretación de Louise Weard en la primera parte como Michaela, uno de los personajes recurrentes de la antología, fue incluida por la revista The Wrap entre las 25 mejores interpretaciones de 2024. La tercera entrega, Castration Movie Anthology III: Year of the hyaena (2027), tenía previsto estrenarse este año pero la directora editó una versión reducida de dos horas para estrenar en festivales y conseguir financiación para rodar el montaje completo. Esta versión, Castration Movie Anthology III.II: Junior ghosts - Premorphic drift (2026) ha quedado, sin embargo, como una película independiente, que formaría parte de la historia de Year of the hyaena, cuyo estreno se ha retrasado hasta 2027. Y están pendientes una cuarta y quinta película. El Atlántida Film Fest, que comienza hoy en Mallorca, estrena dentro de su programación presencial y online a través de Filmin todas las partes de la antología, con una división en cinco episodios, incluida la última, pero solo en el festival presencial, que también se ha presentado en la programación de Fantasia Festival. Esta subdivisión del título Castration Movie Anthology iii.ii parece plantear una cierta ironía sobre la complejidad estructural que ha ido adquiriendo la antología, una especie de referencia a las divisiones de los videojuegos. Pero, aunque tienen personajes recurrentes que aparecen en todas las historias, a veces ocupando papeles principales y otras de forma más secundaria, cada una de ellas podría verse de forma independiente. Este fragmento de dos horas comienza con unas imágenes inquietantes que muestran las consecuencias de un ataque violento, que más tarde tiene explicación, para pasar inmediatamente a la intimidad de la pareja formada por Izzy (Avalon Fast) y Trent (Henri Gillespi), dos personajes a los que hemos visto en las partes I y II. La primera imagen de ambos les muestra practicando sexo, con Izzy adoptando la posición dominante, lo que resulta significativo para los acontecimientos posteriores. La trama principal de esta historia se centra casi exclusivamente en la pareja formada por Izzy y Trent, aunque hay alguna incursión en el trabajo de Michaela (Louise Weard) en el centro de apoyo a personas transexuales, con Jane Schoenbrun interpretando a Kane, uno de los asesores del centro, quien también ha presentado en Fantasia Festival sus últimas películas como directora, Adolescencia, sexo y muerte en Campamento Miasma (2026) y productora, Our effed up world (Alice Maio Mackay, 2026). Producida principalmente a través de campañas de financiación de kickstarter, la antología Castration Movie tiene una estética común de imagen granulada y planos secuencia que proviene de la utilización de una cámara Hi8 que pertenecía a los padres de Louise Weard, lo que la sitúa dentro del estilo DIY (Do It Yourself) del primer cine digital, en el que ella ha ejercido como directora, guionista y editora, aunque se ha ido expandiendo a lo largo de las películas, con esta última contando en la producción con nombres tan destacados como Vera Drew o Lilly Wachowski. El conflicto principal de esta historia surge cuando Trent le dice a Izzy que se siente una persona trans y que a partir de ese día ha decidido llamarse Tiffany, lo que su pareja recibe con extrañeza e incomodidad, porque a lo largo de los nueve años de relación nunca ha visto en su novio ninguna muestra de disforia de género. Que Izzy trabaje en una línea de atención a personas que sufren depresión pero sea incapaz de escuchar las necesidades de su pareja es uno de los elementos disruptivos de una película que se centra en la reacción de una mujer cis frente al anuncio tan repentino del deseo de transición de género que recibe de su pareja. Cuando Trent insiste en que le llame Tiffany y comienza a vestir ropa de mujer justo el día de su noveno aniversario, Izzy se siente incluso intimidada, lo que ofrece una representación bastante inteligente sobre el sentimiento de amenaza que expresan muchas mujeres cis frente a la identidad transexual, como si la aceptación de ésta supusiera una invasión de su espacio. En una brillante discusión, Izzy expresa lo intimidante que le resulta la transformación de Trent en Tiffany: "Me provoca miedo la gente como tú que quiere estar en los putos espacios en los que yo he tenido que estar, en los que me siento segura. Y la forma en que tú quieres invadir ese espacio me resulta muy agresiva". Surgen así términos controvertidos como "widow trans" (viuda trans), una forma despectiva hacia la identidad trans que describe a mujeres cis que han tenido parejas masculinas que han realizado la transición de género. La incomprensión por la falta de expresión de la identidad femenina de Tiffany hasta hace una semana, se traslada al propio centro de apoyo, con Michaela haciendo referencia a una posible autoginefilia, un constructo polémico que describe la excitación sexual de un hombre al vestir ropa de mujer, que a pesar de describirse en algunos círculos como una parafilia no está contemplado en ninguno de los manuales diagnósticos de psicología, que en todo caso lo consideran como una expresión de la disforia de identidad de género. La primera imagen de la pareja practicando sexo con Izzy llamando puta a Trent es tan significativa de la forma en que ella no ha captado las señales de su novio que acaba adoptando un significado más profundo conforme se produce el distanciamiento de ambos, revelando a Izzy con la inflexibilidad de la actitud TERF (Feminismo radical transexcluyente). La violencia verbal que recibe Tiffany de Izzy a partir de su decisión es representativa de la cada vez mayor violencia que rodea a la identidad transexual en sociedades que niegan la diversidad de género, pero la directora Louise Weard no evita los propios debates internos dentro de la comunidad trans, aunque sea a través del sentido del humor en una escena en la que Michaela defiende su derecho a comentar el aspecto físico de las mujeres trans que acuden al centro de apoyo. Castration Movie Anthology III.II: Junior ghosts - Premorphic drift encuentra en su duración más reducida la ventaja de una historia más concreta, centrada en un planteamiento desafiante sobre la identidad de género cuando rompe con los parámetros establecidos incluso dentro del propio entorno queer, y lanzando una reflexión honesta sobre los estereotipos a los que se enfrenta la comunidad transexual.
After school
Merijn Scholte-Albers, Tobias Smeets
Bélgica, Países Bajos 2025 | 101' | Horizon | ★★☆☆☆
En los últimos años estamos viendo cómo youtubers de éxito están cambiando los videos amateurs por incursiones más profesionales en el mundo del cine, algunos por expandir sus propias creaciones, pero otros por una necesidad de desplazarse hacia otros terrenos debido a la pérdida de influencia en un mundo en el que las tendencias pasan rápido. Para youtubers de éxito nacional como Merijn Scholte-Albers (1989, Países Bajos), su pertenencia a la Generación Millenial le sitúa ya en otro escalón diferente al de los consumidores actuales de YouTube. Tuvo éxito sobre todo con la serie de videos titulada Mastermovies, realizada con su colaborador Paul Huig, que se caracterizaba por utilizar los llamados fandubs, aquello que tanta gracia nos hacía antes de poner voces a escenas de películas y series populares. Mastermovies se ha convertido en un referente para muchos aficionados holandeses, aunque principalmente pertenecientes a la misma generación que sus creadores, quienes han sabido reciclarse: Paul Huig es actualmente desarrollador web y Merijn Scholte-Albers ha intentado introducirse en la industria del cine junto a su nuevo colaborador, el director de fotografía Tobias Smeets (1987, Países Bajos), convirtiéndose en realizadores. Su cortometraje Schoolfest (Merijn Scholte-Albers, Tobias Smeets, 2011) tuvo un buen reconocimiento, y ahora expanden la historia para convertirla en su primer largometraje que repite con algunos de los protagonistas y tiene una trama parecida. Del corto original permanece el personaje de Edwin (Rutger de Bekker), ahora un profesor de música en un instituto en el que también estudia su hija adolescente Bobbie (Noelle Simson). Él mismo se considera un buen padre y un buen amigo, pero la perspectiva de los demás es que carece completamente de autoridad, la principal razón por la que no es elegido para el puesto vacante de subdirector. Esta carencia es aprovechada por Bastiaan (Kylian de Pagter-Colin), sobrino de la directora del instituto, y su amigo Darius (Daniël Kolf) para provocarle constantemente. Cuando Edwin comete una agresión física contra Bastiaan que es grabada por un móvil, se convierte en víctima de un chantaje permanente en el que es sometido a todo tipo de humillaciones para evitar que el video se difunda a través de internet y acabe con su carrera profesional. La única oportunidad que tiene Edwin de contrarrestar la amenaza de su alumno es unirse al profesor de gimnasia Peter (Ruben van der Meer), quien se solidariza con Edwin hasta que él mismo sufre también el engaño de Bastiaan y tienen que encontrar la manera de deshacerse de la amenaza. La propuesta interesante de After school (Merijn Scholte-Albers, Tobias Smeets, 2026) es que habla de acoso escolar, pero no del que sufren unos alumnos a manos de otros, sino convirtiendo al profesor en víctima, aunque no se trata de una comedia negra como podría parecer, sino de una película que conecta más con las comedias de instituto norteamericanas de los años ochenta, aunque a partir de la mitad del metraje abandona el entorno escolar para centrarse en el enfrentamiento entre los personajes.
La expansión de un cortometraje que ya se desarrollaba durante 40 minutos requiere la introducción de nuevos personajes y una narrativa más sólida, pero no termina de funcionar en esta nueva versión, quizás por un sentido del humor a veces demasiado simple y repetitivo, alargando las situaciones para llegar a la duración estándar de un largometraje. Los directores han comentado en algunas entrevistas realizadas cuando la película se estrenó en Países Bajos en septiembre del año pasado, que echaban de menos las comedias más puras en las que el espectador simplemente se sienta para reírse con las situaciones, pero no estamos seguros de que una retahíla de chistes sobre fotopollas acaben funcionando como un recurso de comedia demasiado efectivo (un ejemplo de este humor adolescente son los títulos de crédito finales). Las humillaciones al profesor también se alargan en exceso, incluso después de que entren en escena otros personajes como su amigo Peter y el joven Melchior (Sezgin Güleç), quien les ayuda en sus poco efectivas estrategias para contrarrestar el chantaje. La prueba de que la trama no tiene mucho recorrido más allá de la anécdota es que el guión introduce en el segundo acto una subtrama relacionada con una banda de narcotraficantes que resulta bastante forzada y claramente funciona como una manera de ampliar la historia para que no resulte tan repetitiva. La conclusión de que el acosador lo es porque él mismo también sufre abusos por parte de otros, es tan recurrente que no llega a funcionar como mensaje, aunque al menos la perspectiva del acoso escolar desde la mirada europea no es la de las películas y series coreanas que contrarrestan la violencia escolar con más violencia. Pero After school, aunque en algunos momentos puede tener ideas divertidas, acaba siendo una comedia simplona y de humor fácil para espectadores poco exigentes.
The Seoul guardians
Jong Woo Kim, Shin Wan Kim, Chul Young Cho
Corea del Sur 2026 | 72' | Documentaries from the edge | ★★★★☆
IFFR '26: Mención Especial NETPAC
Seattle IFF '26: Premio Especial del Jurado
Hace unas semanas, el Tribunal Supremo de Corea del Sur ratificó la condena a nueve años de prisión contra el expresidente Yoon Suk Yeol por cargos de obstrucción y otros delitos vinculados a su fallida declaración de ley marcial en 2024, un auto golpe de Estado que muchos analistas explican como un intento desesperado por mantenerse en el poder, agobiado por los casos de corrupción que le rodeaban. La justificación de la ley marcial fue la amenaza de fuerzas externas procedentes de Corea del Norte, pero en el juicio se demostró que él mismo había ordenado el envío de drones a la frontera para fabricar una falsa crisis poco antes de la declaración de la ley marcial en diciembre de 2024. Esta orden realizada a través de un discurso en televisión tomó por sorpresa a la comunidad internacional y se ha considerado como el más grave atentado político contra la democracia en el país surcoreano. El documental de urgencia The Seoul guardians (Jong Woo Kim, Shin Wan Kim, Chul Young Cho, 2026) ofrece el relato de los acontecimientos que tuvieron lugar durante una noche en la que los legisladores trataron de entrar en la Asamblea Nacional para votar la derogación de una ley marcial que consideraban ilegal, mientras la policía y el ejército intentaban tomar el interior del parlamento para impedir la votación. La película, que recibió una Mención Especial del Jurado en la sección NETPAC del Festival de Rotterdam y el Premio Especial del Jurado en el Festival de Seattle, está formada por imágenes tomadas por equipos de televisión que se encontraban en el interior y el exterior de la Asamblea Nacional justo después de la declaración de la ley marcial. El principal objetivo de los periodistas era no apagar nunca las cámaras para poder captar todos los acontecimientos que sucedieran, y a través de un cuidado montaje que extrae imágenes de seguramente cientos de horas de grabación, se ofrece una cronología de los sucesos que siguieron a la orden del presidente. La oposición decidió acudir a la Asamblea Nacional mientras hacía llamamientos a la población de Seúl para que defendiera la democracia manifestándose frente al órgano político, cuando cualquiera que estuviera en las calles era susceptible de ser detenido. Lo que refleja el documental de una manera significativa es la fragilidad de la democracia cuando se ataca desde el interior del poder político y la necesidad de que los ciudadanos sean una parte fundamental para defenderla, lo que en estos momentos en los que partidos anti-sistema parecen tener posibilidades de llegar al poder en algunos países tradicionalmente democráticos, resulta una advertencia eficaz. Y, sobre todo, que las fuerzas del orden se sitúen siempre en el lado del poder, aunque tome decisiones anticonstitucionales, ofrece también una reflexión preocupante. En el caso de Yoon Suk Yeol, ordenó a la policía que impidiera a los legisladores entrar en la Asamblea Nacional, y cuando resultó insuficiente, envió al ejército para que aterrizara helicópteros en el techo del edificio para entrar por la fuerza. En medio del caos que se produjo y entre los forcejeos con los soldados que "solo cumplen órdenes", una mujer les grita: "¿Estáis intentando repetir la masacre de Gwangju?". A lo largo del documental, y a través de las reflexiones de uno de los periodistas, se hace referencia a la inestabilidad política que se produjo en Corea del Sur tras el asesinato del dictador Park Chung-hee en 1979, lo que provocó tensiones entre el ejército y los nuevos gobernantes, derivando en la toma del poder por parte del jefe del ejército Chun Doo-hwan, a través de un golpe de Estado el 12 de diciembre. Pero durante 1980 se produjeron manifestaciones en todo el país contra la ley marcial que se había impuesto tras la muerte del dictador, entre ellas el levantamiento de Gwangju, que acabó con la intervención del ejército y la muerte de entre 1000 y 2000 estudiantes, aunque las cifras oficiales de la dictadura redujeron la cifra a 165 víctimas. Una masacre que ha sido retratada en películas como May 18 (Kim Ji-hoon, 2008), A taxi driver: Los héroes de Gwangju (Jang Hoon, 2017) y Excavator (Ju-hyoung Lee, 2017), producida por Kim Ki-duk. Los paralelismos entre las dos reinvindicaciones de la democracia son claras, pero en The Seoul Guardians también se refleja, y los directores lo han destacado en sus intervenciones, que el ejército nunca llegó a desplegar toda la fuerza que podría haber desmantelado la votación en la Asamblea Nacional, acatando las órdenes de una manera bastante laxa. El montaje de Stacy Kim y Cho Chul Young también introduce contrastes entre el caos que se estaba viviendo fuera y el silencio que había dentro del órgano político en el que los legisladores estaban a punto de votar contra la ley marcial, restituyendo el orden constitucional. Hay alguna discusión sobre si el presidente de la Asamblea debería ofrecer una intervención pública para condenar la decisión del primer ministro, o dar comienzo a la sesión para derogar la ley marcial antes de que el ejército consiga superar los obstáculos que se encontraban en los pasillos interiores. Si bien se le podría haber pedido al documental una cierta contextualización política de los acontecimientos, en realidad la mirada de la imagen busca cierto grado de objetividad y un estilo de reporterismo que trata de reflejar los hechos, más que sacar conclusiones. Pero la película se abre y cierra con la decisión del Tribunal Constitucional de someter a un juicio político al presidente Yoon Suk Yeol, y refleja también que, incluso después del fallido auto-golpe de estado, había ciudadanos coreanos que seguían apoyándole. The Seoul Guardians se perfila así como un recordatorio de la debilidad de las democracias si no existe un contrapeso liderado por los ciudadanos para controlar las decisiones de los gobernantes.Misterio
Marcela Fernández Violante
México 1980 | 83' | Fantasia Retro | ★★★★☆
Ariel '81: Actor, Actriz, Actor reparto, Actriz reparto, Guión, Edición, Diseño de Producción
Antes de que se estrenara El show de Truman (Peter Weir, 1998), esta película mexicana exploraba las posibilidades de la representación de la vida como si se tratara de un destino escrito, mezclando el entorno de las telenovelas con la ciencia-ficción. Basada en la novela Estudio Q (1965, Ed. Seix Barral), escrita por Vicente Leñero (1933, México), surgida antes del boom de las letras latinoamericanas, planteaba una realidad distópica en la que el personaje principal de una telenovela se rebelaba contra los diálogos cursis que escribía el guionista, estableciendo en el libro un diálogo entre el autor y su personaje. La adaptación cinematográfica le daba una vuelta de tuerca a la historia, y en este caso el actor Alex (Juan Ferrera), protagonista de culebrones de éxito, descubre que en realidad su vida está siendo escrita por la guionista Gladys Madero (Beatriz Sheridan), y que todos los recuerdos que tiene son invenciones, incluidos los que están relacionados con su matrimonio con Silvia (Helena Rojo), que comienza a hablar con esas hipérboles melodramáticas tan características de las telenovelas mexicanas. Al mando de la vida de Alex se encuentra el Director (Víctor Junco), un hombre autoritario al que no le tiembla el pulso si tiene que enviar a la muerte a sus actores más rebeldes. El planteamiento de la historia juega con la metanarrativa en la que hay dudas sobre si la escena que se está recreando forma parte de la realidad o de la ficción, a través de un nuevo estilo de telenovela realista que el director está vendiendo como una revolución en el mundo de la televisión. Y hace referencia al teatro de la vida y a la existencia como la representación de un sueño, con fragmentos explícitos sacados de La vida es sueño (1635, Ed. Cátedra) de Calderón de la Barca (1600-1681, Madrid). A través de esta especie de distopía que transcurre exclusivamente dentro del Estudio Q, porque incluso los exteriores forman parte del estudio de grabación, la película desarrolla algunos de los temas principales que exploró Vicente Leñero en su literatura, como la libertad individual frente al destino, las historias colectivas o las filtraciones entre la ficción y la vida. Pero también tiene una característica peculiar dentro del cine mexicano, la dirección de la cineasta Marcela Fernández Violante (1941, México), la tercera directora que trabajó en la industria desde 1935, quien recibió el reconocimiento de la profesión en 2023, cuando la Academia de Cine de México le entregó el Ariel de Oro a toda su trayectoria. No obstante, en su momento Misterio (Marcela Fernández Violante, 1980) recibió ocho premios Ariel, entre ellos a los actores y actrices protagonistas y secundarios, y los de Mejor Argumento y Guión para Vicente Leñero, que fue el encargado de adaptar su propia novela, ya convertida anteriormente en obra de teatro, pero no consiguió el premio a la Mejor Dirección. La mirada de una mujer directora proporciona a la película una perspectiva diferente, como una visión satírica sobre los roles de género que eran tan característicos de las telenovelas, especialmente a través de un protagonista que el director quiere representar como un hombre masculino que tiene amantes y es perseguido por hordas de fans femeninas. La mezcla entre esta visión satírica y el surrealismo que se introduce en la historia conforman una narrativa peculiar que tiene momentos de humor. La experiencia durante el rodaje también forma parte de la historia del cine mexicano y del machismo que caracterizó a la industria. La directora tuvo muchos problemas con los productores de la película, todos hombres, que no compartían algunas de las decisiones de Marcela Fernández Violante, e incluso se cuenta que Rogelio González intentó desplazarla de sus funciones y trató de agredirla delante de todo el equipo durante el rodaje, a lo que ella le contestó con la frase: "Si yo fuera hombre ya te hubiera hecho albóndigas en chipotle". Al terminar el rodaje, ella cuenta que viajó a la sierra y cuando volvió no le habían incluido en los títulos de crédito de la película, que finalmente recibió 12 nominaciones a los premios Ariel, entre ellas la de Mejor Dirección. La perspectiva de Marcela Fernández Violante contribuye a crear una crítica satírica a la telenovela de la época, a las actuaciones exageradas y a la galantería, construyendo las vidas planas de personajes expuestos a los gustos del público. Misterio funciona, de todas formas, como una historia de ciencia-ficción que reflexiona sobre el mundo de la televisión, pero Violante agrega toques que tuercen por completo la historia y terminan convirtiéndola en una pesadilla de bucles sin fin. La productora Severin Films ha utilizado los negativos originales procedentes del Instituto de Cinematografía de México (IMCINE) para realizar una restauración en 4K, recuperando una de las propuestas más singulares del cine mexicano de los años ochenta. Adolescencia, sexo y muerte en Campamento Miasma se estrena en España el 9 de octubre.Leviticus se estrena en España el 30 de octubre._____________________________________Películas mencionadas (disponibles en la fecha de publicación):El faro se puede ver en Prime Video.