Me hago un Madrid-Barcelona para ver a la dueña de una empresa que quería comprar. Un competidor de entradium.
Facturación muy decente, equipo sobredimensionado. Lo de siempre. En nuestras manos daría más dinero. O daría dinero.
Llego a las oficinas pero no había nadie. Llamo. La fulana se había olvidado de nuestra cita. Llamo. «Ya voy.»
Tras dos horas esperando en el portal me vuelvo a Madrid.
Saltamos un año yyyy… empresa cerrada.
No sé ni por qué me sorprende.
Hace tiempo me preguntaba como ciertas empresas llegaban a final de mes. Ahora me preguntó cómo sus dueños llegan vivos al final del día.
Esto es un ejemplo, pero también es la norma.
¿Lo entiendes?
No es culpa del producto ni de la economía. De los políticos o los impuestos. De tu formación o tu carisma. Ni de los chinos, los competidores o el capitalismo despiadado.
Me refiero al motivo por el que no llegas a donde deberías.
Es culpa, única y exclusivamente, de tu picha.
De que hablas como si la tuvieras encarnada, para adentro, como si estuvieras rematado como una barbie.
Picha o lo que sea, espero que entiendas la metáfora. Si no la habías entendido entonces sí que es culpa de lo que tienes entre las orejas.
A lo que voy es que si no ganas exactamente el doble que ahora no es culpa de nada eso. Tienes mejores herramientas que el 99% de las personas que sí lo ganan.
¿Entonces?
¿Entonces qué? ¿No lo ves? Porque yo lo veo cristalino.
Es el envoltorio.
Lo que cuentas y cómo lo cuentas.
De que eres un muermo o un cobarde o vives repitiendo un mensaje que funcionaba hace 5 años.
¿O de verdad pensabas que quien gana el doble que tú vale el doble que tú?
Buen chiste.
Y en el newsletter te lo voy a demostrar.
Te voy a demostrar que tu comunicación está anticuada. Y te voy a enseñar la forma de hablar que tienes que usar a partir de ahora y durante los próximos años si no quieres morir en el olvido.
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La entrada Frases que son un detector de tiesos se publicó primero en Luis Monge Malo.