Cada vez falta menos para comience el 2019. La cuenta regresiva online ya marca los segundos, minutos, horas y días que faltan para el cierre del 2018, y este tic tac conlleva el ya obligado repaso de lo que nos ha traído el 2018.Este 2018 decidí retomar mi blog, éste que tantas alegrías me ha dado, más por la necesidad de volver a mi burbuja que por exceso de tiempo libre, ya que esto es justo lo que no tengo, arañando horas y minutos a mi vida y a la de los míos por algo que me apasiona. Pero esta, como todas las decisiones que uno toma, vino acompañada de alegrías y tristezas. Alegría por volver al mundo de los libros, por poder seguir descubriendo nuevos escritores, por ver que algunos blogueros siguen luchando por mantenerse en este mundo, y sobre todo, por poder seguir siendo fiel a mi misma, a mis gustos y a mis decisiones, apoyando a quién quiero y como quiero, por seguir adelante publicitando autoras políticamente incorrectas y altamente molestas para este mundo de contadores de historias que siguen mamando de la teta de los falsos elogiadores que venden opiniones, comentarios y abrazos a cambio de esas historias.
A la par que he ido comprobando como Instagram cada vez va ganando terreno a los blogs, y no me entendáis mal, uso y me encanta la red, pero me envenena ver como ya no importa la opinión, el comentario o la reseña, una foto de la novela con un poco de purpurina alrededor, unas hojas secas o una pila de libro con un párrafo de 10 lineas cuenta más que el trabajo de horas para leer, analizar, opinar y contar lo que te transmite la obra en tu blog. Ganan los likes por aplastante mayoría frente a la cada vez menor número de comentarios, y no, no es que no haya lectores de blogs, es que cada vez cuesta más ofrecer a quien reseña la alegría de descubrir que alguien le ha dejado unas lineas en forma de comentario. Lo siento, pero como decía un gran amigo... de likes no se vive, y saber que tu esfuerzo le llega a alguien es la gasolina para seguir en esto.
Así que por estas y otras he decidido.... no, si pensáis que por todos estos baches una cabezota como yo va a tirar la toalla estáis equivocados... por cada pena llegan dos alegrías, y si no llegan nos las imaginamos.
Porque este año me ha regalado viajes maratonianos de ida y vuelta para disfrutar de una noche de buena música, risas, alguna que otra cerveza y una cena "con consecuencias" en compañía de amigos... ¿que importan los kilómetros si sabes a quién te espera al final del viaje?
Porque este año he ofrecido la posibilidad de descubrir gente maravillosa que pasarán a formar parte de mi vida hasta que ellos decidan salir de ella y que seguro muy pronto recorreremos las calles de Madrid juntos.
Porque este año he descubierto que tengo amigas que son amigas porque lo son sin necesidad de decírnoslo, están ahí cuando tienen que estar, se que están ahí cuando parecen desaparecer y se que estarán ahí incluso cuando decidan irse.
Porque este año me ha enseñado que no me importa va a pasar a ser una mis frases favoritas, no me importa saber que pocos comenzarán a leer este post, no me importa saber que serán aun menos los que llegarán a leerlo completo, y no me importa que sean aun menos los que llegarán a dejar algún comentario.
Por eso y muchas más razones que pesan más que los inconvenientes digo... Fuck 2018... el 2019 será un buen año para seguir pelando, riendo, llorando y sobre todo, leyendo y escribiendo, para los que estáis ahí, más aun para los que os habéis ido, pero sobre todo para y por mi.