Recordé entonces esta historieta que alguien me contó:
En un pequeño pueblo americano, un hombre tuvo la suerte de subir hasta el cielo. A la vuelta, contó a los demás lo que había visto:
El mundo es un montón de gente, un mar de fueguitos. Hay gente de fuego sereno, a los que nada les afecta; gente de fuego loco, que lanza chispas a su alrededor; gente de fuego débil, que ni alumbra ni quema; gente de fuego abrasador, que derrite todo a su paso...
Pero todos arden en la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.
Y es que cada persona brilla con luz propia entre todas las demás.
¿Has elegido el fuego con el que quieres brillar? Según como brilles tú, encenderás a los que te rodean.