Revista Baloncesto

Gabriel Carrasco: "El baloncesto no desgasta, lo hace lo que lo rodea"

Publicado el 07 febrero 2016 por Toni_delgado @ToniDelgadoG
Cronómetro de Récords entrevista a Gabriel Carrasco, técnico de Conquero

Gabriel Carrasco, tras la final. Foto: Toni Delgado. 


Gabriel Carrasco (Manzanares, 1972) posa con orgullo con la camiseta que le han regalado Virginia Algora y Luis Javier Benito, los compañeros de [email protected] x el baloncesto femenino. "¡Bendida lokura!", figura en la zamarra. "Y de eso, de locura, es de lo que le he hablado a las jugadoras antes del partido. La hemos sabido llevar bien a cabo", explica a Cronómetro de Récords el entrenador de Conquero, ataviado con la camiseta  conmemorativa de la Copa de la Reina que acabamos de ganar. Se podría hacer un curioso reportaje de dónde acaban las prendas  victoriosas de los subcampeones: "Si te contara dónde acaban..."  

Toni Delgado / San Sebastián

—El equipo se ha unido en momentos de dificultad máxima, ha creído en sí mismo. Tú también tienes mucha parte de responsabilidad. Perfumerías Avenida se merecía, por supuesto, el título tanto como nosotros. Estoy muy feliz por las jugadoras, los aficionados y la ciudad, y también porque soy muy consciente de lo difícil que ha sido estar aquí y competir como lo hemos hecho. —Si no estoy equivocado, Canal Sur dio vuestro partido ayer y también ha retransmitido la final. Supongo que en varios diarios de Huelva mañana seréis portada y en la tele, digo yo, que abrirán la sección de deportes con Conquero. Sí. Por lo que me transmitieron ayer, vamos a ser la noticia deportiva del día en Andalucía. Lo que hay que intentar es que esto no sea la foto de mañana o las de los próximos días. Nosotros somos un club que siempre vive en el cuchillo, en economía de guerra. Lo justo sería que este éxito fuéramos capaces de convertirlo en apoyo. En algunos casos, apoyo anímico: a veces necesitamos que nos den un golpecito en la espalda y una caricia. Pero, sobre todo, apoyo económico. No hablamos de cantidades grandes. —¿Te refieres a las instituciones, a las empresas...?Instituciones, entidades... Yo creo que hoy mucha gente está orgullosa de lo que ha hecho este equipo, de que se vaya a hablar de una ciudad como Huelva y de Andalucía. Aunque nosotros necesitamos pulmones, que nos ayuden a seguir respirando y avanzando.  —Hay que hacer mucho para tener muy poco a veces. Sí, y el coste personal, de compromiso y sacrificio, es muy elevado. Veremos cuánto dura el eco de la Copa, pero hay que jugar ahora el partido más importante para un club femenino en 2016 asentado en Huelva y Andalucía. No es otro que el de captar la atención, reunir apoyos, ser sólido y viable.  —¿Crees que es más estresante y difícil ser el entrenador de un equipo humilde que de otro con más recursos aunque el oficio de entrenador te exija no desconectar nunca?Yo, desde 2006, cuando entré en el club... Aunque realmente desde que ascendimos a Liga Femenina 2 en 2008... No sé cómo es en otros clubes. Soy un apasionado del baloncesto. Llevo desde los 10 años metido en este mundo. Los últimos 23 viviéndolo como la gente de este deporte, de manera apasionada y pasional. Por desgracia, no sólo me tengo que dedicar en mi club a entrenar, sino que tengo que realizar otras funciones. Me encantaría primero que el club siguiera existiendo y funcionando sin mí, y también vivir el baloncesto sólo con lo que aspiro a ser, que es un simple, humilde y concretísimo entrenador.  —¿Asumes demasiadas responsabilidades?Las he tenido que asumir. No somos un grupo muy grande de gente. Esperemos que a partir de ahora eso cambie. El baloncesto  no desgasta, lo hace lo que lo rodea. —Muchas de tus jugadoras utilizan la misma palabra, confianza. ¿Cómo se transmite confianza a gente como Rosó Buch que venía de tener muchos minutos en Bembibre y a alguien como María Pina, que ganaba títulos sin jugar demasiado?Tienes que tener claro el corte de jugadoras que quieres y saber que las únicas estrellas son las jugadoras. Los entrenadores sólo tenemos que darles las herramientas, reforzar su confianza y empatizar mucho con ellas. Cuando se gana, el entrenador tiene que quitarse rápido de en medio. Los focos tienen que ser para las jugadoras, y cuando se pierda, tienes que estar al lado de ellas.  Mis jugadoras me hacen el trabajo como entrenador muy, muy fácil. La única dificultad que tenemos es que a la hora de conformar plantillas cortas, hay que ser valientes. A veces tenemos jugadoras por las que se pelean varios clubes, pero, a lo mejor, cuando las fichamos, nadie estaba llamando a su puerta. Me alegra muchísimo que una persona como María Pina se haya recuperado para el baloncesto. Ella incluso hablaba de retirarse cuando nosotros contactamos con ella y le explicamos qué queríamos hacer a nivel deportivo. Rosó juega con una sonrisa, es capaz de dar el pase más rizado, aunque al entrenador le vaya a dar un infarto. Son jugadoras que transmiten y disfrutan en la cancha. 


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