Galletas con caramelo de malvavisco: Santiaguitas de Bilbao

Por Biscayenne
Hoy, 3 de febrero es San Blas. Médico allá en el siglo IV, es patrón de los otorrinolaringólogos y azote de las piadosas afecciones de garganta, desde que sacara una espina de la garganta de un chavalillo.
Su festividad se celebra en mucho lugares como Bilbao, donde cómo no, entre rezo y bendición se intercalan ristras de rosquillas y caramelos de malvavisco. Puede que Bilbao sea el centro del mundo civilizado, pero sorprendentemente, la existencia de los dulces de malvavisco de Santiaguito es desconocida más allá del Nervión. 
¿Qué es el malvavisco y qué porretas tiene que ver con San Blas? El malvavisco es una planta medicinal con propiedades antiinflamatorias y expectorantes, indicada para gripe, resfriados, faringitis, laringitis, bronquitis, enfisema y asma, entre otras dolencias. Las virtudes curativas de la planta la convirtieron en un ingrediente básico de la botica medieval, y se solía tomar de múltiples formas (infusión, decocción, hervida...) durante el invierno, especialmente en la fiesta de San Blas para potenciar los efectos de la bendición del santo contra los males de garganta.
Los caramelos de malvavisco son una tradición y un tesoro bilbaínos, un sabor que trae viejos recuerdos y que se puede introducir en otras recetas, como unas galletas que mal está decirlo, pero están buenísimas.

En 1698 se abrió en Bilbao Artesanos del Malvavisco, una confitería que después pasaría a llamarse Santiaguito, debido a la corta estatura de su fundador. Nada menos que 300 años llevan haciendo caramelos con la misma receta: azúcar, raíz de malvavisco y clarea de fruta, como reza el envoltorio, sin conservantes ni colorantes. 
Toda la vida estuvo la confitería Santiaguito al lado de la catedral, en el Casco Viejo, hasta que hace pocos año se trasladó a un local más grande en otro municipio, donde siguen elaborando los caramelos mientras en la capital seguimos añorando la antigua tienda.

El caramelo de malvavisco sabe, valga la redundancia, a caramelo líquido tostado con un toque medicinal, como esos jarabes para la tos que te recetaban de pequeño y hacían que quisieras beberte todo el frasco. 
Junto con los cordones de San Blas (cordoncillo de colores bendecidos este día, que se llevan al cuello 9 días y después se queman) son patrimonio indiscutible de madres y abuelas amorosas. Para reivindicar el valor de este producto de rancio abolengo bilbaino, aquí tenéis una receta para aprovecharlos en unas galletas sabrosas: mantequilla, caramelo, malvavisco y un punto de sal. Santiaguitas de Bilbao, porque yo lo valgo.
Esta receta la podéis hacer con cualquier otro caramelo, ya sea típico de vuestra ciudad (violetas, pajaritas...) o del sabor que prefiráis. Los trocitos pequeños se funden en la masa, dándole sabor a la galletas, mientras que los más grandes le dan textura crujiente.
Galletas con caramelo de malvavisco Dificultad, así de primeras: cero patatero y malvavisqueroProbables complicaciones: hacer bolitas de tamaños similares...Sabor: sorprendentemente bueno, pensé que iban a ser un churro, y son de las mejores que he hecho! Receta de inspiración: Hard Candy Cookies INGREDIENTES para una docena


80 gr. de harina
50 gr. de mantequilla maleable, no demasiado blanda 50 gramos de azúcar glas (molido en casa vale de sobra) 50 gr. de caramelo de malvavisco triturado 1 pizca de sal 1/4 cucharadita de vainilla sal en escamas


PREPARACIÓN
Primero, triturar los caramelos: mejor metidos aún dentro de sus papeles y entre dos trapos de cocina, golpearlos con un rodillo. No demasiado, porque se hacen papilla enseguida, es mejor obtener algunos trozos más grandes que otros para que luego se noten al masticar. 

Mezclar en un recipiente la harina con la sal y las virutas de caramelo. En otro bol aparte, batir la mantequilla junto con el azúcar glas hasta conseguir una crema y después agregarle un cuarto de cucharadita de vainilla.
Echar los ingredientes secos sobre la masa de mantequilla, mezclar un poco con una cuchara y después amasar con las manos para conseguir una masa homogénea.  Con una cuchara o los dedos, coger pedazos uniformes de masa y hacer bolitas de unos 3 cm de diámetro, poniéndolas sobre una fuente o plato. Tapamos el plato y lo metemos en la nevera durante 1 hora.
Ya casi está, podéis despreocuparos durante 50 minutos y salvar el mundo de mientras. 10 minutos antes de sacar las bolas de la nevera, precalentar el horno a 170 grados, y preparar una bandeja cubierta con papel antiadherente.
Sacar la masa, y distribuir las bolitas dejando bastante espacio entre sí, ya que las galletas se expandirán dentro del horno. Meterlas a cocer durante 20 minutos, más o menos dependiendo del tamaño. En cuanto veáis que los bordes tienen color dorado, ya estarán listas
Cuidado al sacar las galletas para enfriarlas, el caramelo se habrá salido en alguna y puede quemar.  Pasadlas a una rejilla para que se enfríen, y echad un poco de sal en escamas (como Maldon) por encima, para acentuar el sabor.