Gimrod. Miguel Ángel Naharro

Publicado el 30 diciembre 2018 por Tomas

Un veterano astronauta llamado Brad J. Gimrod, es transportado a años luz de distancia de nuestro sistema solar. Terminando en un extraño lugar al que sus habitantes conocen como Korudus.

Se trata de un mundo inhóspito y cruel, poblado por diversas y fascinantes razas, pueblos y facciones, que luchan entre sí. Acompañado de dos nativos del planeta alienígena con los que hará lazos de amistad; tratará de sobrevivir entre los mercaderes de esclavos, los señores de la guerra y las imponentes naves de color ébano que sobrevuelan sus cielos, sembrando a su paso la muerte y la destrucción.

El australiano tendrá que intentar encontrar una forma de regresar a su mundo natal, con su instinto de supervivencia, inteligencia y sus habilidades de combate, como única garantía de salir airoso de semejante aventura.

Descubre una novela de aventuras, space opera y espada y planeta que no te dará tregua.

Miguel Ángel Naharro ( La Maldición de la Diosa Araña, La isla del fin del tiempo) nos trae una aventura de Sword & Planet a nuestros días.

Gimrod es una de novedades de Dlorean Ediciones para este 2018. Miguel Ángel Naharro (creador de La Garra, a quien conocimos en La maldición de la Diosa Araña y La isla en el fin del tiempo) recupera un subgénero de la Space Opera que gozó de gran popularidad en el pasado: el Espada y Planeta ─Sword & Planet─, con unos referentes muy claros: John Carter de Marte, de Edgar Rice Burroughs; Eric John Stark, de Leigh Brackett, el Ciclo de Tschai de Jack Vance, de Robert E. Howard o el personaje de DC Comics The Warlord.

Por ello, su novela sigue el esquema habitual del género: un terrícola, militar, aviador u otro marcial ─en este caso, el astronauta australiano Brad Gimrod─ se ve arrancado de su mundo natal y arrojado a un planeta desconocido, trasunto de nuestra Edad del Bronce, de tecnología rudimentaria ─o avanzada pero combinada con armas de filo─, donde varias especies de seres humanoides se enfrentan en conflictos inveterados, en los que se verá obligado a tomar partido, decantando la balanza en favor de uno de ellos, haciendo valiosos aliados, ganándose la mortal enemistad de algún notable rey o emperador local y normalmente enamorando a una nativa ─princesa, sacerdotisa o guerrera─ de gran belleza.

Aquí, Gimrod ─que, como detalle original, no es un joven que medie la veintena, sino un veterano cincuentón, aunque esté en una envidiable buena forma─ se verá transportado al planeta Korudus por mediación de unos cristales místicos. Capturado y reducido a la esclavitud, entrará en contacto con los que serán sus amigos y leales aliados: Torak, un Montroc ─un humanoide acorazado de baja estatura al que llamará cariñosamente "armadillo"─ y Sekaya, una Arsah Bredell, esto es, una sacerdotisa guerrera temible en el combate. Tras fugarse de su reclusión, comienza las aventuras del trío, que se sucederán a ritmo endiablado y sin pausa hasta la última página.
Gimrod es una colección de guiños al Sword & Planet, con referencias que disfrutarán especialmente los conocedores del género ─cuando el protagonista se viste con sus atavíos y su casco, dice tener el aspecto de "un pirata espacial de alguna novela de ciencia ficción de las que leía cuando apenas era un muchacho"─ y personajes, escenas y situaciones que provocan reminiscencias de obras ya conocidas. Al leer Gimrod todo nos suena de algo, todo nos resulta conocido, aunque no acabemos de saber de qué. Naharro incluso resuelve la eterna cuestión del idioma ─en el Sword & Planet todo el mundo habla y entiende inglés, sea del planeta que sea─ con una versión truculenta y gamberra del pez babel de La guía del autoestopista galáctico.

Esto se acentúa porque Miguel Ángel Naharro ambienta su obra, como es habitual en él, en un universo compartido, y no sólo se hace mención al Tex Hardigan de Julio M. Freixa o una pequeña broma con el Doctor Zarkov de Alex Raymond, sino que hace su aparición un personaje conocido por los lectores de La Garra. Nos referimos al enigmático El ojo, lo cual nos permitirá saber más sobre su raza, su naturaleza y sus poderes.


El punto más fuerte de Gimrod es su ritmo narrativo. Todo transcurre a una velocidad endiablada, y los acontecimientos se agolpan más que sucederse. Las batallas, luchas y persecuciones son continuas, y pese a que estemos ante una historia violenta, se trata de una violencia blanca, limpia, que ahorra en detalles explícitos.

Otro punto a destacar es el colorido del planeta Korudus y del mosaico de especies que lo habitan. La influencia del John Carter de Rice Burroughs es evidente, y Naharro sirve un buen número de razas humanoides, descritas con toda la riqueza y detalle que permite la limitada extensión del texto. De igual modo, la novela de Naharro no carece del erotismo que siempre fue parejo al Sword & Planet, y que solía ser muy velado y apenas sugerido para sortear la censura. Aquí, libres de esa limitación, disponemos de escenas de sexo y de toda la sugerencia que siempre han ofrecido los ropajes mínimos, los físicos sugerentes y las tensiones sexuales entre personajes.

Los personajes, estereotípicos del género ─recordemos que estamos ante una obra de intención pulp─ están definidos con unas cuantas pinceladas, lo suficiente para que tengan entidad distinguible y puedan desarrollarse en posibles posteriores entregas. El villano, Zarko Haro, que será a Gimrod lo que Ming a Flash Gordon, es retratado como cruel, calculador e implacable, y resulta una némesis muy atractiva para el héroe, en caso de que Miguel Ángel Naharro y Dlorean planeen nuevas aventuras del mismo.

Gimrod es un neopulp honesto y muy divertido, una lectura ligera que busca ─y logra─ entretener, rindiendo homenaje sincero al Espada y Planeta por parte de un autor, Miguel Ángel Naharro, que demuestra conocerlo muy bien, y consigue contagiar su sentimiento al lector. Un buen comienzo de 2018 para el autor y para la editorial, Dlorean Ediciones, que certifica con cada nuevo libro su compromiso con la literatura popular.