La serie se basa en el manga homónimo de Sayori Ochiai, que hasta la fecha consta de 10 tomos y sigue abierto, por lo que nos volvemos a encontrar con una serie de final abierto.
Makoto es la única persona del templo capaz de poder ver y hablar con Gintaro. Recibió el don cuando su madre falleció siendo aún muy pequeña. Aunque tienen sus diferencias, Makoto, con la ayuda del poder de Gin, ayuda a la gente de la comunidad a resolver sus problemas.La historia no tiene más. Es una serie que mezcla el Slice of life más puro con el folclore y las creencias japonesas. Se le añaden una gotitas de drama, de comedia y de romance y ya está lista la serie para el disfrute del espectador.Son los primeros capítulos los que tienen algo más de sustancia e intensidad, donde la carga dramática es más acusada. Nada muy fuerte, desde luego, pero son los más interesantes. Esto se debe principalmente a que son capítulos en que los heraldos tienen mayor presencia. Luego la serie se relaja por completo, centrándose en los personajes humanos con algunos dilemas, eso sí, de poco peso. Todo para acabar con un par de capítulos dedicados a la preparación de una ceremonia-festival en los que aparecen todos los personajes (y algunos nuevos) y que permiten conocer algo más de la difunta madre de Makoto.
Gingitsune es una serie que te deja una sonrisa tonta en la cara al acabar (casi) cada capítulo. Es simpática, agradable y entretenida. No hay sobresaltos, se desarrolla de una manera muy tranquila, te permite soltar alguna que otra risa y, quizás, amenazarte con alguna lagrimita, pero creo que hay que estar hipersensible para llegar a soltarla, la verdad sea dicha. Los personajes son muy inocentones, caen en algunos tópicos, pero no hay ninguno que se haga antipático, al menos en mi caso.La protagonista, Makoto, es el clásico ejemplo de chica sencilla, simpática, amable y vivaracha. Hay una elegante y sofisticada chica rica, Hiwako, otra que es lanzada y, a priori, antipática, pero que acaba siendo un trozo de pan, Yumi, o también un chico frío, serio y taciturno con un pasado no muy agradable, que es Satoru. El elenco se va ampliando poco a poco y se empiezan a dibujar varios polígonos amorosos entre los personajes. Pero sin duda, la estrella de la serie es el espíritu zorro, Gin, que aunque normalmente sea serio, vago, tenga mal genio y sea algo borde, lo cierto es que es un amor al que le encantan las mandarinas.