Tal vez lo más llamativo del disco sea que la mayoría de los temas (11 de 15) son vocales. Y todas ellas repartidas a medias entre Richard Bedford y Zoë Johnston.
Sin duda un trabajo muy alejado del estilo original de los ingleses, pero en el mismo camino que fueron mostrando con los avances. Y un cd en el que pretenden ganarse a nuevos públicos, ya que seguro que los puristas del género ya habrán emitido su opinión al respecto. Pero, a fin de cuentas, un trabajo diferente y original, que al fin y al cabo es lo que se le solicita a un músico, y no redundar en la misma fórmula que le catapultó al éxito.