Y no sé a ustedes, amigos lectores; pero a mí, francamente, no me cuela. Lo que un furgolista hace en el campo es el fruto de sus decisiones y determinaciones, y una plasmación fáctica de su forma de ser, su idiosincrasia, su visión del mundo y de la vida. Es probable, no lo sé, que David Navarro sea un chaval espléndido en su vida cotidiana, un muchacho de conducta intachable y totalmente normal; pero, viendo cómo se comporta en el campo, cuesta bastante menos trabajo pensar en todo lo contrario. Y, en todo caso, esa “dualidad” no le exime de responsabilidad respecto a sus acciones sobre el césped, de ninguna de las maneras. En fin, que a mí me costaría mucho trabajo, incluso echándole toda la buena voluntad del mundo, tomarme unas cervecitas con quien unos minutos antes me ha dejado medio zombie de un codazo (sin que, por otro lado, se le vea muy compungido ni arrepentido por ello). ¿Cosas del furgol? Esa etiqueta prefiero reservarla para las “cosas” que hace gente como Messi, Xavi o Iniesta. Mejor. ¿No creen...?
* Pasión furgolera XV.-