Con la nostalgia a su favor
Con mi memoria dando tumbos y el gran número de secuelas de esta saga, es difícil decir en qué número vamos, más si pensamos en el gran número de ellas que nos gustaría borrar de la historia del cine. Para no meternos en problemas, nos quedamos en que esta película se titula solo Halloween.
Con una envalentonada, envejecida y armada hasta los dientes Lauire Strode, tendremos una nueva matazón en La Noche de Brujas. Una triada de mujeres empoderadas y con sed de venganza es algo para tomarse muy en serio cuando se trata de terror, pero hizo falta más que volver esta película feminista para matarnos del susto, o de risa, porque a mi gusto el humor tampoco no funciona del todo.
Las víctimas fueron cayendo de a dos por cuadra, creo que hubo tantos muertos que ni siquiera alcanzaron a salir todos en los créditos, reconozco que algunas escenas fueron muy buenas, la del baño por ejemplo; pero los ríos de sangre no cambiaron el resultado. ¿La razón? La verdad lo ignoro, será que ya nada nos asusta, que todo es predecible o que Laurie no gritó lo suficiente.
Hay un cariño por Halloween, tal vez el mismo que siente por Friday the 13th, A Nightmare on Elm Street o Saw, si hablamos de algo más reciente; por eso siempre volvemos a verlas, por eso nos hacemos de la vista gorda y perdonamos sus fallos. Sus personajes, caracterizaciones… ¡su música! Son elementos que pueden mantener su valía muchas décadas después. Si usted es de esos, adelante, disfrútela.