Halloween: más allá de la máscara

Por Eywanatura @EYWANATURA
Hoy os traigo una cara no conocida de esta fiesta de Halloween. De hecho, no es del Halloween que conocemos. Es el que se esconde detrás de los disfraces, del chute de azúcar, de las máscaras y del convencionalismo. Porque no todos los #MartesVerdes son iguales, y hoy viene un poco más místico ;)

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Esta noche bañada de un aura de misterio, magia y terror está basada en la antigua fiesta pagana, celta en concreto, que celebraba el fin de las cosechas hasta el nuevo año, y se preparaban para la noche más larga, aquella en la que se fundían las luces y las sombras y el velo de lo sutil y de lo invisible se hacía más fino. Por esta razón se relacionan con esta noche tantos ritos relacionados con los muertos y la adivinación.
Dice la tradición que esta noche los difuntos estaban más cerca que nunca y que vagaban por las calles en busca del camino al más allá. Se les dejaban dulces y velas encendidas para iluminar su camino, tomaran las ofrendas y que pasaran de largo. Se abría la puerta al mundo de los espíritus.

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No me digáis que en esta escena no visualizáis a un montón de niños pidiendo dulces de casa en casa??? ;) Como veis, un eco, un reflejo de aquella tradición celta.
Con el paso del tiempo la tradición se fue desvirtuando y en Europa la fiesta se cristianizó quedándose en "All Hallow's Eve" (el Día de Todos los Santos).

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Como podéis ver, detrás de cada fiesta de nuestro calendario hay mucha historia y generalmente tradiciones ancestrales frecuentemente arraigadas en el equilibrio de la naturaleza, las estrellas y del mundo más espiritual.
La esencia de la fiesta céltica quedó en Irlanda y Escocia, e igual que todo lo que nos toca el alma, esta fiesta y sus tradiciones no murieron si no que se extendieron por todo el mundo, conservando ese halo de misticismo e integrando tradiciones nuevas, como la historia de Jack-o-lantern, quien se dice que en plena noche de Halloween se tropezó con el mismísimo diablo. ;)  Y así, las historias de fantasmas y el juego empezaron a ser el alma de la fiesta.
El ciclo de la naturaleza en el año celta.
Mamá Naturaleza se apagaba y todo parecía echarse a dormir. El equilibrio natural dictaba que lo que quedaba en los campos y en las ramas de los árboles, se respetaba para que sirviera de semilla para las nuevas cosechas y de alimento para los animales.
Era una forma de agradecer a la Madre Naturaleza. Una manera, muy sencilla y justa, de entregarle una ofrenda.
Los árboles semi-desnudos recordaban que la naturaleza también se disolvía, que ya estaba de vuelta. 
Vida, muerte y renacimiento de la nueva vida. Todo seguía su proceso.
El ciclo natural de cada cosa. 
Y así, en esta noche había llegado el fin del verano celta y abrazaban el invierno.
Soltar lastres.
Una de las tradiciones que a mí personalmente más me gustan es la de soltar lastres. Porque además lo considero necesario y muy práctico.
Igual que durante el solsticio de verano se sueltan aquellas cosas, pensamientos y energía que ya no nos sirven para continuar el camino, en esta fiesta céltica, este es el momento en el que dejamos ir junto a nuestros difuntos, todo aquello que pueda resultar un lastre, una carga que pesa demasiado en la mochila que llevamos en la vida.
Más allá de la tradición, me parece perfecto el poder desembarazarnos de ropa, cosas viejas y creencias que nos tienen atados a un modo de ver las cosas que no nos deja continuar que ya no encaja con quien somos ni con nuestra forma de ver, entender y sentir la vida.

El apego, y por qué no decirlo, la comodidad y la costumbre, a veces nos hacen que nos rodeemos de "cosas" que hacen que no quede sitio para quienes somos verdaderamente, para la aventura, el conocimiento, o el perdón,… 
Por qué no soltarlo y dejarlo ir??? Como si fuera un globo que se eleva y se lo llevara lejos…
Esta noche es de reflexión, de hacer balance y soltar lo viejo para atraer lo nuevo.
De hacer honor a quienes hemos perdido o nos han abandonado.
De dejarnos guiar por nuestros principios.
Hay que dejar sitio a las oportunidades :)
Igual que Mamá Natura, es hora de perder las hojas, de soltar los prejuicios, los apegos y los miedos y de sembrar y pedir por una buena "cosecha" para nosotros.
Y con las nuevas luces, con el año nuevo celta, siempre tenemos una nueva oportunidad.

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Qué os ha parecido esta otra cara menos convencional y consumista de Halloween??? La conocíais???
Os animáis a soltar lo que ya no necesitáis???
Nos deshacemos de las cosas viejas y de las cargas???
Para los que celebráis Halloween y para los que no,…un abrazo enorme!!!