Entre sus recuerdos hay algo que destaca y es que conoce a la chica en la que se ha reencarnado: la villana de Fortune Lover, un juego otome al que estaba enganchada desde que su mejor amiga se lo dejó. Según va rememorando, Catarina era la villana que le hacía la vida imposible a la protagonista, María Campbell, en su ruta con Geordo. Los finales para ella eran a cada cual peor: destierro o muerte. Lo malo es que, sintiéndose culpable por la cicatriz que le queda a Catarina, algo que en la nobleza le haría muy difícil el matrimonio, Geordo le pide su mano y ella acepta sin darse cuenta, metiéndose de lleno en la ruta hacia su perdición.
No obstante, Catarina es una adolescente metida en el cuerpo de una niña, faltan años antes de que se dé el encuentro con María que lo desencadenará todo. Tiene tiempo de sobra para prepararse para todos los posibles destinos nefastos y, con su personalidad alegre y animada que tenía y no la de esa niña malcriada, irá ayudando a los personajes que sabe que lo pasaron mal en el juego: Keith, el hermano que adoptan sus padres o Allan, el hermano menor de Geordo. También conocerá de niña a Mary, la prometida de Allan, al cuarto pretendiente de María en el juego, Nicol Ascart, y a su hermana Sophia. ReseñaLos shôjos de género isekai siempre me han encantado, ahí están Fushigi Yûgi, Kanata Kara, Anatolia Story e incluso podríamos considerar La visión de Escaflowne. El caso es que, tras su éxito en los '90, desaparecieron y la temática pasó a estar encabezada por shonens que han tenido un boom impresionante. Pero ya no era lo mismo para mí. Quien diga que las demografías no importan que se lo haga mirar porque los enfoques son muy diferentes. Además, la sobresaturación de la temática ha ido a la par de clichés, parodias, fanservice y otros elementos que han, desde mi punto de vista, degenerado el potencial que tienen las historias en las que alguien viaja a otro mundo por el motivo que sea. Al menos esta saturación ha servido para recuperar con fuerza el género en el shôjo con esta serie por bandera.
Para empezar diré que Hamefura es lo que tenía entendido que iba a ser: un anime entretenido, simpático y con una protagonista que tiene un carisma arrollador. Catarina (Bakarina como se la conoce también, de "baka" = "idiota") es maravillosa. Ella sola carga sobre sus hombros todo el peso de la serie y lo soporta muy bien. Es simpática, generosa, fuerte y amable. También es una cabeza de chorlito, con unas salidas que no hay por dónde cogerla, glotona y MUY densa, en el sentido de que no se entera de los sentimientos de los demás por ella.
Como buen otome que en el fondo es, los personajes caen enamorados uno detrás de otro de la protagonista. Pero no sólo los chicos, también las chicas están locas por ella dándole un interesante punto de diversidad. Esto tiene su gracia cuando se piensa que originalmente era la clásica villana arpía que le hacía la vida imposible a la auténtica protagonista. La cosa es que el romance no podría ser menos trascendental para Catarina, cuya máxima preocupación es acabar sobreviviendo y no volver a morir joven así como evitar también ser desterrada.
La estructura de la serie, no obstante, me ha parecido un poco irregular. El principio es magnífico en su forma de presentarnos a los personajes y ver la dinámica que se establece entre ellos. Luego hay unos capítulos que son puro relleno y, aunque tienen algún punto, me han parecido muy flojos. Y de ahí se pasa a una intensa recta final en que la trama se vuelve más oscura porque el tema de la magia, que había sido bastante ignorado en general, toma relevancia.
Otro punto algo más débil es que, salvo Catarina, el resto de personajes son muy planos y clichés, al menos en líneas generales. Ésta es sólo la primera temporada, 12 capítulos que al parecer abarcan las dos primeras novelas de 10 lleva de momento, así que espero que haya margen de profundización y desarrollo en lo que está por venir. Lo malo es que, por las imágenes promocionales que he visto, parece que el elenco de secundarios se va ampliando. Habrá que ver cómo sigue la serie. En todo caso, esta temporada se podría ver de manera independiente porque el final se podría considerar cerrado.
Hamefura me ha servido para reencontrarme con los shôjo isekais pero, aunque me ha parecido muy divertida, me ha dado muy buenos ratos y me ha encantado la protagonista, se me queda un poco por debajo de las expectativas. Veremos cómo evoluciona, sobre todo en lo que a profundidad de los personajes y complejidad e interés de la trama se refiere. De momento, como introducción, muy bien.