Hace ya tiempo que el programa SETI nos implicó a muchos, con solo incorporar a su afán de búsqueda nuestros ordenadores, en la construcción de una red mundial de detección de las posibles señales. Ahora parece que en esas pesquisas había algo incorrecto, o no adecuadamente orientado, lo cual si bien se mira sólo viene a significar que el viaje a las estrellas y más allá es, en el fondo, un viaje al universo aún desconocido de nuestras mentes y, más en concreto, la posible respuesta al desafío de establecer con la mayor precisión posible y sensible cuál es la naturaleza última de la conciencia y qué papel desempeña en todo este descomunal pero acaso muy simple enredo que llamamos Universo. Préstenle atención.