Es una joya cremosa con azafrán, agua de rosas y se acompaña de pistachos. Su sabor exótico y aroma floral lo hace único. Es un postre refrescante que está profundamente arraigado en la cultura persa.
INGREDIENTES
500 g de leche entera
200 g de nata 35% mg
140 g de leche condensada
4 yemas de huevo L
Hebras de azafrán
Esencia de rosas o agua de rosas
20 g de glucosa en polvo
Pistachos
Pétalos de rosas comestibles
PREPARACIÓN
En un mortero ponemos las hebras de azafrán, las machacamos, le añadimos un par de cucharadas de leche caliente, mezclamos.
En un cazo ponemos, la leche, la nata, la leche condensada, lo que teníamos en el mortero, las yemas de huevo y la glucosa.
Llevamos a fuego medio y sin dejar de remover, esperamos hasta que alcance los 82ºC (no debe hervir). Retiramos del fuego y añadimos la esencia de rosas, mezclamos.
Dejamos enfriar y luego llevamos al congelador que revolveremos cada 30 minutos o a la máquina para hacer helados.
Se sirve con pistachos troceados y pétalos de rosas comestibles.
Nota
Le puedes añadir pistachos troceados cuando estés elaborando la crema, así aportará más sabor y textura.
También se puede presentar entre dos galletas de barquillo, alrededor ponemos pistachos triturados y los pétalos de rosas comestibles.
Mi libro Delicias congeladas