Historia de Tembleque

Por Pablet

Asegura el insigne geógrafo Dantín Cereceda, que Tembleque es de origen íbero, que debió existir un poblado íbero en esta zona, confirmándolo el haber tantos pueblos con sus nombres terminados en "que" por las cercanías del Valle del río Algodor: Tembleque, Turleque, Manzaneque, Mascaraque, asegurando el citado autor que esta terminación es íbera.
 También Méndez Silva, en su historia, sostiene que algunas colonias judías fugitivas de Nabucodonosor se establecieron en esta zona fundando pueblos, a los que designaron con nombres que les recordaban a su antigua patria, así están Samaria (La Guardia), Bethelen (Tembleque), Yope (Yepes), Escalón (Escalona), etc. Según Fernando Jiménez de Gregorio, Tembleque se llamó antes Tembleccu, este "eccu" puede ser celta; luego los mozárabes conservarían este nombre, pasando a los repobladores castellanos con la terminación "que", así ha llegado a nosotros.
El origen etimológico de Tembleque procede del vocablo latino TREMULARE, derivando de TREMULUS, con el significado de "tembloroso". El nombre de Tembleque se relaciona con "un adorno que usan las mujeres para la cabeza, que es una flor o botón de diamantes u otras piedras, preso a una aguja de plata u oro, que por estar retorcido tiembla con el peso". Así pues, Tembleque seria lo que "tiembla".
El nombre de Tembleque aparece en la historia por primera vez, hacia el año 1063, en que el rey Alfonso VI arrebató a los árabes el castillo de Consuegra, figurando Tembleque entre los pueblos del territorio conquistado, fue reconquistado posteriormente dicho territorio por los árabes en una de sus incursiones sobre Toledo. En 1150 pasa nuevamente al dominio cristiano y con él Tembleque. Cuando después de nueve meses de asedio cae el castillo de Consuegra en poder del héroe de las Navas, el día de San Mateo, 21 de Septiembre de 1177, siendo rey don Alfonso VIII, por la Real carta fechada en Palencia el 8 de Agosto de 1183, hace mención del pueblo de Tembleque a la orden de San Juan de Jerusalén como uno de los lugares de la jurisdicción del castillo de Consuegra. En 1241 el prior de San Juan, don Ruy Pérez, otorga carta de población al lugar de Tembleque, instalando en él doscientos cincuenta pobladores, a los que concede tierras, señala el término jurisdiccional del pueblo y le concede el Fuero de Consuegra que se deriva de Cuenca. Por este tiempo se enfrenta nuestro pueblo con Yébenes de San Juan, por cuestión de límites jurisdiccionales, a este hecho corresponde el topónimo Mojón. También pleitea con el poderoso Concejo de La Mesta, por asuntos de pastos; ya sabemos que por el término de Tembleque pasa una Cañada de Merinas y que son varios los parajes con el nombre de cañada.
Sigue Tembleque al priorato de San Juan en sus vicisitudes, mostrándose ya con personalidad definida, hasta que el 10 de Agosto de 1509, la reina doña Juana la Loca, accediendo a la petición del pueblo, otorga por Real privilegio el título de Villa a Tembleque, con derecho de regir sus justicias y Alcalde en su propio Ayuntamiento. Para conmemorar tal hecho, se levanta el rollo jurisdiccional, que es un monumento que simboliza la libertad municipal y, al mismo tiempo, la autoridad y seguridad del vecindario de Tembleque.
Organizada y dirigida por el cardenal Cisneros la expedición a Orán, Tembleque contribuyó a ella con una compañía de soldados y un millón de maravedíes, y por ello conquistó la simpatía del gran Cardenal, quien, con ayuda del Prior de San Juan y del pueblo, construyó nuestro magnífico templo parroquial. Los Temblequeños permanecieron fieles al Emperador en las guerras de las Comunidades de Castilla y ayudaron al apaciguamiento de Toledo a las órdenes del gran prior de San Juan, don Antonio de Zúñiga, por lo que Carlos V dio las gracias a los hijos de Tembleque y el TITULO DE "FIELES Y LEALES" en carta autógrafa fechada en Wornes el 12 de Enero de 1522.
HERALDICA
El escudo de Tembleque está tallado en piedra. La distribución de las figuras heráldicas es la siguiente: Un castillo de tres torres, con la central más grande, simboliza la grandeza, elevación y fortaleza de esta villa; hay un árbol en un terruño o pequeño montículo (lo que en heráldica se llama artal terrosado), que significa fidelidad; también hay una horca, que simboliza la administración local y justicia, y un cañón añadido por la reina doña Juana, por la gran ayuda que prestaba el salitre de Tembleque a la Real Artillería. Como ornamentos externos, la Cruz de San Juan de Jerusalén.
El escudo de Tembleque está tallado en piedra
SITUACION DEL PLANO
En la parte más baja de una dilatada cañada, rodeado por cerros que la dominan y en plena estepa manchega, como una inmensa sábana de trigales surge Tembleque, con todo, el clásico sabor de los nobles pueblos castellanos. Tembleque está situado en el kilómetro noventa y tres de la carretera nacional IV Madrid-Cádiz, a ciento uno sobre la línea férrea Madrid- Alcázar de San Juan y tan sólo a cincuenta y cinco kilómetros de la capital de la provincia, la que garantiza a sus habitantes diarias comunicaciones con los puntos estratégicos a nivel administrativo, sanitario o comercial. Su enclave exacto es tres grados treinta y un minutos y diecinueve segundos de longitud occidental, y treinta y nueve grados cuarenta y un minutos de latitud norte-sur. Limitado al Norte por el término municipal de La Guardia; al Este, El Romeral y Villacañas; al Sur, Madridejos y Turleque, y por el Oeste, Mora y Villanueva de Bogas.
En cuanto a la topografía, según el plano isométrico, la altura media del núcleo urbano es de 643 m., siendo su cota máxima y mínima de 654 y 640 m.; el casco urbano se encuentra hundido en el fondo de una vaguada.
LUGARES DE INTERES TURISTICO. 
PLAZA MAYOR.
La primera noticia data del siglo XV. En aquel siglo se tienen que hacer unas expropiaciones para poder construir la plaza. En 1499 se reconoce a Tembleque como villa, anteriormente dependía de Consuegra, a través de la orden de San Juan de Jerusalén. La segunda noticia data de 1575 de las relaciones topográficas de Felipe II. La plaza en este año ya existe; pero no es la plaza actual. Esta se concibe dentro de un plan conjunto, un lugar donde se desarrollan las actividades taurinas y las personas puedan desarrollar su tiempo libre. En 1653-54, se celebran los festejos taurinos a los que asisten Felipe IV y Quevedo.
Con respecto al estilo responde a la construcción arquitectónica de tipo popular muy arraigada en la zona desde finales del siglo XVI, incluso antes. En planta es una construcción cuadrangular lo que indica que efectivamente responde a un solo plano, es decir hubo un único diseño. Se puede comparar con plazas mayores de arquitectura más noble como las que empiezan a construirse en España a partir de la Plaza Mayor de Valladolid, a principios del siglo XVII. Tiene tres aberturas, en los lados norte, sur, oeste. Esto responde a la concesión que tiene la plaza como coso taurino. En el lado norte, el espacio central está presidido por un edificio más notable: El Ayuntamiento.
Plaza Mayor
El alzado consta de planta baja y dos alturas; excepto en su aspecto principal, que está remontada en un tercer piso. La planta inferior en un corredor de soportales al modo de los antiguos claustros eclesiales. Ese corredor está sostenido por columnas de orden toscano, el fuste es liso, realizadas en granito sobre las que montan zapatas de madera simples. En los accesos, las columnas se complementan con pilares de sección cuadrangular. Este primer cuerpo, se cubre mediante bóvedas de revoltones o bovedillas. También se disponen los dinteles de madera, sobre el que discurre una balaustrada (balcón cuyos elementos son circulares de madera torneada). Como decoración se introduce un antepecho de yesería, decorado con óculos con la cruz de malta, flanqueados por traserías curvas en relieve que reproducen los elementos vegetales. Estos elementos montan a su vez sobre los canecillos que sobresalen de cada una de las bóvedas interiores. El mismo esquema se repite en el piso superior, sobresaliendo su armónica composición a base de pies derechos y zapatas de tipo toledano.
Es una plaza de tipo barroco popular que sigue los esquemas de la arquitectura de los corrales de comedia y las hospederías, aplicado a un objetivo funcional: servir de centro de reunión para el pueblo en sus espectáculos festivos.
Plaza Mayor
IGLESIA PARROQUIAL.
Es de estilo gótico, de carácter urbano. Se empieza a construir a partir de 1509, en homenaje a las aportaciones que hizo al Cardenal Cisneros por participar en la Campaña de Orán, para extender el cristianismo en una región musulmana. Es una construcción muy rápida. La iglesia se levanta de cabeza a pies. Se supone que en 1527 estaba terminada. Su construcción es una nave con cabecera ochavada, tiene un crucero sobresaliente en planta y en alzada y una nave dividida en cuatro crujías y torre a los pies del lado del Evangelio que es sobresaliente en planta. Evangelio, a la izquierda o parte Norte. Epístola, a la derecha o parte Sur.
Posee la iglesia dos bellas capillas, que al ser tan desarrolladas pueden considerarse edificios con entidad propia; son las de Jesús Nazareno (patrón del pueblo) y la Virgen del Rosario, construida en el Siglo XVII, posterior a la Iglesia, y estilo totalmente discordante. De notable interés, aunque perdido en la guerra civil, era el retablo mayor. Este ostentoso conjunto del siglo XVI, síntesis de arquitectura, escultura y pintura, se estructuraba en un basamento, cuatro cuerpos superpuestos y un ático, divididos a su vez en intercolumnios, donde se alojan esculturas, y calles integradas por pinturas.
Iglesia Parroquial.Tembleque
En la calle central estatuas y alto-relieves representaban a San Juan Bautista, la Virgen rodeada de ángeles, la coronación de la Virgen por la Trinidad, el Salvador sobre el globo o mundo, y Cristo Crucificado, la Virgen y San Juan en el ático. Coronando el retablo un medallón con la figura del Padre Eterno. Contemplaban el conjunto toda una serie de escenas de la vida de Cristo y de la Virgen, en los intercolumnios laterales y en el basamento relieves de la creación del mundo y de la vida de Adán y Eva. La obra escultórica, pintada y estofada en su totalidad, aunque hábil, carecía no obstante de firma de ejecución; de mayor calidad era la obra pictórica.
Especial mención merecen también las dos estatuas funerarias de la capilla de San Ramón, ejecutadas en alabastro, representan al honrado Juan Antonio de la Torre y su mujer María Díaz. Desde el punto de vista técnico no ofrecen mucho mérito, sin embargo, son buen testimonio para reconocer la vestimenta de la primera mitad de siglo XVI y además, pertenecen a una de las tipologías funerarias más bellas: los orantes. El alzado presenta sus tramos cubiertos por bóvedas en estrella que descansan sobre pilares de pequeñas columnillas o sobre columnas renacentistas. Es de un gótico final isabelino en transición con el Renacimiento. Las partes nobles son de sillería y en las menos nobles se emplea la mampostería. La cabecera es toda de sillería. La fachada se empieza con sillería y se termina con mampostería ordinaria. El arco Carpanel es el clásico del gótico Isabelino, se traza a partir de tres puntos.
La portada principal es arquivoltada, es decir, se hace más pequeña hacia dentro a través de arcos, en este caso cinco. Estos arcos descansan sobre jambas a través de capiteles decorados. Sobre la puerta se dispone una crestería en forma estrellada y decorados por florones con motivos vegetales. Las enjutas son los triángulos que forman los ángulos. Están decorados con sendos escudos cisnerianos insertos en una guirnalda de tipo clásico. En los lados de la puerta se disponen sendos pináculos abondados al muro y decorados en su parte superior mediante una labor de celosía. Coronando el conjunto se dispone un entablamento de influencia clásica que recuerda también a los Alpices mudéjares.
La torre de campanas es obra de muy bella línea, de adecuadas proporciones, en la que se emplean ricos materiales de sillería almohadillada y mampostería. Se construye en 1611, siguiendo las trazas del arquitecto Hernán González de Lara. Es una construcción de planta cuadrada, que evoluciona a una forma octogonal. El último tramo es de bella sillería almohadillada, que recuerda mucho a la fachada del Hospital de San Juan Bautista de Toledo, llamado también de Afuera. La torre finaliza con una balaustrada renacentista, con adornos del mismo estilo y agudo chapitel.
En lo que se refiere a la financiación de esta Iglesia, no faltan textos en los que se menciona al Cardenal Cisneros como promotor y financiador de esta grandiosa obra, aludiendo a su gratitud para los temblequeños por su colaboración prestada en la expedición contra el infiel en Orán. Si este dato es veraz quedará más que justificada la magnitud de esta obra en una época en la que por las crónicas sabemos que Tembleque era un pueblo poco desarrollado.
CASA PALACIO DE LAS TORRES.
La Casa de las Torres, como vulgarmente se denomina al palacio de los Fernández-Alejo, es lugar obligado para toda clase de excursionistas. La grandiosidad De su arquitectura, así como el ser uno de los últimos edificios barrocos construidos en España, acrecienta su importancia. La construcción del Palacio fue idea personal de D. Antonio Fernández-Alejo -uno de los miembros de esta ilustre familia de Tembleque-, que quiso así materializar parte de la gran fortuna hecha en América. A su vuelta, hizo levantar esta insigne obra con maderas importadas y toda clase de materiales nobles, dejando impronta de su familia en el escudo de armas que aparece flanqueado por sendas carabelas, y que sirve de coronamiento para la calle central.
De planta cuadrada y alzado en tres pisos, su fachada aparece enmarcada por dos torres, cuya silueta anticipa el edificio desde lejos. Fábrica de mampuesto con sillares de esquina, presenta los muros decorados con vanos rectos y de medio punto, de molduración sencilla, protegidos por rejas y barandillas de buena forja. La máxima ornamentación se concentra en la fachada principal labrada en piedra, asimismo de tres cuerpos correspondientes a los pisos. Llaman la atención en el segundo de ellos los frontones curvos que rematan los vanos, así como el balcón presidencial cuya rejería de línea ondulante, imprime la nota de mayor movimiento a la fachada. No existe rivalidad entre exterior e interior en este Palacio, pues posee muchas y bellísimas habitaciones y estancias, de entre las cuales, el patio, de sabor renacentista, se lleva las mayores alabanzas.
La fecha de construcción -1753- figura en la fachada, y sirve para dejar constancia del retraso con que llegó a nuestro país la depuración neoclásica. Después de realizar Bellas Artes su consolidación y restauración general de estructura y techumbres, se procedió a la restauración total de los paramentos exteriores, quedando el Palacio de las Torres con toda la belleza y equilibrio que ostentaba. En la actualidad es propiedad del Ayuntamiento y se pretende restaurar en su totalidad para que este Palacio sea de utilidad para el pueblo de Tembleque.
ERMITA DEL CRISTO DEL VALLE.

A quince kilómetros al suroeste del pueblo se encuentra el Santísimo Cristo de la Palma, más conocido como Cristo del Valle. Su planta es una cruz griega y sus materiales mampostería y ladrillos. Tiene una ostentosa portada de piedra berroqueña de dos cuerpos sobrepuestos con un hermoso escudo nobiliario, labrado en piedra caliza, y en lo alto de ella, tallada, está la Cruz de San Juan. Bajo su escudo aparece una inscripción que data del año 1698. El herraje de las puertas de entrada es muy notable y de un trabajo exquisito, de la época del edificio. Lindo es el santuario en su interior, del más puro estilo barroco. Sus pilastras y salientes entablamentos y sus cuatro bóvedas de medio cañón, todo ello perteneciente al siglo XVII. Se halla esta ermita en apacible valle, en medio de una gran pradera, que dista unos quinientos metros del río Algodor.
Es curiosa la tradición que se cuenta acerca del origen del santuario, y que pasa de boca en boca, de padres a hijos. Hay otra que se basa en tratados históricos. La primera dice así: a quince kilómetros de la villa de Tembleque, se venera al Santísimo Cristo bajo el título de la Palma y Santiago, el cual fue pintado, según se dice, el 25 de junio de 1688, por dos peregrinos que dijeron llamarse Juan Bautista y Manuel Terrín, quienes llegando a dicho sitio se hospedaron en la quintería que en él tenía Juan Montoro, y en agradecimiento le dijeron si gustaba que le pintasen un Santísimo Cristo, y respondiendo que sí, lo pusieron en obra y con un pincel de un tosco carbón y de cinco distintos colores de ingredientes que consigo traían, amasándolos con saliva (no obstante haber abundancia de agua), grabaron en el tosco lienzo de la pared la imagen del Santísimo Cristo Crucificado, la que, desde el mismo instante, empezó a hacer portentos, pues pidiendo los peregrinos aceite para alumbrar a S.M., respondió el labrador que se le había acabado hacía tres días, e instándole a que registrase las vasijas, encontraron aceite suficiente para alumbrar por veinticuatro horas. La segunda historia está sacada de la obra manuscrita e inédita titulada "Descripción histórica del Gran Priorato de San Juan Bautista de Jerusalén en los reinos de Castillas Y León", de don Domingo de Aguirre.
El principio y erección de la ermita fue un caso raro y de admiración. El día de San Juan Bautista, el día 24 de junio de 1688, llegaron al paraje de esta ermita y al silo que servía de quintería a las labores de un vecino de la villa de Tambleque llamado Francisco Rodríguez Palmero, dos hombres en traje de pobres peregrinos. El uno parecía de edad de cuarenta años y el otro de treinta y tres, poco más o menos, los cuales, en el poste que hay en medio de dicho silo, con polvos y pinceles que traían prevenidos, pintaron la imagen de nuestro Señor Jesucristo Crucificado y al pie de la Cruz a su Santísima Madre, y hecho esto se ausentaron, sin que persona alguna de las que estaban en el silo lo advirtiera; por más diligencias que se practicaron no se pudo averiguar jamás.
Extendida la noticia de este hecho, acudían de todas las villas y lugares cercanos infinidad de personas a visitar esta Santísima Imagen, experimentando piadosos beneficios los recurrentes y reconociendo el dueño del silo que era necesario edificar una ermita para custodia de tan apreciable y singular alhaja y al ser sus medios limitados, cedió, juntamente con una fanega de tierra en contorno, a la dignidad Prioral de San Juan como sitio dentro del Priorato, por siempre jamás con derecho irrevocable. Era a la sazón gran prior el excelentísimo señor don fray Fernando Francisco de Escobedo, y pasando al silo y paraje expresado el día 29 de agosto del mismo año referido, le dio la posesión al alcalde mayor de dicho Priorato don Antonio de Madrid Mostacero con las formalidades y testigos que se requieren y dejó el gran Priorato hechas por sus manos señales de posesión, e inmediatamente dio providencias para que se reparase y custodiase este sitio como era correspondiente al objeto que en él se contenía. Atendiendo el gran Prior a la expresión y voluntad con que hizo Palmero la donación, en agradecimiento a su generosidad dejó a su arbitrio el gran Prior por los días de su vida y para sus sucesores el nombramiento y personación de Capellanes y que concurriendo en los presentados las cualidades correspondientes conforme a los Estatutos de la sagrada religión se les diera el hábito.
Después el señor príncipe Carlos de Lorena sucedió en el gran Priorato y concluyó la ermita que hoy existe, grande, hermosa y bien adornada, encerrando dentro de ella el silo, de manera que el testero de la ermita está formado sobre dos arcos que es donde estaban las bocas o entradas principales del silo y por donde se pasa a la capillas, que da a la cueva donde está el altar con las efigies referidas, causando singular devoción a cuantos las miran. En cuanto a la iglesia y su portada están finamente labradas y son de los mejor que en el estilo barroco hay en la provincia de Toledo. En este hermoso paraje se celebran dos romerías en el año: una el segundo domingo de mayo, y la otra, el último domingo de septiembre.
CASA DE POSTAS.
Casa de PostasEn la antigua carretera de Madrid-Cádiz, frente al Cuartel de la Guardia Civil, se encuentra situado este enorme caserón conocido como Casa de Postas o Parador de Afuera. Es un edificio de planta rectangular de 60 x 40 metros cuadrados, estructurado en tres cuerpos y dos pisos. El cuerpo central, de mayor altura, está integrado en un portalón, un amplio zaguán, el arranque de las escaleras para acceso al piso superior, y un espacio posterior. En los cuerpos laterales se sitúan viviendas en la parte delantera y cuadras en la trasera, separadas ambas mediante pequeños patios.
Desde el punto de vista estructural es un edificio de interés tanto por la gran claridad compositiva que presenta (eje central y cuatro alas laterales) como por su amplitud espacial. Estéticamente resultan de extrema sobriedad interior y exteriores; aquél organizado a base de grandes pilares y arcos de medio punto y carpaneles, que generan distintos tipos de abovedamiento, y éstos carentes de cualquier tipo de entorno. En la fachada principal destaca el portalón de entrada, de gran simplicidad constructiva, pues se trata de la prolongación de un arco escarzado abovedado en roscas y jambas, y múltiples ventanas de traza recta cerrada mediante rejería. Los laterales presentan un absoluto dominio del muro sobre el vano, y en la parte posterior sólo se distingue otro ingreso, a manera de gran arcada, hoy inhabilitado.
Funcionalmente esta típica casona manchega ha sufrido una evolución: la misma nomenclatura "Casa de Postas" nos habla de un conjunto de caballerías apostadas en los caminos para el servicio de los correos y otras personas. Este sería su primitivo uso. Posteriormente se acondicionó como Cuartel de la Guardia Civil. También ha servido como viviendas, en régimen de alquiler, de algunas personas que la habitaban esporádicamente puesto que no se trataba de primeras viviendas. Por último fue rehabilitada por la Escuela Taller, quedando la parte de abajo para talleres de las posteriores Escuelas Taller. También ha servido para reunión de las distintas asociaciones existentes en la localidad.
ERMITA DE LA PURISIMA CONCEPCION.
Ermita de la Purísima ConcepciónEs un edificio de una sola nave con crucero destacado en altura -y no en planta-, y cabecera recta. El acceso se realiza por un pequeño pórtico lateral izquierdo, puesto que el acceso de los pies está cegado. En este mismo lado, a la altura del crucero, tiene adosada una pequeña capilla pentagonal, que se interioriza en un heptágono de fábrica evidentemente posterior. Desde la cabecera se accede por medio de un pasillo lateral a una cámara de proporciones cuadradas -que hace las veces de sacristía- situada inmediatamente detrás de aquélla y a un nivel del suelo más elevado. El desnivel se salva mediante una escalera de la anchura del pasillo. La nave central se cubre con medio cañón reforzado con fajones que se prolongan en el muro mediante pilastras de molduración sencilla. En el crucero se alza sobre pechinas una cúpula de media naranja horadada en su base de dos ventanas. Tanto en el interior como en el exterior se nos presenta esta ermita como un edificio sobrio y austero, prefiriéndose las líneas rectas a las curvas. En el interior la decoración se limita a subrayar los elementos arquitectónicos: pilastras, capiteles, jafones, gallones, todos se funde en el conjunto bajo la uniformidad de la cal.
La cúpula, aunque exteriormente es trasdosada, aparece disfrazada por una simple cubierta de cuatro aguas. En la sacristía, se encuentra buena muestra de la influencia italiana que se introduce en España a mediados de siglo, decoraciones al fresco del barroco decorativo, mostrándose angelotes, racimos, vides y unas representaciones muy curiosas del Universo, constituyen todo un programa iconográfico.
Esta ermita fue restaurada por la Escuela Taller de Restauración de Tembleque en los años 1985-1988.
ERMITA DE LA VERACRUZ.
Ermita de la VeracruzUno de los monumentos más singulares y atípicos de esta zona es la ermita de la Veracruz. Edificio de planta centralizada, se resuelve en un octógono coronado por cúpula que no se trasdosa al exterior. Como antecedente más remoto de esta tipología podríamos señalar el Santo Sepulcro de Jerusalén y más recientemente, ya del románico del XII, las iglesias de Ennate y Estella, así como la Veracruz de Segovia. Se trata de una construcción de carácter funerario pues en ella ha permanecido enterrado durante muchos años un miembro de la ilustre familia de los Torres. Baste observar su extrema sobriedad y pureza arquitectónica para enclavar este edificio en la segunda mitad del siglo XVIII.
Concretamente data de 1792, década dieciochesca en la cual se inicia la depuración neoclásica en España. Esta ermita ha sido rehabilitada por la Escuela Taller Tembleque III para Biblioteca y Archivo Municipal. Con las obras que se han realizado se ha conseguido dar una superficie útil mayor al edificio. Para ello se han hecho unas pasarelas concéntricas pegadas a los muros dejando el centro libre en toda su altura, manteniendo de este modo la visión de la cúpula. El desmantelamiento del tejado, limpieza, repicado y posterior llagueado de los muros exteriores, saneamiento y posterior ejecución de paramentos verticales a base de capas de mortero, fijación y restauración de yeserías, realización de carpintería nueva y restauración de la ya existente, destacando la importante labor de forja introducida en el edificio, realización de solado de toda la superficie son, entre otros, trabajos que se han realizado y se ha dejado perfectamente claro cuál fue su construcción original y cuáles han sido los elementos añadidos.
ERMITA DE SAN ANTON
El barrio de San Antón, de casitas enjalbegadas, siempre limpias y gran riqueza de texturas; de pequeños aleros y escasos y sobrios vanos, ha sido escenario de viejas tradiciones. Enclavado en él se encuentra la deliciosa ermita de San Antón, cuya belleza radica en la armonía de sus proporciones y en su extremada sencillez. Es un edificio pequeño, de planta de cruz latina, con cabecera plana y entrada lateral. Tanto exterior como interiormente carece de toda decoración, apareciendo la totalidad de sus muros encalados. Sólo en el coro, una balaustrada de madera oscura se destaca nítidamente del blanco conjunto. La única nave que posee se cubre con bóveda de cañón articulada en tres tramos, el central con lunetas que se aprovechan para abrir pasos; en el crucero encontramos una falsa cúpula sobre pechinas. La claridad de volúmenes, pureza de líneas y ausencia total de ornamentación nos sirve para datar esta ermita a finales del-siglo XVIII.
ERMITA DE LA VIRGEN DE LORETO.
Ermita de la Virgen de LoretoA mediados del siglo XVIII, cuando la arquitectura barroca, ya de vencida, se va progresivamente limpiando del excesivo exorno, se construye la ermita. Su planta se resuelve en una cruz latina -con el crucero apenas insinuado- de una sola nave. Las cubetas son de media naranja en el crucero. Su aspecto exterior, de material pobre desnudo de ornamento, impide sospechar las yeserías de la amplia nave así como las maravillosas pinturas al óleo de la bóveda. Es de lamentar que la ubicación de este edificio, a las afueras del pueblo en una encrucijada de carreteras, haya contribuido a su escasa utilidad.
ROLLO
En un principio las palabras rollo y picota tuvieron significados bien distintos. La picota era una especie de poste donde se exponía públicamente algún miembro de un reo para que sirviera de escarmiento general. El Rollo, exento de este carácter de castigo, servía como elemento emblemático de la jurisdicción de villa de un Municipio. El concepto de Rollo es más moderno que el de Picota, y nace paralelamente al resurgir de los Ayuntamientos. En el siglo XV ambas palabras se emplean indistintamente, ya que el derecho a tener Justicias y Alcalde se concedía normalmente al unísono. Tembleque posee un Rollo del siglo XVI, que como la mayoría de estos monumentos adopta la forma de columna sobre graderío. En nuestro caso se divide en dos cuerpos: el inferior a manera de fuste de estrías muertas y el superior con columnillas adosadas, separadas ambas por una inscripción, carece de coronamiento destacable como otros casos en que se hace a manera de templete u otra forma caprichosa. Estuvo en los primeros tiempos en el lado noroeste del municipio; de aquí se trasladó, en el 1836, a la calle Real, reinando Isabel II; por eso se han encontrado monedas de esta soberana cuando se ha hecho un nuevo traslado. Ahora se encuentra en la placita de la Ermita de la Purísima Concepción.
PLAZA DE LA ORDEN
Esta plaza, aneja a la Mayor, debe su nombre a la Orden de San Juan, a la cual pertenecía Tembleque. No se dispone de referencias históricas sobre ella. Es un trapezoide rodeado por una valla con verja y una entrada en el centro de cada lado. Su perímetro interior está cuajado de árboles. En el año 1993 fue totalmente reconstruida y se colocó en el centro una fuente aprovechando el antiguo molino de la almazara de Nuestro Padre Jesús de Nazareno. Desde ella se tienen unas vistas estupendas de la iglesia parroquial y del arco principal de la Plaza Mayor.
AYUNTAMIENTO.
Ayuntamiento de Tembleque
En la Plaza Mayor de Tembleque se alza el Ayuntamiento. Según los datos de que disponemos, se empezó a construir en 1650 y se terminó en el año 1694. La fachada no concuerda con el proyecto original, que contemplaba dos torres, una a cada lado de la misma, rematadas éstas con el mismo estilo que la de la iglesia parroquial. Es un edificio de estilo barroco madrileño. La primera planta y la segunda, son de estilo clasicista francés.
La sobria arquitectura del Ayuntamiento valora aún más la popular y castiza composición del resto de la plaza.

Fuente: http://www.abcviajes.com/turismo/toledo__tembleque_puerta_de_la_mancha.php