Pero para el resto de mortales, el invierno hace semanas que había llegado, con sus borrascas, sus fríos y sus resfriados. Ya a finales de noviembre, los primeros alientos helados de la estación anunciaban su pronta presencia. Este invierno adelantado y un verano que se alargó hasta mediados de octubre, comprimieron el otoño hasta convertirlo en sombra breve y fugaz. Afirman los climatólogos –los “hombres del tiempo”- que el invierno, meteorológicamente considerado, arranca con los primeros días de diciembre. Y este año no han errado, porque la sensación térmica ya avisaba de que los fríos no esperarían que el Sol trazase su recorrido en el cielo sin apenas elevarse del horizonte.
Pero para el resto de mortales, el invierno hace semanas que había llegado, con sus borrascas, sus fríos y sus resfriados. Ya a finales de noviembre, los primeros alientos helados de la estación anunciaban su pronta presencia. Este invierno adelantado y un verano que se alargó hasta mediados de octubre, comprimieron el otoño hasta convertirlo en sombra breve y fugaz. Afirman los climatólogos –los “hombres del tiempo”- que el invierno, meteorológicamente considerado, arranca con los primeros días de diciembre. Y este año no han errado, porque la sensación térmica ya avisaba de que los fríos no esperarían que el Sol trazase su recorrido en el cielo sin apenas elevarse del horizonte.