Para mi sorpresa y regocijo, al pasar el otro día por una zona del downtown de Cincinnati que antes estaba ocupada por edificios abandonados, vi que varios edificios habían sido demolidos para dar paso a un magnífico jardín de verduras y hortalizas (en la fo
Lo mejor de este renacimiento del cultivo a pequeña escala es que le hace a uno más consciente de la importancia de cuidar el entorno, sobre todo si nuestro sustento depende de ello. Pero además, después de probar estos productos tan frescos y acostumbrarse a su sabor, uno se convierte a la causa, y ya no hay vuelta atrás a la sosísima comida de las grandes superficies y sus cámaras frigoríficas.