Revista Opinión

Iglesia y religión en España. Ya no son lo que eran. (4)

Publicado el 24 septiembre 2020 por Manuhermon @manuhermon

En Europa tras la Ilustración, también en España, comienza otra etapa que acelera la separación de los poderes religiosos de los políticos civiles, la vida en las sociedades aumenta la secularizando, situación que con diversos grados, avances y retrocesos se produce hasta hoy en los diversos países europeos, incluidos los del Este en donde han renacido con fuerza las iglesias. Tradicionalmente la religión, cualquier religión, ha tratado de imponerse al conjunto de la sociedad y dominar las estructuras del Estado, en Europa, al menos desde el imperio romano cuando asume como religión de estado el cristianismo. El ejemplo citado de las luchas contra los judíos extendidas por toda Europa, puede derivar la mirada al actual Israel, en el que la religión judía, la rama ultraortodoxa actualmente domina amplios sectores sociales, condiciona parte de la vida civil y militar con sus costumbres y acciones y pretende dominar la totalidad del Estado y sus instrumentos de poder y gobierno.

En relación con el declive clerical de España, Thomas Pikkety escribe en ‘Capital e ideología’, Ediciones Deusto, 2019:

‘’Por el contrario, el declive clerical en España fue mucho más tardío que en el Reino Unido y en Francia. La institución eclesiástica sobre la que se apoyó tanto la monarquía como la clase nobiliaria durante los siglos de la Reconquista, vio incluso como sus efectivos aumentaban entre 1590 y 1700; eran todavía superiores al 3% de la población adulta masculina en el momento de la revolución francesa, y no sería hasta el siglo XIX y comienzos del XX cuando el peso demográfico del clero y sus propiedades comenzarían a derrumbarse. A lo largo del siglo XIX, numerosas leyes sobre la desamortización desposeyeron paulatinamente a la Iglesia de una parte de sus tierras y de sus bienes financieros, con ventas forzadas de casas y dominios eclesiásticos en beneficio del Estado, en un contexto en el que España trataba de modernizarse y de reforzar sus instituciones civiles y públicas. El proceso continuó a comienzos el siglo XX, no sin suscitar una violenta oposición y fuertes tensiones sociales y políticas. En 1911 y en 1932 se pusieron en cuestión las exenciones fiscales de las que se beneficiaban las donaciones privadas a las instituciones religiosas…’’

Lo destacable del párrafo de Pikkety es, confirmar que el declive clerical de España se produjo. Lo cual indica que, en un tiempo la Iglesia tuvo mayor poder y perdió gran parte en otro momento. También destaca que se produjo más tarde que en Inglaterra y Francia, pero se produjo. Aquí en España, sitúa el siglo XIX y comienzos del XX como momentos clave durante los que fue perdiendo, tras la ilustración española y en tiempos de la revolución liberal. A los efectos que estamos discutiendo en este trabajo, se puede refrendar que hay períodos de auge y declive del poder de la iglesia en España y dentro del declive genérico del XIX y principios del XX, se producen etapas de retroceso, o de nuevo resurgir del poder religioso, como ocurrió durante el franquismo, para volver a iniciar otro declive del poder de la Iglesia, y más importante, del sentimiento religioso en la sociedad, en los años setenta y posteriores en los que se ha profundizado la etapa democrática.

Las historias concretas del declive clerical en cada país europeo toman caminos diferentes con velocidades distintas, la evolución no siguió una línea única en todas partes, pudo seguir múltiples trayectorias, pero hoy los caminos entre los europeos parecen confluir hacia una realidad no muy diferenciada. En toda Europa Occidental se está produciendo un proceso de secularización generalizado cuyo comienzo de esta fase puede situarse a finales de los años 60, acelerando la secularización en el cambio de siglo. Con datos de 2017 el Pew Research Center realiza un estudio llamado, ‘Ser cristiano en Europa Occidental’, del que mostramos unos datos, siendo los de los españoles similares a los del resto de europeos occidentales: Aunque un 91% de los encuestados dice haber sido bautizado, solo una minoría del 22% acuden a los servicios religiosos más de una vez al mes. En la mayoría de los países de Europa Occidental, el mayor grupo es el de cristianos no practicantes, situándose la media de ese grupo en un 46%, España en un 44%. Sin religión, se sitúa la media europea en un 24%, España lo supera hasta llegar a un 30% de españoles que dicen no tener religión. La mayoría de este grupo considera que la ciencia hace que la religión sea innecesaria.

Noruega, Suecia, Francia 64% y España 66%, son quienes dan menor porcentaje de personas que se identifican como cristianos. Mayoría de cristianos no practicantes, reconocen la labor de apoyo de las iglesias y otras organizaciones religiosas a los pobres. Los cristianos son más proclives a considerar que el islam es incompatible con los valores de su país, y los más religiosos son más proclives a prohibir inmigraciones. Tanto los cristianos que acuden a la iglesia, como los cristianos no practicantes, son más proclives que las personas sin religión a considerar que su cultura es superior. El matrimonio entre personas del mismo sexo y el aborto, son ampliamente aceptados por los sin religión y por los cristianos no practicantes.


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