ENCUENTRO CON JUAN RAMÓN BARAT
“Empecé a escribir por amor, para conquistar a una chica, y luego descubrí que fue la poesía la que verdaderamente me conquistó a mí”
Ese optimismo que se respira en sus obras, como ocurre con Una de indios, es algo que el autor lleva dentro, pues siempre procura defender valores positivos con su literatura, “porque aunque la vida ya nos da demasiados sustos, en el mundo hay más gente buena que mala, y yo quería mostrar a esas personas en esta comedia”. La alegoría que desgranan sus indios está por encima de los saltos temporales, hasta el punto de que en palabras de alguno de ellos hay toda una declaración de principios democráticos que el autor asume, porque “si muchos políticos gobernasen como proponen los protagonistas de esta obra, las cosas nos irían muchísimo mejor a todos”.
Leyéndole, y oyéndole, se entiende que combine el compromiso ideológico con la sonrisa, la dulzura y el amor por la literatura y los lectores. No en vano afirmó que los problemas de los seres humanos son siempre los mismos, por encima de razas, tiempos y lugares, así que la literatura no debe tener fronteras, “por eso da igual que se hable de indios, de chinos o de esquimales, lo importante es contar esos problemas y conseguir que los venzamos divirtiéndonos leyendo y haciendo buen teatro”. Desde luego, no hubo una sola frontera entre él y el centenar de alumnos que le escucharon, y todos, de la mano de Barat y de la profesora Maite Ansó, descubrimos lo sano que resulta hacer un poco el indio de vez en cuando.