Importan

Por Acevedo

Black Lives Matter. Por supuesto. Claro que importan. Y parece que hay que decirlo porque es evidente que en muchos lugares, lamentablemente, las vidas negras -y pobres- no importan (si son ricas importan un poco más). No obstante, no dejo de pensar que Black Lives Matter, como consigna para todo este movimiento de protesta que ha estallado en muchos países del mundo, simboliza un retroceso. En los años sesenta y setenta la consigna era la del “Black Power”. Se entendía la importancia del “Poder” y el sentido anticapitalista y antiimperialista que tenía el movimiento negro. Y por eso algunos militantes, como Ángela Davis, se acabaron integrando en el Partido Comunista, mientras los Panteras Negras y otros grupos se acercaban al maoísmo.

Ahora, la protesta sigue teniendo el mismo sentido, pero desde el principio se la intenta conducir por una vía reformista que no confronte radicalmente con el Sistema. Parece que se intenta despojar a la protesta de la tremenda carga política revolucionaria que realmente posee. En los Estados Unidos se la intenta encauzar en beneficio electoral del Partido Demócrata, la otra pata en la que se sostiene el sistema capitalista e imperialista yanqui. La propia Ángela Davis alertaba hace unos días del peligro:

 “Se han dado muchas situaciones que han hecho despertar la conciencia ciudadana y han propiciado oportunidades de cambio, pero lo cierto es que el tipo de reformas que han tenido lugar no han permitido una transformación radical”. (….) “Creo que es muy importante señalar que, aunque la magnitud de esta respuesta no tiene precedentes, las luchas que se están librando ya se libraron en el pasado”(…) “Cuando miramos hacia atrás, realmente nos percatamos de que las reformas solo sirvieron para consolidar la institución y perpetuar el sistema (…) Y esto es lo que me da miedo del momento actual

[Entrevista a Ángela Davis, 17-06-2020: https://www.eldiario.es/theguardian/Angela-Davis-Sabiamos-proteger-supremacistas_0_1038696894.html%5D

Los dirigentes del Partido Demócrata -es evidente- intentan que la protesta antirracista les ayude a ganar  las próximas elecciones a la Presidencia de los Estados Unidos. Pero no está claro que eso acabe sucediendo. Mientras Trump echa leña al fuego para movilizar tras de sí a la “América conservadora”, es probable que muchos de los que protestan en las calles acaben dando la espalda a los “demócratas” liberales. No en vano, los demócratas han gobernado los Estados Unidos muchas veces… pero el racismo ha seguido ahí. Y no parece que con el millonario Biden en la Casa Blanca las cosas vayan a cambiar demasiado.

Por supuesto que la protesta antirracista es también una protesta antifascista, pues racismo y fascismo van casi siempre de la mano. Y por eso fueron los fascistas los primeros que salieron -en Londres- en defensa de las estatuas-homenaje de famosos racistas de la historia (británica). Y por eso el partido fascista español ha salido rápidamente en apoyo de Trump. Porque a los fascistas no les gusta nada la lucha de los negros (aunque siempre es bueno tener cerca a algún “Tío Tom”).

Hoy 21 de junio los jornaleros inmigrantes en Andalucía se han sumado a esta oleada mundial de protestas manifestándose simultáneamente en seis capitales andaluzas en favor de la regularización de los “sin papeles”, puesto que “en Andalucía, miles de personas y familias migrantes se encuentran en situación de irregularidad, invisibles para el Estado y carentes de los más esenciales derechos sociales, enfrentándose así a la explotación laboral, a la precariedad habitacional y, en fin, a la imposibilidad de una vida digna y plena”. Y no sólo en Andalucía. También en Cataluña, Murcia, Extremadura y en otras muchas regiones de España.

Las vidas de estos trabajadores inmigrantes también importan. Y hacen muy bien en sumarse a la oleada de protestas. Ellos, los héroes olvidados durante esta Pandemia, no están luchando solamente contra el racismo y la brutalidad policial en Estados Unidos sino, principalmente, contra un gobierno español que se denomina “progresista” y que no se ha preocupado en lo más mínimo de las condiciones en que estos jornaleros se encuentran. Porque estos trabajadores, sin papeles y oprimidos, tampoco pueden respirar.

Como dijo el revolucionario Mozambiqueño Samora Machel, “La solidaridad no es un acto de caridad, sino una ayuda mutua entre fuerzas que lucha por el mismo objetivo“. La lucha de los jornaleros inmigrantes forma parte de la lucha de la clase obrera española. Como se decía en Euskadi, “trabajador, no importa de donde vienes sino a donde vamos“. Y esa es la pregunta; en España, en Estados Unidos y en todas partes: ¿A dónde vamos? ¿Y cómo hacemos para llegar?